LA SILLA VACIA

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Quedó aprobado en el Senado el proyecto de ley del plebiscito por la paz, al que solo le falta el debate en la plenaria de la Cámara Representantes y la conciliación de los dos textos, si son diferentes. A pesar de eso, todavía hay varias preguntas sin responder sobre el futuro de este mecanismo de refrendación de los acuerdos de La Habana (haga clic sobre cada frase para leer más):

 

¿El Congreso lo va a aprobar?
Lo más probable es que sí. El Gobierno tiene aseguradas las mayorías de la Unidad Nacional y el apoyo de algunos opositores verdes y del Polo, y todavía quedan dos semanas para debatirlo antes de que el Congreso salga a vacaciones. Por eso, lo más seguro es que Santos pase la Navidad con este regalo de los congresistas... pero no con un plebiscito listo para convocar.
 
¿La Corte lo va a avalar?

Como el proyecto modifica una ley estatutaria y la Corte revisa automáticamente todos los proyectos de ley de ese tipo antes de que el Presidente las firme, este paso se debe dar apenas salga del Congreso. Y, si la Corte decide que es inconstitucional, hasta acá llega el plebiscito.

Es difícil predecir cuál va a ser la posición de la Corte, pero hay varios elementos que seguramente serán parte de la discusión y que muestran que la decisión no está asegurada.

Uno es que el proyecto no modifica las reglas de los plebiscitos en general sino que crea unas especiales solo para uno que refrende los acuerdos de La Habana.

La Corte ha dicho que las normas ad hoc (las que no son generales o universales, sino que aplican a un solo caso y benefician a ciertas personas), son inconstitucionales, pero avaló la reforma que permitía un referendo para un Acuerdo Final el mismo día de una elección. Por eso seguramente habrá debate sobre este punto.

Otro punto es la reducción del umbral, que haría que la abstención tenga un efecto menor que en los demás plebiscitos.

La Corte ha defendido el valor político de la abstención. Ha dicho que es “una decisión política válida, una expresión de rechazo, individual o colectiva de unos ciudadanos libres” y que cuando se vota para mecanismos democráticos diferentes a las elecciones, incluyendo el plebiscito, “no siempre el ejercicio del derecho se materializa por medio del voto”, es decir, que la abstención es una forma válida de sentar una posición.

Eso podría ser un problema porque el umbral reducido del proyecto le quita fuerza a la abstención (se necesitan más abstencionistas para negar el plebiscito) y como es solo para votos por el sí y no para todos los votos, se podría argumentar que incluso le quita todo poder al abstencionista activo.

El tercero es que tal y como está hoy el proyecto, que le daría al resultado un “efecto vinculante”, este plebiscito se parecería tanto a una consulta popular que podría estar desnaturalizando la idea de la Constitución de que son dos figuras diferentes.

Aunque no es la Constitución sino la ley estatutaria la que define el plebiscito, y dice que es solo el pronunciamiento “mediante el cual apoya o rechaza una determinada decisión del Ejecutivo”, al tener efectos legales se parecería mucho más a una consulta popular, que según la ley es cuando se hace una pregunta al pueblo para que se pronuncie y su decisión sea obligatoria.

Ese tema no es menor. La Corte ha dicho que es necesario distinguir los dos mecanismos porque mientras que la misma Corte solo puede revisar un plebiscito por vicios de procedimiento, sí puede revisar una consulta por vicios de fondo.

“De admitirse que el plebiscito tuviera el mismo objeto o los mismos efectos que el referendo o la consulta popular, implicaría aceptar que el pronunciamiento popular podría desconocer la Constitución sin que pudiera, de forma alguna, controlarse judicialmente”, dijo la Corte en abril de este año.

Esos tres puntos muestran que el futuro del plebiscito, tal y como está hoy, no está asegurado en la Corte.

 
¿Lo alcanzará a usar Santos?

Aún si la Corte termina avalando el plebiscito, no es seguro que le sirva al Gobierno. Como el Presidente anunció que el plazo para terminar la negociación en La Habana es el 23 de marzo y la idea es usar el plebiscito poco después, en principio solo lo podría usar si la Corte se pronuncia pronto y la Registraduría se mueve rápido.

Eso no es tan sencillo: una vez reciba el texto, la Corte tiene 30 días para recibir comentarios de la ciudadanía, 20 más para que lo haga la Procuraduría, y luego 90 días para hacer la revisión y fallar. Como la Corte (al igual que toda la Rama Judicial) tiene vacaciones entre el 20 de diciembre y el 10 de enero, si recibe el texto el 17 de diciembre ese plazo legal vencería el 1 de julio.

Aunque no hay antecedentes de plebiscitos, en los tres referendos que ha revisado la Corte se ha demorado más: la decisión más rápida fue la del referendo para una segunda reelección de Álvaro Uribe, y en ese caso la Corte se demoró cinco meses y medio en revisarlo.

A eso se debe sumar que, una vez que la Corte lo acepte, el Gobierno tiene que hacer el trámite para convocarlo (que es recoger las firmas de todos los Ministros y puede ser casi inmediato), pedirle concepto a las dos Cámaras (para lo que estas tienen un mes para contestar), conseguir la plata para que la Registraduría se ponga en marcha, y esperar que ésta haga todo el trámite para convocar a votaciones.

En casos de revocatorias locales, la Registraduría se ha tardado un mes en hacer toda la logística, un plazo que difícilmente podría ser menor para un plebiscito nacional.

Al final, si se cumplen los plazos de la negociación y de la Corte, habría un Acuerdo Final firmado y sin refrendar durante más de 5 meses, pues la fecha más temprana para la votación estaría a inicios de septiembre.

Eso dejaría margen para que la ciudadanía lo conozca, los defensores y opositores del acuerdo armen sus campañas y las Farc se organicen, pero que estaría lejos de la intención que reveló Santos en entrevista con la BBC de hacer el referendo “unos dos meses después” de la eventual firma del Acuerdo (salvo que ya asuma que los seis meses de plazo que fijaron con Timochenko para firmar el Acuerdo comiencen a contar a partir del momento en que esté listo el Acuerdo de justicia transicional).

Si el proceso se llega a enredar en la Cámara, en la Corte o en la Registraduría y el tiempo se alarga, Santos podría optar por otro camino menos enredado - aunque no es fácil saber cuál.

 
¿Servirá para refrendar el acuerdo?

Este proyecto de ley del plebiscito con mensaje de urgencia para acelerar su trámite es la tercera iniciativa vinculada a las negociaciones de paz en La Habana en un esfuerzo de Santos por adelantar la carpintería jurídica antes de la firma del Acuerdo Final. Sin embargo, los dos anteriores han terminado engavetados porque no fueron pactados con las Farc y porque, precisamente por haber sido actos unilaterales, fueron rechazados de plano por la guerrilla.

El primero fue el Marco Jurídico para la Paz, una reforma constitucional avalada por la Corte en agosto de 2014 y que creó las reglas generales para una eventual justicia transicional. Este Marco permitía la selectividad y priorización de los casos de los máximos responsables de delitos atroces y crímenes de guerra y también prohibía la participación en política de los criminales de lesa humanidad y genocidio.

“A pesar de toda la defensa que hizo el Gobierno durante casi cuatro años, pareciera que después del anuncio sobre el acuerdo de justicia, esta norma se engavetará, derogará o quedará en el olvido”, dice en La Silla de la Paz, Juan Diego Duque, investigador de la Fundación Ideas para la Paz.

Esto porque al anunciar el acuerdo parcial sobre justicia transicional en la Habana el 23 de septiembre, el gobierno se comprometió a garantizar la transformación de las FARC en movimiento político legal, “lo que implícitamente es una garantía para la elección de sus miembros en el sistema político formal colombiano”, explica Duque.

El segundo tiro al aire fue la ley estatutaria que aprobó el Congreso en diciembre de 2013 para que un eventual ‘referendo por la paz’ coincidiera con las elecciones de octubre de este año.

Casi un año después, la Corte lo avaló. Sin embargo, como el Acuerdo Final estaba lejos de estar listo, este esfuerzo también se perdió.

El plebiscito, entonces, es el tercer intento del Gobierno por tener listo un mecanismo de refrendación antes de la firma del Acuerdo. El riesgo es que éste también resulte siendo un fuego artificial porque las Farc ya han manifestado su rechazo al mecanismo alegando que es una movida unilateral del Gobierno y no pactada en la mesa a pesar de ser un punto del Acuerdo Marco de Negociación; las Farc lo que quiere es una Asamblea Nacional Constituyente.

 
Adios plebiscito
En cualquiera de estos casos, el gobierno deberá buscar otro procedimiento para la refrendación de un Acuerdo Final. Como ya desechó el referendo que había pedaleado el Fiscal General Eduardo Montealegre, las opciones se han ido reduciendo. Una opción podría ser la simbólica de la ‘Séptima Papeleta’. También se haría más probable una Asamblea Constituyente, como la que han pedido las Farc y el uribismo y a la cual el gobierno se ha opuesto categóricamente.
 
¿Harán campaña Santos y Vargas Lleras?

Si sí hay plebiscito, una de las preguntas grandes es si el Presidente y su Vice le harán campaña directamente.

Que lo puede hacer no hay duda: según la ley, el Gobierno, los partidos y las organizaciones sociales que quieran hacer campaña solo tienen que notificarle ese deseo al Consejo Nacional Electoral, para que regule cómo lo podrán hacer en los medios de comunicación, y también dice que “El Gobierno dispondrá del mismo tiempo en televisión (que los partidos) para expresar su opinión sobre el plebiscito”.

En eso, Santos tendrá una situación similar a la que tuvo Álvaro Uribe frente al referendo que él mismo promovió en 2003, y al que le hizo campaña incluso en consejos comunales. La pregunta es si, siendo un presidente con menos popularidad, se va a poner a recorrer el país y a salir en medios defendiendo el plebiscito, o si la estrategia estará desconcentrada y se enfocará más en un mensaje sobre el plebiscito.

Y la otra pregunta es qué hará el vicepresidente, quien en general registra mejor en las encuestas pero hasta ahora no se la ha jugado por la negociación de La Habana.

 
¿Quién va a financiar las campañas?

Si sí hay plebiscito, una de las preguntas grandes es si el Estado va a financiar las campañas por el sí y por el no, como lo hace con las campañas electorales. Y, por ahora, la respuesta es no.

El proyecto aprobado en el Senado garantiza que habrá igualdad entre las campañas por el sí y por el no, y la ley actual dice que esos gastos tendrán topes. Pero ninguna de las dos establece la financiación estatal, algo que ayer propuso el Centro Democrático ayer propuso el Centro Democrático pero que no fue aprobado. Por lo tanto, por ahora lo que habrá son comités promotores del sí y del no que reciban donaciones de privados. Esto podría potencialmente crear una inequidad para los opositores del Acuerdo dado que el Presidente, que siempre tiene los reflectores de los medios encima y gratis, podrá hacer campaña.

 
¿Cuál será el eje de la campaña por el Sí?

Todavía se está construyendo la estrategia en caso de que sí haya plebiscito. De hecho, ayer tuvieron una reunión en Palacio para identificar los desafíos y las posibles etapas de la estrategia y sobre todo para articular los esfuerzos entre las personas que han venido trabajando en temas de pedagogía y comunicación del proceso de paz.

El eje y el mensaje aún no está definido aunque seguramente apuntará a que la gente entienda cómo su vida será mejor si hay paz.

Del lado de los opositores, seguramente la línea será la que ya han venido sosteniendo los uribistas de que firmar ese acuerdo de paz sería una claudicación frente a la guerrilla, pavimentaría el camino para la llegada al poder del ‘castro-chavismo’, enviaría un mensaje de impunidad y en todo caso, no habría paz.

 
¿Quién liderará el No?

Aunque el Consejo Gremial sacó una comunicación hoy pidiendo no bajar el umbral del plebiscito al 13 por ciento y pidiendo aclarar que el plebiscito no obliga legalmente, es improbable -según lo que ha sondeado La Silla- que aún con un umbral bajo los empresarios decidan hacer campaña por el No. Sobre todo porque todas las decisiones se tienen que tomar por consenso y, por ejemplo, la Andi se opondría.

Este rol muy probablemente estará reservado a los uribistas liderados por el ex presidente Uribe. De hecho, el senador Iván Duque, una de las estrellas del Centro Democrático y quien se rumora que podría ser , el escogido de Uribe para el 2018 a hacer campaña por el NO

 
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Jue, 2015-12-03 15:34

mi madre decía ..de eso tan bueno no dan tanto.......tambien decía lo bueno no hay que maquillarlo....ni valerse de artimañas....para mostrar sus bondades......la paz no es de uribe....menos de santos....la paz afecta a todos y cada uno de los Colombianos el proceso de la habana tiene muchas incógnitas...y han sido manifiestas públicamente todas las componendas del gobierno para lograr ofrecer un acuerdo de paz muy beneficioso para las farc....bajar el umbral de aprobación del plebiscito es la más aberrante......si santos y sus aliados pro farc estan tan seguros que el pueblo Colombiano apoya los dialogos de paz de la habana.......porque tantas marrullas ?....porque tanto misterio?....porque tanta mermelada para que el partido de la u le votara favorablemente el plebiscito que el gobierno necesita?....porque tanto atropello a nuestra constitución y nuestras leyes?.....debe ser que eso no es tan bueno como algunos creen que pueda llegar a ser para Colombia....socialismo del siglo XXI?

Jue, 2015-12-03 18:24

Doña Libel .... biencome.. Me alegra.

A preguntas obvias, respuestas obvias:

1_ la participación d Vargas es posiblemente el interrogante menos definido, pero como están las cosas con el resto q partidos d la coalición desgastándose con el proceso Habana y Varguis muy orondo, como perro viejo q late echado, le va a tocar si es q quiere redondear la trama dl + trabajador.

2-La d Santis, la financiamos TODOS, y la otra, Furibe y Cía. Ltada.

3-Defender el derecho fundamental a la VIDA.

4- Respuesta obvia, liderada x los mismos d siempre q le temen a la comisión d la verdad

Jue, 2015-12-03 10:58

mi madre decía ..de eso tan bueno no dan tanto.......tambien decía lo bueno no hay que maquillarlo....ni valerse de artimañas....para mostrar sus bondades......la paz no es de uribe....menos de santos....la paz afecta a todos y cada uno de los Colombianos el proceso de la habana tiene muchas incógnitas...y han sido manifiestas públicamente todas las componendas del gobierno para lograr ofrecer un acuerdo de paz muy beneficioso para las farc....bajar el umbral de aprobación del plebiscito es la más aberrante......si santos y sus aliados pro farc estan tan seguros que el pueblo Colombiano apoya los dialogos de paz de la habana.......porque tantas marrullas ?....porque tanto misterio?....porque tanta mermelada para que el partido de la u le votara favorablemente el plebiscito que el gobierno necesita?....porque tanto atropello a nuestra constitución y nuestras leyes?.....debe ser que eso no es tan bueno como algunos creen que pueda llegar a ser para Colombia....socialismo del siglo XXI?

Jue, 2015-12-03 06:12

LSV NECESITA D TU APOYO urgente..!!!. Todavía hay motivos para confiar en la independencia y el compromiso con los usuarios, alma y nervio d este portal.

Respetuosamente solicito a TODOS x su aporte, especialmente aquellos q interactúan en las múltiples Patas d LSV, a los q se les ha dado la oportunidad y la preferencia d exponer sus posiciones en cada área d la q son especialistas., incluso d exponer sus escritos.

Esta solicitud la hago a título personal y en procura sana d contribuir todavía a conservar este espacio d discusión d la vida nacional.

El tiempo se acaba…, es URGENTE..!!!

Jue, 2015-12-03 05:54

Todos los interrogantes son claves e importantes. A sabiendas de la ostensible disminución de las acciones de la guerrilla ocurrida en los últimos seis(6) meses de 2015, aún sin haberse firmado el cese bilateral del fuego y con la expectativa de los Acuerdos finales que se ha dicho, estarían finiquitados el 23 de Marzo de 2016, a quien se le puede ocurrir pensar que la gente va a votar por el NO. El gobierno y los partidos de llamada Unidad Nacional le han apostado a algo que desde ya, con una buena dósis de acierto, se prevé como irá a resultar. La violencia principalmente se ha vivido en las regiones, hecho que no significa que la repercusión de las distintas y horrorosas acciones de guerra no hayan ocurrido también en la grandes y medianas urbes. El gran derrotado del Plebiscito si él se aplica será el "CENTRO DEMOCRÁTICO" quien buscará por todos los medios que esta forma de consulta sea lanzada con preguntas específicas que son las únicas que pueden tener carácter sugestivo

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