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Jueves Noviembre 14, 2019

Clara López y Marta Lucía Ramírez son polos opuestos en política. La primera viene de militar en la izquierda toda su vida y ahora dirige al Polo. La segunda, conservadora, es la mujer más visible de la derecha moderna. Pero ahora tienen algo en común: ambas van por un millón de mujeres.

En menos de un mes, la presidenta del Polo, Clara López, armó a partir de este año, con ayuda de otras mujeres de la política, una campaña para sumarle un millón de votos femeninos al ‘sí’ en el plebiscito por la paz.

‘Un millón de mujeres empoderadas” son la red de mujeres que desde hace un año y medio viene construyendo Marta Lucía Ramírez a partir de una serie de seminarios sobre igualdad de género “entre mujeres del estrato 1 al 25”, en palabras de Marta Lucía.

En esos talleres, Ramírez promueve el discurso de cómo la mujer se hace más fuerte si es consciente de  sus emociones, para lograr un empoderamiento económico y político.

Aunque ambas son iniciativas multipartidistas pensadas en clave cívica, les servirán eventualmente tanto a Clara como a Marta Lucía si quieren llegar a la Presidencia en 2018.

La estrategia del 10 x 10 de Clara
Ésta es la foto del té al que Clara invitó a diez amigas para empezar a pensar en la iniciativa, hace un mes.

Todo empezó para Clara el 5 de febrero a las tres de la tarde cuando citó en su casa a tomar té a diez mujeres que, como ella, apoyan el proceso de paz sin estar en el gobierno.

Llegaron Aída Avella, de la Unión Patriótica, Alba Luz González, militante conservadora, Ana Teresa Bernal,alta consejera para los derechos humanos de Petro y coordinadora de Redepaz; Gloria Cuartas, trabajadora social y activista; Gloria Flórez, parlamentaria andina y exsecretaria de gobierno de Petro; Lilia Solano, de la organización de derechos humanos ‘Proyecto de Justicia y Vida’; María Mercedes Maldonado, excandidata a la alcaldía de Bogotá por el Movimiento Progresista; Mariela Barragán, abogada de izquierda, ex secretaria de Desarrollo Económico de Samuel Moreno y ex esposa del asesinado líder de la Unión Patriótica, Bernardo Jaramillo. Y Ángela María Robledo, representante a la cámara por Alianza Verde.

Piedad Córdoba y Patricia Ariza, una reconocida dramaturga, estaban invitadas pero no fueron.

En esas onces, López les planteó la idea de hacer algo más para la paz. “Organizaciones de mujeres hay muchas. Lo que queríamos era crear una iniciativa ciudadana, multipartidista y de base, que fuera más allá de las mujeres que ya están trabajando,” le dijo a La Silla.

Se les ocurrió hacer la estrategia del ‘10 x 10’. Cada una tenía que conseguir otras diez mujeres interesadas y cuando todas lo lograran, harían un almuerzo. Tenían plazo hasta el 12 de febrero para lograrlo.

Clara llamó a la feminista y columnista Florence Thomas, a Imelda Daza, la líder política del Cesar, a María Cepeda, miembro del Partido Comunista y hermana del senador del Polo, Iván Cepeda y María José Pizarro, autora del libro ‘Carlos Pizarro. De su puño y letra’.

En su lista tiene pensadas a la senadora liberal Viviane Morales, la directora de la Cámara de comercio de Bogotá, Mónica De Greiff y hasta la actriz y directora de ‘Casa Ensamble’, Alejandra Borrero.

Ángela María Robledo quedó con la tarea de contactar organizaciones. Llamó a Casa de la Mujer, a Sisma Mujer y a Women’s Link, que lideró la legalización del aborto en los tres casos excepcionales. Y llegó de España hace unos días, luego de reunirse durante cuatro días con la Colectiva de Mujeres exiliadas, refugiadas y emigradas. “Ellas se comprometieron a multiplicar la estrategia 10 x 10 desde allá” le contó a La Silla.

El 12 sábado de febrero, la tarea se cumplió. Unas 120 mujeres, según cálculos de Ángela María Robledo, se reunieron en la Casa Amarilla, un lugar emblemático de la izquierda.

"Ahí Clara presentó la propuesta en forma y dijo que era una iniciativa horizontal, sin estructura jerárquica, que busca sumar esfuerzos para la paz. Algo difícil en un país tan polarizado como Colombia, pero estamos seguras de lograrlo” agregó.

Crearon un grupo en WhatsApp y comenzó a regarse la bola. “Hoy tenemos, vinculadas, vinculadas, a unas 1200 mujeres,” le dijo a La Silla Alba Luz González, una de las que fue al té.  

Desde entonces, Clara se ha movido en Bogotá y Cali. En Bogotá se ha reunido dos veces con lideresas de las 20 localidades que la apoyaron durante su campaña a la alcaldía. Primero habló con las del sur, y hace diez días con las del norte. “Queremos que ellas se sumen y multipliquen el 10 x 10 en sus barrios” le dijo a La Silla. A Cali viajó la semana pasada a reunirse con mujeres de las comunas.

En las reuniones ella habla primero, después le da la palabra a las asistentes y les entregan una paleta de cartón para que anoten a diez mujeres más cada una y así.

El lanzamiento nacional de la campaña, con bombos y platillos, se hará el próximo martes 8 de marzo, día internacional de la mujer.

Los foros de Marta Lucía
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En sus foros Marta Lucía habla de empoderamiento y  reúne a las mujeres en mesas redondas para que hablen de los problemas en sus comunidades.

Antes que Clara, cuando Marta Lucía terminó su campaña presidencial en 2014, se le ocurrió hacer algo que involucrara solo mujeres. Ahí se unió con la Fundación Ciudadanía en Acción, una organización que impulsa la igualdad de género, para crear ‘Un Millón de Mujeres Empoderadas”.

Son unos foros de participación con mujeres por distintas ciudades para “analizar de qué manera ellas pueden contribuir a solucionar muchas de las problemáticas locales y también nacionales,” le contó Marta Lucía a La Silla.

Le pidió ayuda a la reconocida psicóloga María Antonieta Solórzano y a Isabel Londoño, feminista y fundadora de Colfuturo para que la acompañaran a los foros. María Antonieta es la encargada del comienzo del evento y habla sobre empoderamiento emocional.

Después hay un panel en que hablan ella, Marta Lucía e Isabel sobre empoderamiento emocional, económico y político y al final hacen unas mesas redondas para que las participantes hablen de sus preocupaciones en su ciudad o departamento y propongan soluciones

Ya han hecho foros en Bogotá, Barranquilla, Pereira, Tunja, Ibagué, Arauca y Villavicencio.

En cada ciudad primero ella llama a líderes que conoce para que inviten a otras a ir. “Yo les digo que me busquen mujeres que sean líderes en sus comunidades y que sean de todas las edades y estratos porque queremos que sea una cosa transversal”.

En noviembre del año pasado publicó una cartilla con ‘tips’ para que las mujeres tengan un “mayor empoderamiento”.  “Necesitamos primero que estén seguras de sus motivaciones y de sus objetivos, para que puedan ser autónomas económicamente y para que dejen de ser espectadoras y pasen a ser actoras en la política.”

Como ella no está con la paz de Santos, su discurso es que: “la verdadera paz será cuando las mujeres tengan los primeros lugares en sus trabajos, en la política, en su casa.”

La idea es que ahora, además de ir a ciudades principales, puedan enseñarle a otras mujeres a usar la misma metodología para que repliquen esos seminarios en municipios chiquitos. Luego, más adelante, quiere lanzar una plataforma web para que los foros se hagan en línea.

Según ella, el objetivo de esta red es juntar mujeres más que sumar votos.

Una idea importada

La idea de llamar a un millón de mujeres para algo no es nueva en el mundo. Existe una iniciativa australiana que convoca a un millón de mujeres para que cambien su estilo de vida y contribuyan a mitigar el impacto del cambio climático; está el movimiento inglés de Un millón de mujeres, en el que se levantan para protestar en contra de la violencia doméstica; está el movimiento de Un millón de mujeres mentoras para promover que las niñas se interesen en carreras de ciencia, tecnología e ingeniería en Estados Unidos; y está la campañal que lanzó Michelle Bachelet, la presidenta chilena, a mediados del año pasado “El Equipo del Millón de Hombres” con la ONU, que busca movilizar a hombres y niños para adherirse al movimiento global HeForShe, como agentes de cambio a favor de la igualdad de género.

Pero aquí en Colombia sí es la primera vez que personajes de talla nacional como Ramírez y López se meten a movilizar políticamente exclusivamente a mujeres.

Aunque ninguna de las dos dice que sus iniciativas son o pueden ser una plataforma para acceder a la presidencia del 2018, si éstas funcionan podrían ser capitalizadas electoralmente.

Sobre todo porque, si votaran todos los que pueden votar, el 52 por ciento de los votos serian de mujeres. Pero en la práctica, el 48 por ciento de los votos son de mujeres, lo que muestra que participan menos que los hombres.  

Y tradicionalmente no lo han hecho necesariamente por una alineación de género.

En todo caso, si en sus planes está llegar a la Presidencia, ambas tienen que superar antes algunos obstáculos.

Clara porque seguramente se enfrentará al senador Jorge Enrique Robledo dentro del Polo y eventualmente a Iván Cepeda en una alianza amplia de la izquierda en la que participarían también las Farc; y Marta Lucía, porque tiene una larga fila de rivales que también quieren llegar a la Casa de Nariño como el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas y el procurador Alejandro Ordóñez.

Pero, si alguna de las dos o ambas iniciativas triunfan, ninguno de esos hombres tendrá tantas mujeres movilizadas de aquí a allá.

Nota de la editora: unas horas después de publicada esta historia cambiamos el título que decía que iban por un millón de mujeres (y sus votos) porque si bien estas iniciativas, como lo explica el artículo, podrían servirles de plataforma a Clara y a Marta Lucía para el 2018, ambas dicen que esa no es su intención y el título original daba a entender que sí lo era. El cuerpo de la historia no cambió. Publicamos también la carta que después de esta aclaración mandó  "Un Millón de Mujeres de Paz" reiterando que no son una iniciativa que tenga ninguna intención electoral, diferente a la concreción de la paz.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2016-03-02 17:57

Estas notas siempre me parecen agridulces porque por un lado uno debe celebrar la inserción en la agenda de lideres de la mujer, pero también suena horrible que sigamos hablando de las mujeres como minorías, la comunidad LGTBI, las negritudes, las comunidades indígenas, solo las mujeres ya estamos hablando de la mitad de la población. Esto me recuerda Atenas la primera democracia, la cual tenia tantas restricciones para la ciudadanía, ser hombre, no extranjero, propietario de tierra, que al final uno termina pensando en espíritu corporativo, al final lo importante no es la inclusión sino que cada minúsculo interés y diferencia quede marcada en una colección zoológica que llamemos "la representación política".Alrededor del 10% de la población es afrodescendiente y gracias a yaho ni siquiera pudieron tener los representantes a la cámara a los que tienen derecho, la mitad son mujeres y no llega al 20% en el congreso o la cámara, aunque uno se pregunta y si estuvieran ahí, seria diferente?

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