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Sábado Abril 17, 2021

Hoy al mediodía se denegó la última de las más de 200 tutelas que interpusieron los petristas contra el proceso de revocatoria que estaba avanzando en la Registraduría contra el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Esta decisión complejiza aún más la situación de Petro, quien ya dijo que no va a postergar más la revocatoria y ahora sí se la juega a revalidar su mandato en las urnas.

El Alcalde tenía dos opciones para enfrentar la revocatoria promovida por el representante a la Cámara uribista Miguel Gómez desde finales del año pasado: una era asumirlo políticamente y defender su obra de gobierno y esperar que los ciudadanos lo relegitimaran en las urnas. Si hubiera escogido esa estrategia, la revocatoria se habría dado en septiembre u octubre y muy probablemente la hubiera ganado el Alcalde.

Como contó La Silla, Gómez necesitaba un milagro para revocarlo. Desde que se creó en la Constitución de 1991 ninguna de las más de 40 revocatorias que llegaron a las urnas ha sido exitosa y en el caso de Petro se necesitaría una participación muy alta), el escenario aparecía favorable a Petro. Además, después del golpe de las basuras, Petro venía recuperándose ligeramente en las encuestas.

Sin embargo, el Alcalde y su círculo cercano prefirieron deslegitimar la revocatoria, diciendo que ésta era una movida de las mafias.  “Detrás de las revocatoria de la Alcalde Petro están las mafias del cartel de la contratación” dijo Guillermo Asprilla, quien ese entonces era su Secretario de Gobierno.

Para ello le apostaron a todo tipo de estrategias jurídicas para detenerla. Después de que Miguel Gómez presentó más de 640 mil firmas, más del doble de las que necesitaba para seguir adelante, los petristas hicieron la primera movida: reivindicaron el derecho de conocer y revisar una por una las firmas de quienes apoyaron la revocatoria, a lo que la Registraduría accedió.

Gustavo Petro ya dijo que se queire enfrentar a la revocatoria y no va a tratar de aplazarla más.
 Foto: Juan Pablo Pino

Aunque eso demoró el proceso, en julio la Registraduría certificó la validez de más de 355 mil firmas. Los abogados de Petro reaccionaron con todos los recursos legales: primero una reposición y luego una apelación. Esa estrategia fue la que terminó hoy, cuando la Registraduría certificó de manera definitiva las firmas.

Al usar todos los mecanismos jurídicos para luchar contra la revocatoria, Petro le dio tiempo a Alejandro Ordóñez para mover el proceso disciplinario en su contra, que arrancó en firme en junio cuando le formularon pliego de cargos al Alcalde y que llegó a la destitución en primera instancia. En principio, y dado que es ante el mismo funcionario que lo destituyó, esta probablemente quedaría en firme a finales de enero.

Si el alcalde hubiera preferido enfrentarse a la revocatoria en las urnas, y como era lo esperado, la hubiera ganado, al Procurador le hubiera resultado políticamente más costoso destituir a un Alcalde que el pueblo acababa de votar por mantener en el cargo.

Ahora, a Petro nuevamente le queda solo el camino jurídico para mantenerse en su cargo. Tiene el camino tradicional, que es demandar la decisión del Procurador ante el Consejo de Estado y pedirle que la suspenda preventivamente mientras resuelve de fondo.

El problema para él es que no es fácil que el Consejo de Estado la suspenda porque, por un lado, el Procurador tiene excelentes relaciones con los consejeros y por el otro, porque Petro tendría que demostrar que la violación de su debido proceso fue grosera y dada la discrecionalidad que le da el Código Disciplinario al Procurador demostrar esto jurídicamente no es fácil.

En cualquier caso, si lo lograra, el Consejo de Estado no se demoraría menos de cuatro meses para tomar una medida cautelar.

Los otros dos caminos, menos tradicionales, son los que ya emprendió Petro: las tutelas y de la Corte Interamericana.

Frente a las tutelas, bastaría que un solo juez de las decenas que recibieron estos recursos, decidiera suspender la decisión del Procurador para que mientras se resuelve ese entuerto que podría llegar a la Corte Constitucional Petro se mantenga como Alcalde.

En el caso de la Comisión Interamericana, el proceso es mucho más lento. Allí, lo que se podría esperar es que si este organismo internacional considera que, por ejemplo, hubo una desproporción tal en la sanción que equivaldría a una violación de sus garantías judiciales acepte ordenar medidas cautelares. O, si no lo hace, que el proceso dure varios años y al final lo rehabilite políticamente y terminemos los contribuyentes colombianos pagando una indemnización por el error del Procurador.

En el caso de las tutelas o de una eventual medida cautelar de la CIDH, Petro seguiría de Alcalde a fines de febrero cuando enfrentaría, entonces, la revocatoria.

El representante a la Cámara Miguel Gómez está a punto de lgorar que la revocatoria llegue a las urnas, su meta desde hace un año.
 Foto: Juan Pablo Pino

Para la revocatoria, que de por sí es muy difícil que prospere para cualquier alcalde, la decisión de destitución de la Procuraduría le ayudaría a Petro a reforzar su discurso de ser víctima de la derecha. Porque aunque miles de ciudadanos firmaron para convocarla sin necesariamente ser uribistas, Miguel Gómez, su promotor, sí lo es y esto calza con la línea discursiva de Petro.

Además, como lo demostró la última encuesta de Cifras y Conceptos, la desproporción del fallo del Procurador ha generado tal solidaridad con el Alcalde que solo por ese hecho su nivel de aprobación pasó del 30 al 53 por ciento.

Por eso, el riesgo mínimo que tenía Petro de perder la revocatoria ahora es menor, lo que explica que ahora sí se la esté jugando por la revocatoria.

Sin embargo, el resultado de una eventual revocatoria sí podría influir en las decisiones jurídicas frente a la destitución.

Y habría incentivos para que los partidos políticos, que se habían mantenido apáticos frente a la revocatoria, muevan sus estructuras en contra del Alcalde como una forma de arrancar la campaña política por la Alcaldía de Bogotá.

Quien se quede con Bogotá, tiene una ventaja grande en las legislativas y mucho más, en las elecciones presidenciales. En la última elección presidencial, Bogotá puso casi el 20 por ciento de todos los votos en primera vuelta.

Por eso, aunque de labios para afuera, los partidos se hayan quedado callados frente a la destitución de Petro o hayan hablado en contra, internamente todos están armando estrategias para las elecciones atípicas.

Como no pueden arrancar la campaña para la Alcaldía sino hasta que la destitución quede en firme, es probable que algunos partidos aprovechen la revocatoria para posicionarse frente al electorado no petrista y para comenzar a construir sus maquinarias. Esto podría reducir la ventaja que tendría Petro en una revocatoria.

Y el margen con el que la gane será leído tanto por la Comisión Interamericana -que es un órgano muy político- como por las Altas Cortes para decidir qué tanto la destitución es realmente una movida contra la voluntad popular.

Toda esta ‘futurología’ tiene algún sentido si la revocatoria le gana la carrera a la destitución. Y eso lo definirán los jueces.

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Gustavo Francisco Petro Urrego
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2013-12-19 09:44

¿Implícito?... puro manejo de masas y medios... así es como quiere vender Santos ese mamarracho de la Habana. ¿Entonce si leo los tan anunciados acuerdos a los que se han llegado que no son mas que un manojo de buenas intensiones pero no tocan los temas de fondo, también vas a decir que los temas de fondo están implícitos? ...

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