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Miércoles Agosto 17, 2022

?La llegada de Simón Gaviria a la dirección de Planeación Nacional ha provocado todo tipo de emociones encontradas en la entidad: mientras algunos lo ven como el entierro definitivo de Planeación, otros sienten que es la oportunidad para que recupere protagonismo en el debate público.

Planeación es una entidad que lleva años en declive. “El DNP es una gente que hace lo que Presidencia diga, son los cargaladrillos de allá, los que hacen presentaciones bonitas y escriben bonito y hacen cálculos bonitos. Pero no deciden nada importante”, dice un ex funcionario de Planeación. “Desde hace muchos años ha habido una salida de gente muy buena y la capacidad de atraer técnicos es cada vez más baja”, explicó otro.

Aunque tiene un presupuesto de inversión de casi 700 mil millones de pesos para 2015 (cuatro veces el de ministerios como el de Comercio o el de Ambiente); relaciones con casi todos los alcaldes y todos los gobernadores; inversiones en las regiones a través de los llamados contrato-plan; y el mango del sartén de las regalías, su peso en las decisiones del Gobierno es mucho menor que hace algunos años porque los ministerios cada vez tienen más músculo técnico y dependen menos de Planeación y porque ha tenido una serie de directores que le han ido bajando el perfil, como contó La Silla.

En el último tiempo, además, con el papel que juegan con el nuevo sistema de regalías, el eje de Planeación Nacional ha dejado de ser pensar las políticas públicas a largo plazo para concentrarse cada vez más en el trámite de proyectos puntuales.

En esa coyuntura, los sentimientos en el edificio de la 26 frente a la llegada de Gaviria se dividen así:

La ilusión

“Si él lo pidió tanto es porque sabe que puede hacer mucho ahí”, explica un ex funcionario del DNP. “Si el tipo quisiera seguir subiendo, incluso a Presidencia, es posible que jalone proyectos y cosas, luego, tal vez no sea tan malo”, explica un técnico que no quiso revelar su nombre y que como muchos otros tiene su fe puesta en el delfín rojo.

Varios de los técnicos consultados por La Silla sienten que todo está dado para que Gaviria le meta la ficha a este cargo. “En DNP puede tener oportunidad de mostrarse más técnico y borrar su imagen de <<no leí>>",  explica un antiguo técnico de Planeación.

La dirección de Planeación tiene la ventaja, sobre la mayoría de ministerios, que sirve para meterse en muchos temas, desde política macroeconómica hasta licencias ambientales. Si Gaviria lidera debates, como el que aparentemente quiere dar contra la regla fiscal, puede ayudar a que el departamento vuelva a ser protagonista de las discusiones.

Para eso puede ayudar su perfil de político de carrera y su ambición presidencial. “Lo que más le ha costado a los últimos directores es lidiar con los políticos. Simón nació en ese mundo y se mueve bien”, dijo una persona que trabajó muchos años en el departamento.

Gaviria, líder dentro del liberalismo e hijo del líder natural del Partido, tiene más peso en un consejo de ministros que el que han tenido directores anteriores con poco o nulo peso político propio. Pero como Gaviria sí lo tiene y más que ministros como Yesid Reyes o Natalia Abello, el DNP puede volver a liderar varios temas.

También podría hacer más efectiva la relación de Planeación con las regiones que ha renacido por la reforma de las regalías y la dirección de Tatyana Orozco porque no solo le conviene ganar puntos (y votos) con los gobernadores, los alcaldes y las poblaciones de los municipios sino que como director de un partido se las ha recorrido. Él no viene de una burbuja académica como el director tradicional del DNP. “Conoce bien las regiones por su trabajo con el partido, y eso es un plus que no siempre han tenido los directores”, dice un antiguo técnico de Planeación.

 

El descontento

Algunos en Planeación han recibido el nombramiento de Gaviria como la entrega definitiva del DNP a los políticos.

“Gaviria es un político, muy flojo, y el DNP pierde credibilidad”, dijo un técnico de Planeación que pidió guardar la reserva de la fuente.

Si había molestias hace un año, cuando llegó Tatyana Orozco porque su maestría en el London School of Economics parecía poco para algunos técnicos, el caso de Gaviria es peor: no tiene ni siquiera una maestría para mostrar.

Simón estudió economía en la Universidad de Pensylvania, que es muy buena, e hizo un 'minor' en matemáticas y económetría pero ahí paró de estudiar.

Tampoco viene de un tanque de pensamiento ni del mundo de la consultoría, sino de la política pura y dura. “Se ve como un manzanillo y con mucho peso político“, explica una persona que salió recientemente de la entidad.

"No tiene ni la formación ni la experiencia para dirigir Planeación. Seguramente lo que quiere son las regalías para ganar votos regionales", dijo otra.

Eso podría hacerle difícil a Gaviria su llegada a una entidad que sigue a la espera de ser rescatada, según cuatro fuentes de adentro.

 

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Simón Gaviria Muñoz
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2014-08-16 06:26

Qué farsa toda esta "preocupación". Es lo mismo, todos llegan a los cargos con el exclusivo interés de grupo y no de interés general. Da igual, los mejores pergaminos son los que dirigen al país y resultan idénticos a los peores. Porque solo los mueve sus ambiciones personales que no se relacionan con las del Estado.

Vie, 2014-08-15 17:40

Que lástima que politicen Planeación Nacional. Siempre se habín buscado los mejores economistas del país. Ahora se volvio cuota política de los delfines. Que país tan atrasado; vamos como el cangrejo, caminando para atrás.

Vie, 2014-08-15 09:23

Este cargo a igual que los de contraloría, procuraduría, fiscalía y otros de acceso nacional deben proponerse al manejo de inclusión por nombramiento mediante concurso de merito tal como se hace con los docentes ya que son posiciones claves dentro del ejecutivo nacional.

Jue, 2014-08-14 22:17

El sartén no existe, existe LA sartén

Vie, 2014-08-22 11:58

Hola Juan Andrés:

Efectivamente eso es lo que dice el Drae, pero el Diccionario panhispánico de dudas acepta el masculino, sobre todo en América.

Saludos,

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