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Domingo Mayo 16, 2021

Con la presentación de esta mañana de los ternados a Fiscal en la Corte Suprema, quedaron más claros los perfiles de los tres. La Silla Vacía analizó las semejanzas y diferencias de sus presentaciones, y concluye que el ex magistrado Eduardo Montealegre es quien probablemente resultaría elegido si la Corte decide hoy.

Las diferencias en las presentaciones

En su presentación ante la Corte, los tres candidatos reforzaron la imagen que tienen: Mónica de Greiff se acercó a la Fiscalía como administradora pública, María Luisa Mesa como una abogada privada de larga trayectoria y Eduardo Montealegre no solo como penalista, sino como profesor de derecho penal. Esa es la principal diferencia entre ellos que beneficia a Montealegre.

En su discurso, Montealegre no se enfocó en la Fiscalía como institución (no habló de su presupuesto, por ejemplo), mientras que De Greiff fue clara en decir que “desde una perspectiva gerencial, la Fiscalía es una empresa sólida en formación”. Y Mesa, que por su carrera como asesora de empresas privadas es más proclive a la visión empresarial, también señaló que la Fiscalía “requiere una visión gerencial”.

Mónica De Greiff es la ternada con menos opciones por el momento.
María Luisa Mesa tiene posibildiades de ser elegida, pero la presentación de hoy no le favoreció.

Las propuestas de los tres también fueron diferentes. Mientras que De Greiff y Mesa hicieron propuestas muy puntuales (como impulsar la conciliación y la mediación o impulsar la extinción de dominio para perseguir a los privados que incentivan la corrupción), Montealegre propuso una nueva ley estatutaria que refuerce la protección de los Derechos Humanos, de mejorar los modelos de imputación y de reforzar doctrinas como las del “aparato organizado de poder”, para que el derecho penal colombiano se modernice.

 

Las semejanzas

Fueron pocos los puntos en los que coincidieron los ternados. Como solo tenían 15 minutos para exponer, es posible que concuerden en más asuntos, pero en lo que escogieron presentar, solo coincidieron en dos cosas.

En sus presentaciones, la mayor semejanza fue la insistencia de los tres en que la Fiscalía debe seguir siendo una entidad independiente, pero que trabajaría en coordinación con el Corte Suprema. Ese compromiso era casi indispensable para conseguir el apoyo de los magistrados, quienes defienden la independencia de la rama judicial.

Mesa terminó su exposición recordando que llega a la terna “con la independencia de no haber militado nunca en política”; Montealegre afirmó que será un “juez independiente”; y De Greiff dijo no estar de acuerdo con ningún proyecto que limite la independencia de la Fiscalía y especialmente con la posibilidad de que pase de la rama judicial a la ejecutiva.

El segundo punto en el que los tres se mostraron de acuerdo fue en que, de ser elegidos, impulsarán los procesos de corrupción que están avanzando en la Fiscalía.

De Greiff dijo que iba a seguir impulsando los procesos contra la corrupción; Montealegre remató su presentación afirmando que en su fiscalía no habría retrocesos en los casos de corrupción, de salud y similares. Mesa fue la menos contundente en este tema, aunque señaló que su bandera sería la lucha contra los privados que incentivan la corrupción.
En otras propuestas concretas hubo acuerdos. De Greiff y Mesa hablaron de usar mejor el principio de oportunidad, aunque Mesa lo hizo con mucho más detalle; Montealegre y De Greiff hablaron de la importancia de los derechos de las víctimas, aunque Montealegre expuso más largamente el punto. Los puntos a favro de cada uno dependerán de la importancia que le de la Corte a esos asuntos

¿Cómo va la carrera?

De Greiff parece tener muy pocas posibilidades. Al sondear con fuentes de la Corte Suprema, parece que no tiene grandes apoyos en el tribunal. Su cercanía a Ernesto Samper y a Samuel Moreno hacen que no sea fácil para los magistrados apoyar su nombre, porque podría tener efectos negativos en la opinión pública. Además, tendría que declararse impedida en los casos relacionados con la administración de Samuel Moreno. 

Su presentación fue fría, muy gerencial para ganarse a los magistrados de la Corte. No tuvo propuestas innovadoras, que pudieran llamar la atención. Su guiño a la Corte al afirmar que seguiría con los procesos que investigan la corrupción no tuvo gran efecto, porque sus rivales también se comprometieron en eso.

Mesa está en una mejor posición, y al parecer cuenta con varios apoyos en la sala Civil de la Corte, que conocen mejor su trayectoria como abogada. En la Corte es vista como la más cercana a Santos, lo que hace que algunos magistrados piensen que nombrarla es enviarle una señal positiva al gobierno en plena discusión de la reforma a la justicia. Pero su falta de conocimiento de lo penal y del Estado la debilitan.

En su presentación Mesa trató de voltear la torta al mostrar que, al venir de otro lado, no es de nadie, pero que tiene una sólida formación jurídica. Con su arsenal de propuestas quería mostrar conocimiento de las necesidades del derecho penal y la política criminal, y con sus alusiones a la planta de funcionarios y al presupuesto de la Fiscalía, señalar que tiene una faceta gerencial. Pero por mencionar muchas propuestas solo pudo profundizar en una, lo que dejó la sensación de que abarcó mucho y apretó poco. Además, sus titubeos al responder las preguntas del final y la falta de claridad para tomar una posición frente a la reforma a la justicia (dijo que unas partes le gustan pero otras no), redujeron el impacto de su exposición.

Montealegre aparece como el candidato más fuerte. Su pasado de magistrado, su conocimiento experto y profundo del derecho penal, sus buenas relaciones con los magistrados externadistas, el padrinazgo de Jaime Bernal Cuéllar, todo se mueve a su favor. La pregunta es si esto es suficiente para limar las críticas que ha recibido por su cercanía a Carlos Palacino, el polémico ex presidente de Saludcoop, su amistad con el debatido abogado Jaime Lombana, su admiración por el ex presidente Álvaro Uribe y el haber sido asesor de los ministros de Interior, Germán Vargas Lleras y de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

Su exposición ante la Corte fue la que mejor se adaptó al ambiente de la Corte. Le habló a los magistrados de tú a tú, e incluso les dio clase de derecho penal; se mostró como un jurista y llevó sus propuestas a áreas que si bien puede n ser muy técnicas para otras personas, son de mucho interés para los magistrados, especialmente los de la Sala Penal. De hecho, sus propuestas iban alienadas con las más reciente innovaciones doctrinales de esa Sala, con lo que se presentó, sin decirlo en esas palabras, como su aliado. Por eso, después de la presentación de hoy, su nombre es el que parece más fuerte para ser el próximo Fiscal General.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2012-03-22 15:33

Respetables todos los tres candidtos pero muy lejanos a responser por una entidad que tiene la obligación de continuar depurando la política y restableciendo el orden perdido en los últimos ocho años. Montealegre tiene dos manchas muy grandes; eludir su responsabilidad como magistrado y renunciar para quedar bien con Uribe y su cercania con el dueño de salucoop. la primera es grave. Seùede tomar como incapacidad para afrontar los procesos en curso y los futuros que tiene los uribistas y la segunda es garrafal; para ocupar un cargo como la fiscalia se debe ser como la mujer del cesar.Lo mejor devolver la terna así se le caiga el mundo a la Corte.

Jue, 2012-03-22 15:32

No se sabe cual es el menos peor, pero ya fu elegido Montealgre

Jue, 2012-03-22 15:01

En un país medianamente avanzado en temas de transparencia, ninguno de los tres debería haberse postulado, o aceptar la postulación por parte de Santos. Todos tienen su tinte negro de clientelismo, corrupción, favorecimiento a terceros o deben favores políticos. Pero encontrar un funcionario público honesto en este país es bien difícil, así que gane el menos peor.

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