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Miércoles Enero 26, 2022

Los abogados deben aprender a decir que a veces no se puede. Se vuelve un peligro el que dice que sí a todo. El caso es muy grave si se trata de un funcionario público y preocupante si es la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República.

La del Presidente Santos en varias oportunidades ha buscado la interpretación que más le gusta al Presidente, así no corresponda a lo que diga la ley, y el Consejo de Estado ha tenido que corregir. Ahora parece que quieren repetir la historia con la ley de cuotas para las mujeres en los cargos de máxima dirección del Estado.

Esta semana el Consejo de Estado anuló –tardíamente- el decreto mediante el cual se designó como gobernador encargado del Departamento del Magdalena al General (r) Manuel Bonnet Locarno. Ese nombramiento fue una gran idea del Presidente. Bonnet tenía todas las calidades para ser un buen gobernador y especialmente para enfrentar las múltiples mafias de corrupción que se habían tomado ese Departamento. Al General solo le faltaba un detallito exigido por  la propia Constitución: no era del Partido político del Gobernador destituido. No se qué interpretación se inventaron para decirle que sí al Jefe, el Presidente encargó a Bonnet y ahora el Consejo anula la designación.

Ese caso era imperdonable porque hay jurisprudencia suficiente que señala cuál es el camino cuando falta un Gobernador o un Alcalde. El Gobierno nombró en el Valle a un señor Lourido que tampoco era del partido del reemplazado. El Consejo de Estado anuló el decreto. La intención era loable.  El PIN ha sumido al Departamento en un caos como consecuencia del desgreño y la corrupción. Era mejor no nombrar a alguien del PIN, pero la ley le daba ese derecho a ese partido, como se lo da ahora que tampoco pudo seguir en su cargo el Gobernador elegido el año pasado.

En esta ocasión parece que el Gobierno va a escoger de la terna del Partido, aunque hasta ahora mantiene encargado a un funcionario de la Presidencia. Hay que actuar rápido para elegir un nuevo gobernador y ojala ese Partido resulte ampliamente derrotado, pero por ahora toca nombrarles el Gobernador.

Recién iniciado el Gobierno del Presidente Santos se hizo necesario designar al Ministro Delegatario para asumir algunas funciones mientras duraba un viaje presidencial. Delegaron en Germán Vargas Lleras, Ministro del Interior, claramente el de mayor capacidad política para asumir, pero la Constitución exigía que fuera del mismo Partido del Presidente y Vargas, a nombre de Cambio Radical, había enfrentado al propio Santos, candidato de la U en la elección presidencial.

A pesar de algunas voces de advertencia cuando ocurrió por primera vez, el Gobierno continuo designando a Vargas en los viajes del Presidente hasta que el Consejo de Estado dijo que era mejor atenerse a lo que decía la Constitución.

En otra ocasión, ante la emergencia invernal, el Gobierno había decretado un estado de excepción que según la Constitución no se podía prorrogar. Ante la necesidad de expedir algunos decretos adicionales a los que se habían expedido hasta ahora era conveniente prorrogar el decreto. No se podía, pero lo hicieron.  Era lo mejor en ese caso, solo que la Corte Constitucional unos meses después declaró inconstitucional la prórroga y se cayeron los decretos. El perezoso trabaja doble, dicen las abuelas.

Por estos días el Ministro de Hacienda promueve la conciliación de los textos del proyecto de ley que reglamenta el nuevo sistema de regalías que aprobaron el Senado y la Cámara. Como lo aprobado por el primero no coincide con lo que aprobó la segunda hay que conciliar.  Pero claro, hay que escoger entre lo que aprobó la una o la otra, a esta altura no se pueden modificar los textos. Pues el Ministro resolvió arreglar lo que había quedado mal, que es mucho, y quiere que el Congreso vote esa conciliación.

Es probable que la Unidad Nacional lo haga, el Presidente sanciona la ley y la Corte la tumba. El perezoso trabaja triple y en esta ocasión en materia grave porque si ahora el sistema está trancado, a pesar de un decreto transito, cuando se caiga va a durar meses paralizado.

Desde hace algunas semanas, las representantes liberales a la Cámara han advertido al Presidente que no está cumpliendo la Ley de cuotas que asegura a las mujeres el 30% de los cargos de máxima dirección en el Estado. Santos dijo esta semana que a él no le gustaban la cuotas obligatorias para las mujeres porque ellas tenían suficientes capacidades para ganarse los cargos por sí solas.

Hasta ahora el Gobierno se ha mantenido en el mínimo de representación femenina en el Gabinete, 5 de 15.  Con el cambio de la Ministra de Vivienda y el anuncio del nombramiento de un hombre en el Ministerio del Interior, el Presidente deberá, antes de que se posesione el nuevo Ministro, sacar a alguno de los ministros y reemplazarlo por una mujer. Es lo que dice la ley 581 del 2000.

En todos los casos que mencioné antes, el propósito de la violación de la ley era digamos “loable”, tenía alguna explicación que incluso uno podía compartir como justificación, pero el asesor jurídico no ha debido dejar. Uno de los males de nuestra sociedad está derivado de las justificaciones para violar la ley , la “cultura del atajo”. En este caso, aunque al Presidente no le guste, el incumplimiento de la ley resultaría incomprensible.

La bondad de la ley queda probada con la sola discusión que se presenta ahora. Que culturalmente hay todavía, a pesar de todo lo que se diga, una especie de “techo de cristal” que aunque no se vea impide a unos grupos pasar de un determinado punto es indiscutible. Con  las mujeres pasa eso en la vida pública. Se estima que para viceministras son excelentes pero cuesta trabajo escoger una para ministra.

Los abogados del Presidente, peor las abogadas, parecen estar buscando una interpretación que justifique no reemplazar el cupo femenino que se perdió en el cambio. Dicen que, a pesar de lo que expresamente dijo la Corte, la ley quiere decir que se trata del promedio general de cargos y no de los miembros del gabinete.

No, eso no es lo que dijo la Corte. ¿Para qué buscan un atajo? Al final, si persisten, cualquier persona interpone una acción de cumplimiento y un tribunal termina ordenando cumplir.

Al jefe es mejor decirle que no se puede y le evitan problemas.

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Cristina Pardo Schlesinger
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2012-05-02 10:09

Como me hubiera gustado conocer esa opinion, antes de la sentencia del Concejo de Estado, cualquier estudiante de Derecho llega a la misma conclusion del alto Tribuna. Pero la suya es acomodada e igualmente tardia como la de todos los opinadores de este pais.

Lun, 2012-04-30 11:04

El "TODO VALE" se quedó incrustado en la casa de Nari después de esos largos, vergonzosos y sangrientos ocho años de ignominia.

Lun, 2012-04-30 02:21

Tarea muy complicada en este país de hampones, ególatras y reyesuelos,si de verdad se es asesor yo no creo que estén empleados actualmente, lo que pulula son seudo asesores, mas bien llamados lambones,sacamicas ,picaros que manejan muy bien los lazos de las relaciones publicas y privadas PRE pagadas, por que el único documento que no puede faltar en Colombia para poder acceder a los caprichos de muchos, se llama poder, y este se divide en dos ramas poder político y económico o como dicen en la costa billete .

Dom, 2012-04-29 14:59

Riveritos lo dirá por Andres camargo ex director del IDU y paganini de la primera fase de transmilleno (esta en la cárcel), mientras su jefe peñalozas es intocable. cualquier parecido con uribito es pura coencidencia.

Dom, 2012-04-29 08:45

Hector, que buen análisis. Es cierto que el asesor debe decir que no, pero eso también depende del talante del que toma las decisiones.

Sáb, 2012-04-28 16:03

Vamos Héctor, que no se trata de asesoramiento, aunque indiscutiblemente un asesor que dice si a lo que el jefe quiere, no es un asesor, sino un amanuense, sin descartar que existen jefes a quienes se les dice que no se puede y sin embargo lo ejecutan. Sabido es que César Gaviria, ante la explicación de por qué algo era ilegal, solo expresaba: pero mientras, se logra el fin, y a eso juegan. Ud, lo dijo, muy tarde anularon el decreto de Bonnet, pero se logró el objetivo y así con Lourido y demás. Y lo del cupo para la mujer en el ministerio siempre queda la posibilidad de que el juez de cumplimiento diga que en el gobierno se cumple la ley de cuotas. No tiene nada que ver con asesores, sino con el estilo presidencial de saltarse la ley y lograr el objetivo así sea mediando en la ilegalidad. Algo así como la combinación de todas las formas de gobernar, como la combinación de lucha de las Farc.

Sáb, 2012-04-28 15:45

Creo que el problema planteado es objetivamente del asesor como bien lo plantea el autor pero más que del asesor estoy seguro que si éste sugirió o planteó directamente estos inconsistencia con la ley, el Dr. Santos no lo oyó porque el ya tiene definida la realidad y siendo de tan buena familia ésta exigue medidas que sino están contempladas en la constitución, La Constitución está errada aunque haya sido redactada por una asamblea constituyente donde estaba respresentadas todas la fuerzas del país nacional.
Ya en algún debate el Presidente Santos dijo explicitamente que la ética se lograba después de lograr la prosperidad.
Al leer comentarios sobre el cstigo que merecen los partidos por no depurar sus filas me refiero al reciente caso de la alcaldía de la capital donde Samuel Moreno fue retirado del cargo por materia grave y su remplazo asumio el cargo con dignidad y diligencia para recuperar el espacio político perdido por el comportamiento de Don Samuel.

Sáb, 2012-04-28 14:11

Creo que la razón de esa norma es que la gente que votó por ellos quería que ese partido estuviera en el poder. Si cambian el partido se defrauda esa intención. Lo otro es que se podría utilizar la destitución como una forma de quitarle poder a un partido y darselo al del presidente. Para evitar eso se decidió que fuera reeemplazado por el del mismo partido.

Sáb, 2012-04-28 13:12

Al margen del carácter que revistan las decisiones tomadas por las autoridades competentes, por supuesto, deben respetarse "las reglas del juego" que en el caso de la sociedad colombiana estarían dadas por la inteligente y eficaz interpretación del conjunto de normas constitucionales, legales y administrativas existentes, lo mismo que por la orientación que traza la jurisprudencia de la Corte Constitucional y por los conceptos emitidos por los honorables magistrados miembros del Consejo de Estado. En la realidad no ocurre así y bien sabemos que no unicamente en el caso citado por HÉCTOR RIVEROS, las innumerables determinaciones de tipo administrativo, las proferidas en sentencia judicial al igual que las decididas por los diferentes órganos de control, en Colombia los intereses personales o de grupo prevalecen ante los referentes de obligatorio cumplimiento que se establecen para mantener la armonía de los individuos que vivimos en sociedad y tratamos entre sí.

Sáb, 2012-04-28 13:04

Lo cierto es que desde hace mucho rato los gobiernos se pasan las leyes por la faja a sabiendas de que algún tiempo después tendrán que recular e intentar ajustarse a la ley, cosa que no siempre lo logran y no por incapacidad sino porque no les interesa. Lo que hay que mirar es qué objetivo busca el gobierno para actuar de esa manera. Saben que se va a caer, pero como no hay sanciones ejemplarizantes que los obligue a cumplir la ley, pues siguen el mismo camino. Por ej para la reeelección de Uribe, se hicieron tantas barbaridades ilegales, pero como sabian que nadie los podia tocar, procedieron y sacaron provecho durante cuatro años. No contentos con ello intentaron nuevamente evadir la ley para una nueva reelección, solo que esta vez si se les atravezó la ley.Qué sucede con el gobierno Santos? Pues lo mismo, mientras el consejo de estado se pronuncia, logran hacer muchas cosas de su interés, que después no tendrán reversa. Repito, saben que nadie los puede tocar?.

Sáb, 2012-04-28 08:26

De acuerdo. Pero..., ¿a quién tendrá en mente como candidata para alguno de los Ministerios y cuál de los Ministros pensará que merece irse?

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