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Miércoles Diciembre 02, 2020

 

Juan Manuel Santos sorprendió a los asistentes de la asamblea del partido de La U con un duro discurso contra su antecesor.

Foto César Carrión - SIG.

 

 

“Yo no vengo aquí como un rufián de esquina a demostrar que soy el que manda en el barrio”, dijo ayer el presidente Juan Manuel Santos en su discurso de una hora durante la tercera asamblea del Partido de La U. La sensación que quedó después del evento, sin embargo, es que si bien el Primer Mandatario no llegó como rufián sí quiso demostrar que es él quien manda en esa colectividad y que no caben en el mismo lugar él y el ex presidente Uribe, hoy su mayor opositor. Mantener el liderazgo de un partido con el que no comparte su espíritu implicará para el Presidente reforzar la participación burocrática de La U en el Gobierno. 

 

A un año de que comiencen las campañas a Congreso, algunos legisladores que quieren ser reelegidos están presionando al Gobierno para obtener cuotas que les aseguren beneficios electorales.

La semana pasada se conoció la preocupación de algunos congresistas de ese partido porque en el Invias estuviera sonando para director un ingeniero llamado Germán Grajales, supuestamente cercano al senador de La U, Plinio Olano Becerra. Este congresista es hermano de Germán Olano, condenado protagonista del cartel de la contratación en Bogotá.

Puede ser que después de que se revelara ese vínculo, Grajales quede fuera del sonajero. Pero es un hecho que ese cargo irá para la U. Así como también le entregó Santos a ese partido la dirección de la Unidad de Consolidación Territorial: en reemplazo de Álvaro Balcázar nombró a Germán Chamorro de la Rosa, un político pastuso que le manejó su campaña presidencial en Nariño y que es cercano al senador Manuel Enriquez Rosero, quien entró a la dirección de La U.

Un senador de La U que habló off the record detalló que buena parte de los congresistas de La U se sienten “maltratados” por el Gobierno Nacional, que decidió darle “toda la vocería del proceso de paz al gavirismo” y los tiene ignorados también en el gabinete: “Hay tres ministros que son supuestamente de La U, Juan Carlos Pinzón, Sergio Diazgranados y Federico Rengifo. Pero los tres guardan sus distancias con el partido”.

Es en ese escenario que Santos quería reivindicarse con la colectividad a la que llamó su “casa” al comienzo de su discurso del pasado domingo. Sin embargo, independientemente de lo que sucedió ayer, en los próximos meses habrá un pulso.

Según le dijo una fuente a La Silla, Santos congeló los cambios en cargos de segundo nivel para esperar a ver quiénes apoyan sus proyectos en el Congreso. Y como entre enero y marzo es muy probable que varios de sus funcionarios se retiren para no inhabilitarse un año antes de las elecciones al Congreso, tendrá aún más cuotas para repartir y conseguir más apoyo en su partido para los proyectos ligados al proceso de paz.

Por el lado de los congresistas, ellos presionarán con dos proyecto de ley que se discuten en la Cámara, uno sobre transfuguismo y otro sobre escisión de partidos. Estos proyectos le permitirían a los parlamentarios renunciar a su partido y pasarse a otro sin perder su curul o crear uno nuevo. Hoy la ley lo que indica es que las curules son de los partidos y que para poder pasarse de colectividad sin riesgo de inhabilitarse hay que salirse con un año de anterioridad.

La intervención de Álvaro Uirbe en la asamblea fue muy crítica contra Santos
El senador Juan Carlos Vélez es uno de los más férreos uribistas de La U.

Santos ha pedido que se hundan estos proyectos, pero lo más probable es que no le hagan caso porque a todos los partidos les conviene mantenerlos: a los Verdes para que se salgan John Sudarsky y Angela María Robledo; a los progresistas del Polo; a los liberales para recibir a los de Cambio Radical; y al sector del PIN que no es de Juan Carlos Martínez y al que le gustaría irse con los rojos o con Cambio Radical.

Si se aprueban estos proyectos, Uribe tendrá mayores posibilidades de conformar una lista amplia al Senado conformada por los congresistas que se salgan de sus respectivos partidos. Se cree, por ejemplo, que Juan Carlos Vélez, Miguel Gómez y otros dos o tres de la U se irían con él.

Por ahora, como Uribe sabe que U Santos tiene el sartén por el mango en La U, porque tiene el poder burocrático, el ex presidente le está apostando todo a lo mediático y está uniendo su suerte al del proceso de paz.

“Del éxito o fracaso de los diálogos que instaló el gobierno con las Farc podrían depender las próximas presidenciales¨, dice el analista Alejo Vargas.

Como, por ahora, la negociación es una propuesta acogida por buena parte de los ciudadanos, lo más seguro es que ningún congresista de La U se oponga públicamente a las negociaciones de paz. Pero a medida que pase el tiempo, esto puede cambiar.

En la asamblea de ayer se presentó una proposición para ver si la colectividad apoyaba o no el proceso de paz de Santos. La iniciativa finalmente no fue votada en el evento, pero el solo hecho que existiera esta propuesta le muestra a Santos que el apoyo de su partido a su bandera de gobierno no es total.

Un senador de La U, quien también habló extraoficialmente, dijo que aunque circunstancialmente muchos en su partido aparentan estar con el Presidente, cada vez es más “tenue” el apoyo al Gobierno. “Así se vayan apenas cinco del partido, lo cierto es que la mayoría de los 78 parlamentarios se eligió con Uribe”.

Y es que el espíritu del Partido de La U, que Santos creó para promover las ideas de Uribe, está con el expresidente.

Santos es un liberal y ha gobernado desde el principio de su gobierno con las ideas del Partido Liberal. Pero, a la vez, necesita a La U para no quedar de rehén de ningún partido en la coalición de la Unidad Nacional y por eso no puede permitirse que Uribe se queda con La U.

Por eso el pulso entre el Presidente y el ex Presidente se mantendrá y se definirá el año entrante, cuando arranque la época electoral y los alfiles tengan obligatoriamente que alinearse para uno u otro lado.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2012-10-30 11:55

Están esperando las elecciones al congreso para ver como se reparte la torta burocrática... osea que de entrada sabemos que ambos le apuestan al clientelismo... osea de entrada se sabe que va a haber corrupción... y todavía votan por ellos !!

Mar, 2012-10-30 08:11

Parece un remolino de poderes, si deciden dividirse quedan muy débiles, a la final se necesitan el uno del otro, tendrán que continuar en esa disputa hasta que haya elecciones y se definan mejor las cosas, haber cual batalla mejor.

Lun, 2012-10-29 19:18

Es lo mismo de siempre. La repetición de la repetidera.

Lun, 2012-10-29 17:08

¡qué asco! En serio ¿cuándo erradicamos a estos miserables?

Lun, 2012-10-29 16:51

La fuerza de SANTOS en el partido de la U está amarrada a los puestos burocráticos; la de Uribe tiene una connotación ideológica.

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