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Sábado Junio 19, 2021

La salida de Diego Bravo de la gerencia el Acueducto de Bogotá devela la estrategia de defensa del Alcalde Gustavo Petro sobre las responsabilidades que puedan caber por las decisiones equivocadas relacionadas con lo que ellos llaman el tránsito de un modelo de recolección de basuras a otro ( en realidad es el mismo pero a ellos les gusta la grandilocuencia).

Al Alcalde lo engañaron han dicho varios de los funcionarios hoy más cercanos a Petro (el círculo de funcionarios más cercano es como un carrusel: se va moviendo). Bravo –dice la teoría oficial- no suministró la información suficiente e hizo incurrir en error al Alcalde que creía que en Bogotá teníamos un operador público de aseo muy potente que podría en pocas semanas diseñar y poner en marcha una operación de recolección de miles de toneladas de basura al día. Por  culpa de Bravo –dicen los ahora amigos cercanos del Alcalde-, Petro pensó que sí se podía lo que todos los demás pensaban que no era posible.

En este caso, Bravo incurrió en un error –sin duda- el exceso de obsecuencia y lealtad para con su jefe. El exgerente del Acueducto aceptó asumir el montaje de un esquema improvisado unas semanas antes de que se formalizara la decisión, después de que a alguien se le ocurriera la tesis de que se podía usar a esa empresa de servicios públicos y convertirla, como lo hicieron, con una simple decisión de la Junta Directiva, que no tenía ningún soporte operativo, en una empresa de aseo. Todo se discutió con Petro y él defendió públicamente todas las decisiones.

Bravo habló con los operadores privados para renegociar las condiciones en las que se prestaría el servicio. Lo hizo “a sabiendas” del Alcalde, quien decía que se trataba de un proceso paulatino el de la asunción por parte de un operador público de la prestación del servicio. Si bien, Petro excluyó al entonces Gerente del Acueducto de la última parte de la negociación con estas empresas, de los primeros contactos estuvo totalmente enterado. Así lo dijo Bravo al diario El Tiempo, cuando aún estaban en proceso de negociación y Petro nunca lo desmintió.

Bravo hizo un contrato con Aguas Bogotá, filial del Acueducto, para que ésta última asumiera la operación. El Alcalde defendió públicamente esa decisión y trino varias veces para decir que se convertiría en la operadora estatal para el servicio de aseo. Después trinó que habría una escisión para que Aguas de Bogotá siguiera haciendo lo que estaba haciendo hasta ahora y hubiera otra empresa para el aseo.

Aguas de Bogotá, que no tenía la capacidad para hacerlo, siguiendo las instrucciones de Petro, improvisó lo que pudo y le alcanzó para  asumir una parte de la ciudad que opera con deficiencias y con unos “carros de la basura” viejos, que estaban en desuso en los Estados Unidos. Esa empresa hizo un contrato de alquiler de esos vehículos, que el propio Alcalde dijo que habían escogido por Internet : “como se hace el comercio ahora”, dijo Petro. Todo se discutió con el Alcalde, incluso el hecho de que aún dos meses después del cambio se siga prestando el servicio en volquetas, cosa que por supuesto está prohibida por la ley, pero esa ley en Bogotá no pegó. Las leyes que son para defender los monopolios privados aquí no se cumplen dirá Petro.

El Alcalde estuvo en el centro de todas las decisiones pero mandó a decir a los pocos días de que se hicieran evidentes los problemas que lo estaban engañando. El Secretario de Salud, hace ya casi dos meses, pidió la renuncia de Bravo, que según el propio Petro él pidió hace 20 días. Que Bravo sería el fusible para quemar estaba cantado. Lo escribió La Silla desde el 10 de Enero. Los que ahora conforman el círculo cercano a Petro están ofreciendo información a los medios para acusar a Bravo de irregularidades en la empresa de Acueducto. La tesis es: los problemas en el esquema de basuras son responsabilidad de un señor que engañaba al Alcalde y además manejaba alegremente la empresa a su cargo.

Petro no sabía, a Petro lo engañaron. Esa fue la misma defensa de Samuel Moreno cuando Petro revelaba los escándalos del “carrusel de la contratación”. Esa teoría no se la aceptó el Procurador a Moreno, lo sancionó por omitir adelantar acciones administrativas frente a las irregularidades presentadas”. Según Ordoñez, el entonces Alcalde “no adelantó ninguna acción tendiente a evitar, controlar o minimizar las múltiples irregularidades que se presentaron durante la ejecución de proyectos de infraestructura y movilidad en la ciudad”.
Comparto la tesis de que la Procuraduría no debería tener la capacidad de destituir a los funcionarios de elección popular, sino que ello debería ser el resultado de un proceso judicial como lo dicen las normas internacionales, por lo que espero que la Procuraduría no siga con su “precedente” que si no fuera Petro ya se lo hubieran aplicado a cualquier otro Alcalde, pero  no será fácil hacer recaer toda la responsabilidad en Bravo. La discusión fue pública. Muchos ciudadanos participamos en ese debate como para sostener que al Alcalde lo engañaron.

Bravo asumió por su amigo Gustavo los mayores riesgos que  haya asumido funcionario alguno en esta administración y lo hizo para defender las decisiones más controvertidas del Alcalde como la de usar el agua para imponer modelos de desarrollo urbano a los municipios vecinos y generar condiciones nuevas para los constructores de Bogotá. Los ahora amigos de Gustavo acusan a Bravo y Gustavo –por ahora- calla.
 

 

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Lun, 2013-02-25 18:27
Lun, 2013-02-25 17:17

Petro me parece un señor muy serio que trabaja honestamente para solucionar los graves problemas de la capital en medio de una prensa furiosa ensañada contra el. Por ejemplo el problema de las personas sumidas en el abandono y la drogadiccion. En este caso el señor Alalde decidio abordar con grandeza la problematica, en cambio el procurador salio a descalificarlo con una frase tipica de un patan.

Lun, 2013-02-25 12:24

miren de donde le resultó un nuevo amigo a Diego Bravo, quien lo iba a decir...

Lun, 2013-02-25 11:16

¿Qué tienen en común Ernesto Samper Pizano, Samuel Moreno Rojas y Gustavo Petro?

Lun, 2013-02-25 10:47

Quienes conocemos el manejo real y el ambiente en las entidades publicas,en todos los niveles, sabemos que las decisiones en temas claves e importantes que generan alta inversión en la ciudad no se hacen a espaldas del alcalde, ya que precisamente el puesto de ese directivo corre riesgo, y de ahi para abajo el de los demas. Es muy irresponsable un alcalde que obliga a sus funcionarios a implementar decisiones sin contemplar todo el contexto de las mismas,las implicaciones legales y economicas, para la entidad y para la ciudad. Mas alla de si se es Peñalosista o Petrista, lo que hay que evaluar es si la ciudad mejora y avanza en todos los temas que la componen, y la realidad es que lo que uno ve y de acuerdo a muchas fuentes, la ciudad esta empeorando, y lo que se esta generando es desorden e inestabilidad institucional, y mas desorden en lo "publico"(solo hay que ver y conocer internamente a la EAAB, al IDU, a la SDA, para darse cuenta). Ojala los entes de control muestren resultados.

Dom, 2013-02-24 21:41

No es bueno descalificar los comentarios de Riveros por ser peñalosista. Lo malo de los comentarios de Riveros es que suenan a campaña antipetro. A despecho, a amargura, a rabia, y eso les quita fuerza y entereza. Este gobierno necesita buenos críticos. Y Riveros no lo es, desgraciadamente para la Silla Vacía y para Bogotá.

Sáb, 2013-02-23 19:22

Este señor como bien dicen por ahí defiende lo que perdió al Peñalosa no ganar de nuevo para la alcaldía. Estos señores que todo les gusta privatizarlo, fueron los que se inventaron los colegios en concesión entre otras bellezas para poder enriquecer a unos cuantos a través de los dineros públicos.

Ya lo he repetido varias veces, para mi Petro era un candidato más de la baraja pero ha demostrado que las cosas se pueden hacer diferente para mi grata sorpresa y la gente más humilde lo ha notado en sus bolsillos.

Esto de las basuras va a ser una guerra sin cuartel, donde los operadores privados quieren seguir recibir la plata recogiendo basura sin preocuparse de nada más sino depositarla en donde sea. Petro abrió la discusión y la vamos a terminar, así como otras discusiones con las que estoy muy de acuerdo, como apropiarnos de las cosas públicas, porque en este país no tenemos el más mínimo sentido de pertenencia.

Sáb, 2013-02-23 17:04

Es difícil considerar seriamente este artículo, escrito por quien fuera ex-secretario de Gobierno de Peñalosa y recientemente ficha central de la campaña del mismo personaje, lo cual habla fuerte y claro de que su análisis no puede ser objetivo ... solo un trozo mas de la colcha de retazos que los medios continuamente tejen contra la actual administración distrital ...
Cuales son los "varios funcinarios hoy mas cercanos" ... "los ahora amigos cercanos del alcalde" ... "muchos ciudadanos participamos ne ese debate " ... Quienes?, Como ?, Cuando?... Vaya! qué juicioso articulito.

Sáb, 2013-02-23 20:50

Es el ideologo de La Silla Vacia.

Sáb, 2013-02-23 13:43

era de esperar una reacción de este tipo, el alcalde no reconoce que se equivocó, que sus motivos eran personales y utilizo a los recicladores como excusa para improvisar el esquema de basuras, que Aguas de Bogotá no reunía los requisitos mínimos de experiencia y capacidad de operación para emprender este negocio y que fue salvada de la quiebra e inflada para servir a los propósitos del alcalde, el tomo las decisiones, despotrico de los privados, firmó un decreto precario por el afán para "legalizar" la recolección pública y a sabiendas que no podía contar con los camiones de los privados, porque no eran de ellos, comenzó la operación con volquetas como hace más de 20 años, con los mismos inconvenientes y riesgos para la ciudad.

Lun, 2013-02-25 10:58

De acuerdo. Fue una cadena de improvisaciones, desde la misma concepción y comunicación del "nuevo" esquema de basuras hasta la fecha. Improvisaciones de tipo administrativo, tecnico, logisitico, legal, que no pueden dejarse pasar, y que tienen que ser investigadas al mayor detalle. Es imposible aceptar un alcalde que sus actuaciones en la ciudad, las piensa como si fueran eventos de una campaña politica. Solo un ejemplo fue convocar a los recicladores el dia de la "toma" del Acueduto, para lanzar su discurso populista como si estuviera todavia en el congreso. Es inaceptable un alcalde asi. Y para colmo, no le cumplio a los recicladores, y si los utilizo para justificar su discurso mediatico.

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