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Jueves Septiembre 24, 2020

Los resultados en la alcaldía de Medellín y en la gobernación de Antioquia muestran que el Centro Democrático no logró recoger la emoción del uribismo en su propia tierra. Y el fajardismo, la otra fuerza clave en el departamento y con aspiraciones presidenciales, se quedó con el premio de consolación de la Alcaldía de Medellín.

En Medellín solo Gallup predijo que el candidato fajardo-uribista por firmas Federico Gutiérrez, estaba cerca del favorito, el uribista del Centro Democrático Juan Carlos Vélez.

Es decir, un candidato independiente pero con una pata en el uribismo le ganó al que representa al Establecimiento uribista, a pesar de tener de su lado al ex presidente Álvaro Uribe y de haber recibido apoyos políticos por fuera de su partido gracias a su favoritismo.

A la Gobernación, Luis Pérez, con una campaña de casi un año y toda la maquinaria de su lado (hasta el punto de que en muchos municipios tenía el apoyo de dos o más candidatos a la alcaldía), ganó. Pero con menos del 40 por ciento de la votación.

El uribista Andrés Guerra, que arrancó su campaña tarde por cuenta de la novela del aval de Liliana Rendón y no tenía maquinaria de su lado, logró sacar casi un tercio de los votos.

En cambio, el candidato de Fajardo, Federico Restrepo, quedó rezagado en un tercer lugar, a pesar de que en los últimos días se vivía un creciente optimismo en su campaña.

Al final, el Centro Democrático se quedó con unas 16 alcaldías (las más importantes, las de Sabaneta y Rionegro) y alrededor de una quinta parte de la votación a la asamblea. Pero sin gobernación ni alcaldía de Medellín, el partido del ex presidente Uribe terminó derrotado en su tierra.

Los motivos de un fracaso
álvaro Uribe no pudo poner ni gobernador de Antioquia ni alcalde de Medellín
Juan Carlos Vélez parecía ser el seguro ganador en Medellín
Luis Pérez ganó la Gobernación a punta de maquinaria

El Centro Democrático se la jugó toda en Antioquia. Su derrota a la Gobernación es agridulce, porque se sabía de la fuerza de Luis Pérez. Pero su derrota en la Alcaldía, donde tenían el candidato favorito y muy fogueado electoralmente, reitera que a Uribe no le queda tan fácil transmitir su favorabilidad a otros candidatos en el escenario local.

Juan Carlos Vélez se la jugó por mostrarse como el de Uribe: su publicidad visual lo mostró con el ex presidente y jugaba con la coincidencia de apellidos (el candidato es Vélez Uribe y el ex presidente es Uribe Vélez), y la publicidad radial era Uribe presentándolo e invitando a votar por él.

Con eso ganó en conocimiento y se disparó en las encuestas. Pero los debates le pasaron una dura cuenta de cobro: cometió sonadas equivocaciones (como decir que llevaría la alcaldía al centro de Medellín, donde ya está ubicada), le afectó la crítica de no conocer la ciudad por haber vivido en Bogotá por años (a pesar de que en realidad vivía entre las dos ciudades) y su ausencia de varios de los últimos debates se sumaron.

Eso podría no haberle afectado si se hubiera enfrentado solo a antiuribistas como Gabriel Jaime Rico y Alonso Salazar. Pero con Federico Gutiérrez, que siempre ha aceptado su cercanía con el uribismo, había margen para que aparte de su votación se fuera a otro candidato, también uribista, pero que tiene más vínculos con Medellín.

Además, mientras Vélez le daba más importancia a reuniones cerradas, Gutiérrez se dedicó a conectarse directamente con los ciudadanos, entregando volantes en semáforos y esquinas. Eso, en una ciudad que desde la elección de Fajardo en 2003 se ha acostumbrado a ver la política con jeans y en la calle, también afectó al Centro Democrático.

Ese error estratégico de Vélez le costó caro a él y a su partido, como se nota en la votación a Concejo: con toda la maquinaria del ramismo y el viejo equipo de Fabio Valencia Cossio, más la omnipresencia del muy popular Uribe en su publicidad, solo sacó uno de cada cinco votos.

La lista de Gutiérrez, sin maquinaria alguna más allá de la imagen del alcalde electo, sacó casi la mitad de los votos del Centro Democrático - que va a quedar con una estructura partidista que no tenía, pero lejos de ser dominante en la casa de Uribe.

El premio de consolación para el fajardismo
Federico Gutiérrez ganó a putna de una campaña ciudadana
Sergio Fajardo perdió en su principal apuesta, la gobernación
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Andrés Guerra Hoyos tuvo una votación sorprendente con una campaña corta a la Gobernación

La victoria de Gutiérrez en Medellín muestra que el fajardismo sigue siendo una fuerza que emociona en la capital antioqueña. Pero el flaco resultado de Federico Restrepo a la Gobernación, el que en Medellín haya perdido frente al uribista Guerra y sumado a la distancia enorme que le sacó al ex alcalde Alonso Salazar (también fajardista, pero antiuribista), muestran que la fuerza del fajardismo existe mientras no sea antiuribista.

Por eso, la victoria es agridulce. Y, además, es una derrota estratégica para Fajardo.

Primero, porque la apuesta grande era mantener la Gobernación, que tiene llegada a una población mucho más grande y que ahora, además, va a quedar en manos de Luis Pérez, el archirrival de Fajardo y el aliado de Germán Vargas Lleras.

La historia de esa enemistad empezó cuando Fajardo, como alcalde de Medellín, ayudó a revelar y difundir el hueco fiscal que había dejado Pérez en la alcaldía. Creció después cuando Alonso Salazar, le ganó la alcaldía de Medellín a Pérez en las elecciones de 2007. Y terminó por convertirse en una enemistad enconada en 2011, cuando Salazar, como alcalde, reveló que la campaña de Pérez tendría el apoyo de ‘combos’ delincuenciales (lo que valió una destitución a Salazar, que luego anuló el Consejo de Estado).

Con esa historia, la llegada de Pérez a la Gobernación se convierte en una amenaza enorme para el futuro de Fajardo: cualquier irregularidad o error que haya cometido, seguramente será revelada con amplificador por Pérez y transmitida a los órganos de control. Y eso será una espada de Damocles encima de la cabeza de un aspirante presidencial.

Al final, el fajardismo fue víctima de errores en su estrategia de campaña. La decisión inicial de armar la llave de los Federicos no contó con las aspiraciones de Salazar, que al lanzarse a la Alcaldía debilitó esa fórmula e hizo más difícil lograr una de las primeras metas, que era que Federico Restrepo (quien nunca había sido candidato) pudiera darse a conocer.

Luego, cuando Fajardo decidió desarmar esa llave para que su candidato a la gobernación hiciera campaña tanto con Gutiérrez como con Salazar, rompió la cercanía con Gutiérrez. Y al final, cuando el fajardismo intentó retomar esa fórmula con la alianza entre Salazar, Gutiérrez y el liberal Eugenio Prieto, la falta de acuerdo mostró que el movimiento estaba roto.

Por eso, la alcaldía de Gutiérrez no será exclusivamente fajardista. El alcalde electo ha sido muy cercano a varios políticos uribistas, del ala ‘purasangre’, especialmente la senadora Pola Holguín y el representante Federico Hoyos, que son amigos personales de Gutiérrez y han trabajado directamente con él.

Y eso muestra, una vez más, que ser antiruibista no paga en Antioquia, pero también que se puede hacer política por fuera del partido del ex presidente.

Perfiles relacionados: 
Federico Gutiérrez
Andrés Guerra Hoyos
Juan Carlos Vélez Uribe
Sergio Fajardo
Álvaro Uribe Vélez
Federico Restrepo Posada
Alonso Salazar Jaramillo
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2015-10-26 11:06

Pese al gran trabajo de la Silla, es muy centralista; escriben sobre Medellín, desde Bogotá y hacen análisis superficiales. Hace días un titular decía "La elección en Medellín ya está cocinada", basándose en una encuesta y desconociendo completa/ lo que estaba pasando en Medellín, pues como comenté esa vez, la percepción local era muy diferente, y se percibía que Gutiérrez podía ganar. Salazar quizá no sea uribista, pero menos antiuribista. En la alcaldía pasada tuvo el apoyo público de Lina Moreno y parte de la estructura del uribismo. Un ala uribista sí odia a Salazar, no por antiuribista (que no es), sino por liberal. Si el uribismo pervive con fuerza en Antioquia no es solo por Uribe, también porque son los únicos estricta/ conservadores: adoran la iglesia, las FFAA y la Policía, y odian el aborto, los gays, la marihuana. Salazar perdió porque sorpresiva/ se le opusieron los activistas y la prensa independiente, y no tiene votos conservadores. Fico ganó pese a su uribismo.

Dom, 2015-10-25 21:43

Se acabó la guerra d las elecciones, ahora nos encaminamos en la guerra d los elegidos con sus chepitos, q pasaran las cuentas d cobro desde ya mismo.

mm..!!.. algunas incongruencias d LSV:

-Si hablan d 'independientes' con patas aquí y allá como el q ganó en Medellín, NECESARIAMENTE TIENE Q referirse a Peñalosarota como candidato con +patas q una mesa, conservadores-CR y hasta el mismo Fu, y xq’ no los verdes?.

-Si desdeña %s q no sobrepasan el 40% d Pérez, con + razón DEBERÍA con los q apenas superaron el 30% en Bog.

D otro lado:

Hace rato veo a Furibe, flaco, ojeroso y cansado; absolutamente TODOS los candidatos a nivel nacional dependiendo d él, es imposible q de para tanto. El discurso publicitario, se le oyó casi q suplicante.

Y sobre Fajardo igual es un santo grial q han sobrevalorado tanto, y ahora se aterran x si encuentran algún error q Pérez logre capitalizar, .. la cosa se pone maluca, y d seguro el q busca encuentra.

BECAUSE THIS IS ...Colombiaa..!!

Lun, 2015-10-26 01:11

Ya es hora de que usted se haga una limpieza espiritual y deje su odio y veneno, resentido social! Colombia le dio una tunda a Furibe y la extrema izquierda por igual, NO QUEREMOS EXTREMOS! entiendalo...

Dom, 2015-10-25 20:06

Bien por Medellín con Federico, mal por Alonso Salazar, su soberbia le salió bien caro a Antioquía y casi le sale cara a Medellín, le pudo mas su hambre de poder que haberse aliado. Toda una vergüenza!

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