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Martes Octubre 22, 2019

Una de las más importantes reglas de éxito o fracaso de los gobiernos es su sentido de la oportunidad para tomar tal o cual decisión. El gobierno del Presidente Santos ha fallado varias veces en eso: parece de reflejos retardados, reacciona tarde, promueve decisiones a todas luces inoportunas, confía imprudentemente en la Unidad Nacional o no valora bien el clima de la opinión.

La presentación del proyecto de “ley de baldíos” es un buen ejemplo, digamos en un taller de buen gobierno, de lo que no hay que hacer. Es un test básico de “gobernabilidad”, es decir las preguntas elementales que conduzcan a determinar las posibilidades de que una idea pueda ser aprobada y convertida en realidad.

Presentar un proyecto de ley controvertido como el que más a un par de semanas de que se cierre el período legislativo es un desconocimiento elemental del funcionamiento de la política. Ningún proyecto –bueno, malo o regular- tiene posibilidad ninguna de ser aprobado en este período, ni siquiera de recibir ponencia para primer debate. ¿Para qué se presenta entonces?, quizás para representar la decisión de avanzar en algún sentido pero no para que lo aprueben. Tiene un efecto puramente simbólico.

Nada más inoportuno que querer aparecer resolviendo un tema particular a unos empresarios que diseñaron estratagemas jurídicas para saltarse los límites de la ley. Aún corrigiendo, como parece que se hará con el proyecto, el Gobierno cargará con la percepción de querer favorecer a unos amigos del Presidente. El Senador Robledo tiene un auténtico “bocado de cardenal” para cobrarle a Santos y a su ministro de Agricultura.

Ya Lizarralde había dado una muestra de poco sentido político al pretender deslegitimar a su contradictor con una grabación ilegal de una conversación que –era obvio- evocaba las “chuzadas”. ¿Puede, realmente, un ministro creer que oyendo esa grabación la opinión se iba a poner en contra del Senador Robledo? ¿Un Ministro, no calcula que la primera pregunta que le van a hacer los periodistas es de dónde sacó la grabación? ¿ Un Ministro, tiene tan poco sentido político como para creer que la versión del anónimo se la iban a creer?

Si no hubiera pasado, parecería inverosímil que un Ministro no haya consultado con el Presidente hasta el detalle una decisión tan políticamente sensible como la de un proyecto de ley como éste, con un tema que costó la cabeza del Embajador de Colombia en Washington y que está íntimamente relacionado con los diálogos de La Habana. “Se consultó con sigilo”, dijo el Ministro en una frase que parece –otra vez- recomendada por los enemigos.

Visto desde el otro lado, resulta increíble que el Presidente Santos no hubiese dado “precisas instrucciones” –como suelen decir los comunicados de Palacio- sobre lo que se podía y no se podía en ese proyecto. E incluso, sobre la oportunidad de presentarlo o no. Como en la reforma a la justicia, el Presidente volvió a llegar tarde y con señales equívocas.

Esta vez no parece descuido, sino eso que le critican hasta sus más cercanos colaboradores, “por querer quedar bien con todo el mundo”. Santos no quiere “legalizar” la manera irregular como algunos acumularon tierra en la altillanura pero no se atreve a ser “traidor de los de su clase”. Los compañeros de golf han pesado mucho en esta ocasión. Eso dice el exministro Restrepo y los funcionarios que salieron del Incoder.

¿Nadie en el Gobierno evalúa la viabilidad política de una propuesta? ¿El Ministro cree realmente que en el Congreso se puede tramitar a las volandas una ley con las implicaciones que tiene ésta?. Para aparentar que el Ministro no ha perdido el apoyo del Presidente van a insistir en presentar el proyecto con algunos cambios. Dicen que incluso lo harían con mensaje de urgencia. La preocupación se volvió ahora no dejar caer al Ministro.

¿En qué anda el Presidente y sus asesores de comunicaciones? Si como dicen, el Presidente dio la orden a su Secretaria General de retirar el proyecto, ¿nadie previó la trascendencia de esa decisión? ¿creyeron que no había que dar ninguna explicación? ¿cómo que el Ministro duró 36 horas buscando una cita con el Presidente para saber qué pasaba? ¿cómo que el Ministro del Interior sabia pero no sabia?. Entre el momento en que Felipe Zuleta, en Blu Radio, contó de la orden presidencial y cuando el Presidente trinó confirmando pasaron 14 horas y en el entre tanto hubo todo tipo de versiones.

Ahora no se sabe cual es la posición del Gobierno. El Ministro ha dicho que hará unos cambios y volverá a presentarlo. Dicen que buscaron una fórmula para tratar de quedar bien con todo el mundo: no tratar el tema de la acumulación de baldíos y dejar que sean los jueces en cada caso los que decidan.

Otra regla básica de un funcionario público con responsabilidades políticas es no “dejarse sacar la piedra”. Como en el fútbol, los contrarios provocan, llevan al límite la tensión esperando una reacción inconveniente políticamente. Lizarralde violó esa regla. Robledo lo sacó de casillas.

El tablero de instrumentos, ese que marca alarmas y da señales parece haberse apagado en la Casa de Nariño.

Valdría la pena que el Ministro de Agricultura le echara una llamadita al ex ministro Juan Carlos Esguerra, que renunció sin preguntar después de la crisis generada por una reforma a la justicia que él alabó y el Presidente desautorizó. Lo único peor a lo que ya pasó es prolongarlo.

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Jorge Enrique Robledo Castillo
Rubén Darío Lizarralde Montoya
Felipe Zuleta Lleras
Juan Carlos Esguerra Portocarrero
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2013-11-23 23:13

Muy buen análisis, de hecho, creo que el principal problema de Santos, luego de ser elegido presidente, fue precisamente no tener los pantalones para sacar de una buena vez a todo el uribismo y ponerle límites al partido conservador. Ese hecho absurdo, de estar en un proceso de paz con un ministro de defensa uribista y de negociar reformas agrarias en la Habana, mientras el ministro de agricultura no solo es godo, sino que adicionalmente, parece defender los intereses de los grandes acumuladores y especuladores de tierras, es la viva muestra de querer hacerle un guiño a todas las corrientes políticas en Colombia. Lo desastroso es que sus mentores, los uribistas, le odian; los godos, no están seguros de apoyarle y aún así, les mantiene su cuota política.

Sáb, 2013-11-23 19:43

Tana por favor , no insultes a los ajedrecistas. Creo que exageraste con el símil.

Sáb, 2013-11-23 17:28

Andan muy ocupados con los ires y venires del mentidero. Lizarralde se sostiene a costa de la apariencias porque su objetivo íntimo es sacar adelante una ley que parece un negocio redondo para los agroindustriales. Habla Lizarralde de las bondades de la ley para otorgar derechos de propiedad, pero no dice nada acerca de cómo se distribuirá el riesgo, y quién tendrá el poder en las transacciones clave de la cadena productiva. Es allí donde se define en la práctica cómo se distribuye la renta y quién carga con el riesgo.

Dom, 2013-11-24 17:07

Y quién garantiza que va a ser una realidad... "y con esos recursos... -y de ahí para adelante-? Lizarralde? Santos?
Y por qué no, mejor crear una nueva estructura de propiedad, infraestructura, producción y demanda para el pequenho y el mediano agricultor? No estaría mucho más garantizada la equidad? Yo apoyaría tu idea si Colombia fuera un país con baja inequidad. Uno diría: la distribución se hará efectiva vía el estado. Pero ese no es el caso. Santos puede ser una gran persona, y bienintencionado. Pero uno no sabe a la vuelta de unos anhos cuál interés poderoso con apetito de tierras vuelva a tener el poder. Pues como le ví decir hace muchos anhos a los hacendados y políticos de Córdoba: "el poder es pa poder".

Sáb, 2013-11-23 19:34

jajajajajajaj

Sáb, 2013-11-23 11:41

Siempre salen los mismos a atacar si la salida del presidente es buena o a reforzar si la salida del presidente o de el alcalde es en falso, los tienen bien amarraditos con los hilos que mueven las marionetas del centro democrático, lo que hacen es repetir lo que dice Uribe cuando se dirige a Santos, traición, traición es lo único que se les escucha, porque los puso a trabajar mas duro, Uribe pensó que el otro le iba a tener el puestico y que santos se iba a dejar manejar con los hilos de la marioneta con que mueve a Zuluaga y a todos los que tiene en las redes.

Sáb, 2013-11-23 10:24

¡!!..clap,.clap,..clap!!!!! Vea Riveros, con esta si lo vi exageradamente ecuánime, proporcionado y 100% acertado, aunque en algunas frases-expresiones yo habría sido más fuerte.

El presidente no peca de mala asesoría, su gran problema es q NO la tiene; para el colombiano común y corriente un proyecto de vital importancia mínimo debía ser revisado antes de,. Y sobre todo q las instrucciones precisas sobre el tema, debían estar claras.

A la falta de seriedad y hasta gobernabilidad del presidente, le anexamos la falta de cojones para frentear por una vez a los cacaos y dar a entender q la famosa “traición a su clase” no era politiquería barata. Hay una clara, frentera y desafiante actitud por parte de Santos y su MInagro, como muestra fehaciente del irrespeto con el q trata al país y en especial a esa población mayoritaria q espera soluciones de fondo sin más paños de agua tibia.

SEÑOR PRESIDENTE,… el pan ya se está dorando más de la cuenta.

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