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Sábado Febrero 27, 2021

 

Nuestra incapacidad de aprender lecciones parece ilimitada. El cuento de que los narcotraficantes se desmovilizan nos lo vienen echando hace muchos gobiernos. Que Pablo Escobar y su tropa de sicarios se iban a someter a la Justicia. Luego que los del Valle. Luego que los paramilitares. Y ahora que las Bacrim. Entendamos algo de una vez por todas. Los narcotraficantes no se desmovilizan, se transforman y legalizan.

El cuento de la desmovilización de los narcos siempre está precedido de una ola de violencia que presiona el llamado a la paz, luego tenemos un respiro y tensa calma y posteriormente retornamos a un incremento de la violencia, en el que volvemos a afirmar indignados que no negociaremos con narcos y criminales. Un clásico cuadro de ciclotimia.  

Las tretas para caer en el cuento de la desmovilización de los narcos son de variado estilo. Que de queridos nos iban a pagar la deuda externa. Que nos iban a entregar la plata y las rutas. Y el último cuento fue que iban a reparar a las víctimas y contar la verdad. Terminamos en que los extraditaron los cómplices de su verdad y en que a las víctimas las estamos reparando con nuestros impuestos. En últimas, el cuento siempre surge dependiendo de cuánta gente matan y qué tanto le dañan al gobernante de turno las condiciones y estadísticas de seguridad.

En el plano internacional, Colombia lleva 30 años perdidos declarándose ferviente abanderado de la inútil guerra contra las drogas, que en la práctica ha sido la guerra contra los campesinos cocaleros, mientras el resto de la cadena mafiosa, la más rentable, progresa impunemente. Mientras los directores de la Policía ganan condecoraciones y comisiones internacionales con el cuento del “éxito”, en nuestro país recogemos los muertos y padecemos la inseguridad y los prelados de la Iglesia siguen pidiéndole al Presidente que los autorice para negociar con los narcos de turno.

En el plano nacional hace falta que de una vez por todas entendamos que lo que funciona contra las mafias no es la desmovilización falaz sino la justicia eficaz. Y que cada desmovilización falaz deja a la justicia como un hazmerreír y al resto de la sociedad más desprotegida frente a la presión de la siguiente generación mafiosa.  

Además de aceptar esa evidencia y actuar de conformidad, la mayor limitación de la justicia para ser eficaz ha sido la complicidad de sectores políticos y de la Fuerza Pública con la mafia. Mal que bien, gracias a la judicialización de la parapolítica hemos subido el costo de complicidad de la política con la mafia. En cambio, estamos en mora de hacer una depuración de alto nivel en el Ejército y la Policía.

Por el destape de los falsos positivos y por ser receptor de cooperación americana se han incrementado los controles sobre el Ejército. En cambio, la Policía es una rueda suelta, sin controles efectivos y con una altísima corrupción que se oculta bajo la buena imagen de su director.

Llevo meses recorriendo el país investigando los riesgos que se ciernen sobre el proceso electoral de este año. Una de las conclusiones a las que he llegado es que la actual división territorial de la mafia consiste en que la bacrim Erpac (la de alias ‘El loco Barrera’ y el desaparecido alias ‘Cuchillo’) trabaja en llave con sectores del Ejército para controlar las rutas de salida a lo largo de la frontera con Venezuela, desde Arauca pasando por Vichada y Vaupés, hasta la frontera con Brasil en el Amazonas. Y que las mafias de la otra mitad del país, (Rastrojos, Paisas y Urabeños) se disputan el control de las salidas por Norte de Santander, la Costa Caribe y la Costa Pacífica y trabajan más en llave con sectores de la Policía, aunque también del Ejército, según su presencia. Esa es la división de los dos grandes carteles de hoy. 

Tanto los sectores del Ejército como de la Policía integrantes de estas mafias se encargan fundamentalmente de custodiar el transporte y embarque “seguro” de la droga, por lo cual son jugosamente recompensados.

Las Farc, por su parte, han perdido capacidad de administrar rutas y embarques exclusivos, excepto en Arauca y otras zonas de la frontera selvática con Venezuela y también con Ecuador.

Entre la Fuerza Pública y las bacrim han hecho replegar a las Farc y las han relegado a producir pasta de coca y vendérsela a la bacrim del respectivo territorio, que es la que usualmente tiene la ventaja de refinamiento, transporte y exportación. Los narcos contrainsurgentes también son cosa del pasado. 

La Policía es hoy a las bacrim lo que el Ejército fue en su momento a los paramilitares. Es decir, es el factor armado determinante para su operación, expansión e impunidad. Con los paramilitares reconocimos los errores demasiado tarde. Actuemos para que nuestra ceguera e incapacidad histórica no se repita de nuevo con las bacrim.

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Claudia López
Óscar Naranjo Trujillo
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Sáb, 2011-07-09 19:19

Claudia, valiente y honesta, además de analista profunda. Es muy dura su columna, por la verdad que encierra. El narcotráfico es la peor lacra que existe en Colombia, por ella aún tenemos guerrilla y los niveles tan altos de violencia, además de la permanente amenaza a la justicia y la corrupción de nuestra fuerza pública. Su denuncia amerita respuesta inmediata de los directores del Ejércio y de la Policía, este último, infortunadamente tiene hermano detenido por narcotráfico, aunque la mejor manera para demostrar que no tienen política de aliarse con los actores del narcotráfico es la captura del loco Barrera y de rastrojos y urabeños.

Sáb, 2011-07-09 16:47

Y a todo esto agréguele que el colombiano promedio no se entera de nada. El Estado controla los núcleos urbanos y pare de contar, el resto es tierra de nadie.

Sáb, 2011-07-09 15:53

Muy bueno el artículo.
Me queda una duda: ¿si se fortalece la policía -en un caso hipotético de ausencia de corrupción- la salida armada sería la mejor opción (la menos mala)?

Sáb, 2011-07-09 13:45

"Llevo meses recorriendo el país investigando los riesgos que se ciernen sobre el proceso electoral de este año. Una de las conclusiones a las que he llegado es que la actual división territorial de la mafia consiste en que la bacrim Erpac (la de alias ‘El loco Barrera’ y el desaparecido alias ‘Cuchillo’) trabaja en llave con sectores del Ejército para controlar las rutas de salida a lo largo de la frontera con Venezuela, desde Arauca pasando por Vichada y Vaupés, hasta la frontera con Brasil en el Amazonas. Y que las mafias de la otra mitad del país, (Rastrojos, Paisas y Urabeños) se disputan el control de las salidas por Norte de Santander, la Costa Caribe y la Costa Pacífica y trabajan más en llave con sectores de la Policía, aunque también del Ejército, según su presencia. Esa es la división de los dos grandes carteles de hoy."

Como para enmarcar. Te adoro mujer por tu trabajo, por esa honestidad intelectual.
Y ya que pasamos de las flores...

Para mí, es cortina de humo.

Sáb, 2011-07-09 14:00

Y completamente de acuerdo, pero, ¿desde cuándo es la Policía tan podrida? ¿Quién ha sido, históricamente su mayor contribuyente, qué sectores de producción la han defendido y cómo?
Vamos, que si al Ejército le ha pasado eso, y a media marcha lo revisan, no me imagino lo que pasaría donde lo hicieran de verdad con la Policía. O bueno, sí: la caída completa de los políticos que se quieren lanzar en Octubre.

Solamente alguien terriblemente imbécil e ignorante se creería que después de 8 años de paramilitarismo uribista estamos más cerca de la paz.

Sin apoyar la cultura en su diversidad real -no presentando novelas donde quedan bien ciertas familias de prestantes regiones sino en sus espectros más amplios- no se construye territorio; sin construir territorio, no se siente los cojones de habitar el país y pedir estas respuestas.

Hay que apoyar para alimentar y luchar por el derecho a preguntar. Y esto no es poca cosa, miren lo que le ocurrió a Facundo Cabral (RIP)

Sáb, 2011-07-09 14:31

Le agrego una cosa más. ¿A nadie le da picazón que Álvaro Uribe Vélez esté viviendo en una guarnición de Policía?
De la Policía. No del ejército. De la Policía Nacional de Colombia.

En la política no existen las casualidades. Ahí hay mucho que saber.

Sáb, 2011-07-09 16:03

Tiene toda la razón, lo que hace falta son propuestas concretas.
¿Cómo se ataca la corrupción en una institución tan extensa y compleja como la policía? ¿Amputación o cirugía cuidadosa? ¿Desde lo central o en cada región, ciudad o barrio? ¿Quién o qué institución es la más indicada para hacerlo? ¿La misma policía, la sobrecargada fiscalía?

Sáb, 2011-07-09 12:41

pastrocchio, qué chévere tu punto de vista desde donde suceden las cosas. Gracias por participar.

Sáb, 2011-07-09 11:52

Los narcotraficantes no se desmovilizan, se transforman y legalizan.... y llegan a ser presidentes te faltó completarla.

Sáb, 2011-07-09 10:25

mientras nuevas mafias se forman el partido de la N las financia con politicas prohibitivas, ya es hora de aceptar que se perdio la guerra cotra las drogas legalizar el consumo y que los gobiernos lo regulen.

Sáb, 2011-07-09 09:27

Hace unos días al fin escuche del señor presidente algo cuerdo, que en Colombia hay terroristas de ultraderecha y de ultra izquierda, no lo dijo así textualmente pero resumiendo así es, por lo tanto se deben combatir con la misma severidad no con condescendencia a los mafios terroristas de ultraderecha, que los vemos de senadores, representantes a la cámara y expresidentes, esto se volvió una hecatombe y siempre el gobierno de turno defiende a los terroristas de un solo lado, basta ya de payasadas , plomo a todos los terroristas.

Sáb, 2011-07-09 10:22

el terrorista es como el barra brava de futbol piensa que al colocarse una camiseta se convierte automaticamente en alguno de los bandos y satanizan al ideario.

Sáb, 2011-07-09 05:39

Parece que los detenidos en Córdoba por la Policía son insuficientes para dar una demostración de que sí se estan combatiendo a las BACRIM; nadie puede entender la escasa disminución, la imparable marcha de muertos ocasionada por estos grupos criminales en una zona donde nacieron y desde donde se expanderon los genocidas grupos paramilitares.

Lo que plantea la columnista es algo muy delicado, pero no es de extrañar. Cuando dieron de baja a PABLO ESCOBAR se escuchó decir que se había concertado una alianza entre la Policía con el Cartel de Cali. Uno de quienes comandaron la operación contra el capo del Cartel de Medellín hoy está preso, acusado de uniones indisolubles con los bandas paramilitares, sembradoras del terror en todo el territorio nacional.

En una sociedad en la que se felicita a quienes hacen los mejores negocios, también como que soterradamente y de manera ilegal se exalta a los narcotraficantes, al amparo de los vínculos secretos que tienen con la Policía.

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