Por: , Sáb, 2012-11-24 22:39
El catre del fin del mundo

Si bien, los mayas que sobreviven insisten en que después del 21 de diciembre el mundo seguirá rodando, los fanáticos del final siguen preparándose para vivir el último día de la especie humana. Sin embargo, otros profetas empiezan a señalar que la extinción de hombres y mujeres en ningún caso estará relacionada con cataclismos, ajustes de la tierra o fenómenos por el estilo, sino con un asunto mucho más íntimo: el catre.

Así es, un nuevo profeta ha surgido en la plaza pública para señalar con lujo de detalles cómo terminará todo. Roberto Gerlein (conocido también por su nombre artístico cuando asume el papel de “Nostradamus contemporáneo”: Roberto Gayrlein) ha lanzado esta semana, en pleno debate sobre el asunto del matrimonio gay, una de las predicciones más escalofriantes de los últimos tiempos. La Butaca ha decidido analizarla, línea por línea, para desentrañar el misterio e interpretar lo que se nos viene como un servicio a nuestros usuarios y a la humanidad entera. Este fue el resultado.

El apocalipsis en versión Gayrlein

Voz del profeta:

“El catre compartido entre dos varones, ¡qué horror, Dios mío! Qué horror un catre compartido por dos varones. A mí nunca me ha preocupado mucho el catre compartido por dos mujeres porque ese homosexualismo no es nada. Esa es una cosa inane, sin trascendencia, sin importancia”.

Mensaje desentrañado por nuestros intérpretes:

En este primer apartado nuestro visionario congresista empieza a delinear a los verdaderos promotores del fin del mundo. Los cuales son ni más ni menos los hombres que se juntan en el lecho nupcial, pues el término catre hace referencia a un catre, pero destinado a la lascivia y otros asuntos eróticos y afectivos. Así que no puede incluirse allí a los hombres que de manera inocente o por otras razones terminan cubiertos por la misma cobija. El otro aspecto demográfico señala que la población femenina no entra en esa colada. Pues en realidad las mujeres no son nada para efectos de este asunto. Las lesbianas no existen y si las hubiera, son inofensivas. El peligro se entraña en aquellos machos que enloquecen por otros machos y que generan verdadero horror entre otros machos que se imaginan lo que hacen cuando comparten catre.

 

Voz del profeta:

“… Pero compartido por dos varones... ese es un sexo sucio, asqueroso. Un sexo que merece repudio; un sexo excremental. Y no puedo yo, me perdonan, pero no puedo yo convertirme en vocero de esa clase de uniones que llevan a esa clase de excesos y que por naturaleza son repudiados por esa misma naturaleza”.

Mensaje desentrañado por nuestros intérpretes:

Este pasaje de la profecía Gayrleiniana es un punto de inflexión en el discurso, que solo precisa detalles para esgrimir argumentos científicos y contundentes en contra de la “cogedera” homosexual como preámbulo al verdadero misterio. Dado su amplio conocimiento sobre el tema, el profeta hace una completa descripción de los “excesos” que recorren los catres gay solo para señalar que ni la naturaleza avala esa naturaleza. Acá se desentraña un primer misterio: el asunto no es que los gay se casen, es que los gay se casen y encima tengan sexo, pues el problema central es que no se pueden apoyar ni difundir esas maneras extrañas de rendir culto al coito, sobre todo porque además de extrañas son “asquerosas” y “excrementales”. No nos detendremos en el asunto de este par de palabras, pues son suficientemente gráficas.

 

Voz del profeta:

“Fíjense ustedes que no les gusta la Biblia, pero a mí me gusta. Bueno, le voy a citar el Génesis, ya que le gusta el Antiguo Testamento. Fíjese, fíjese, la voz del padre, la voz de Dios: Creced y multiplicaos y poblad la tierra. Ese está en las primeras páginas, si le gusta el Antiguo Testamento, no debe haberlo olvidado, dilecto amigo mío. Y esa población de la tierra, por cuenta de uniones homosexuales sí que habría estado complicada y difícil. ”

Mensaje desentrañado por nuestros intérpretes:

Hemos llegado a la negación del génesis. Si en el anterior aparte, Roberto Gayrlein había esgrimido argumentos científicos y estéticos para hacer evidentes las razones que convierten a los hombres gay en una especie sin naturaleza, en estas palabras el profeta profundiza en el tema y se aproxima al asunto central. Al invocar pruebas irrefutables, pues nadie va a contradecir a Dios, nuestro “Nostradamus azul” indica que si los seres humanos fueron hechos solo para reproducirse, todo el que no se reproduzca está en contra de las ordenanzas divinas. Es decir, si Caín y Abel se hubieran enamorado y no hubieran buscado mujer, seguramente no habrían terminado matándose a mandibulazo, pero sí nos habrían condenado al exterminio como raza. Aprendiendo del pasado, de manera magistral nos lleva al futuro: Si en vez de dejar que los tipos hagan lo que fueron creados para hacer (matar burros para luego con la mandíbula darse sin descanso) y permitimos que se dediquen al amor jadeante, la raza humana va a terminar como el burro de la historia, pues quien no se reproduce condena a la muerte a sus tíos, primos y cuanto hijo de vecino se les cruce por la imaginación. Ya no sería el Génesis sino el "gáynesis", término que en congresista azul puro quiere decir: Nos llevó el que nos trajo.

 

Voz del profeta:

“Si la sociedad estuviera conformada en su mayoría por homosexuales, esto sería árido. No habría muchedumbre. Serían escasísimos los seres humanos, porque la tragedia de la unión homosexual y del sexo homosexual es su esterilidad. Son estériles como la higuera de la Biblia, para volvérsela a citar”.

Mensaje desentrañado por nuestros intérpretes:

En este punto, las palabras de nuestro visionario alcanzan su verdadero sentido y complejidad. Pues aunque ratifica lo expresado en el aparte anterior, evidencia un punto que muchos desconocíamos: la esterilidad cubrirá a la raza humana de mano de la pasión gay. Al final, este es realmente el sustento de todo este presagio nefasto que concluirá con el fin del mundo, al menos para hombres, mujeres, niños y niñas. Porque las demás especies seguirán reproduciéndose al mejor estilo de los conejos. Hay que entender este pasaje en su verdadera dimensión, aunque parece solo un texto de transición para llevarnos a la verdadera razón del fin, estas palabras ponen a temblar a los que añoran, por ejemplo, a las muchedumbres de votantes. Pues, como lo presagia esta profecía al estilo Gayrlein, después de legalizar el catre homosexual, todos seremos estériles y la población decrecerá en pocos años. Pero mientras los homosexuales gocen pero no se casen o sean reconocidos legalmente como pareja, su esterilidad no afecta la reproducción de la especie, pero la bendición a su pasión sí.

 

Voz del profeta:

“Y un sexo estéril, una unión estéril, un compartir estéril no es cosa que nos entusiasme a los conservadores. De pronto a los amigos del progresismo funerario les agrada. Pero a quienes no somos amigos del progresismo funerario, y una manera fúnebre de vivir una unión es siendo ésta estéril, obligadamente estéril, naturalmente estéril, de manera que este tipo de matrimonios al terminar en la nada, también terminan en la muerte”.

Mensaje desentrañado por nuestros intérpretes:

En lo que se convierte en una verdadera revelación, el profeta ha logrado aclarar algo que para los demás permanecía oculto: en verdad la mayoría, si no todos, los hombres colombianos son homosexuales reprimidos esperando que la ley otorgue derechos a esa colectividad para sacar a relucir sus verdaderas pasiones. Pues si el matrimonio gay conduce a la muerte de la especie, eso nos lleva a una conclusión escalofriante: una vez todos los homosexuales puedan casarse, todos los hombres heterosexuales saldrán del clóset, se casarán entre sí y nos condenarán a todos. El mensaje oculto en este profundo pasaje de la profecía, en contexto con lo anterior indica que primero vendrá el sexo sucio y asqueroso, luego la bendición legal a esa costumbre, luego el establecimiento del reino de la esterilidad y luego la masificación de esa conducta entre todos los hombres del mundo; lo cual explica por qué nadie más se reproducirá en la tierra. Pues como hemos visto, las mujeres se volverán estériles, pues según nuestro profeta costeño (y esa es la verdadera esencia de su descubrimiento, el cual revalúa todas las señales de la anatomía, biología y cotidianidad) cuando los hombres son homosexuales también impide que las mujeres se embarecen. Así las cosas, el Congreso no está legislando o discutiendo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo sino sobre salvar a la raza humana de la extinción.