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Sábado Noviembre 16, 2019

Lunes, Noviembre 24, 2014 - 11:15

¿Cree que el proceso de paz podrá continuar igual o que habrá cambios?

Este lunes Timochenko -el Comandante de las Farc- dijo que con la suspensión de los diálogos en La Habana el presidente Santos "tumbó el tablero donde jugábamos la partida" y subrayó que "las cosas no podrán reanudarse así no más, habrá que hacer diversas consideraciones". Al mismo tiempo, distintos sectores han venido pidiendo ajustes en el proceso: en el Congreso piden un desescalamiento del conflicto, los uribistas un cese unilateral al fuego y concentrar a los guerrilleros (el modelo Santafe de Ralito), la izquierda un cese bilateral que no es probable. ¿Cree que el proceso de paz podrá continuar igual o que habrá cambios?

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Ex concejal de Medellín
Mié, 2014-11-26 08:42

Es obvio que los últimos actos de terror de las Farc han generado un efecto aparentemente real: la suspensión de los diálogos en La Habana. La pregunta es si ese efecto tendrá verdaderas repercusiones de aquí en adelante para el proceso de paz.

Aun cuando no debería tratarse de un simple “impase” como lo ha denominado las Farc, pareciera que todo, luego de que se surtan las respectivas liberaciones, vaya a seguir marchando de la misma manera. Trataran de manejar mediáticamente este suceso e intentar así mostrar esto, un hecho inaceptable desde todo punto de vista, como un acto o voluntad de paz producto de la capacidad resolutiva y conciliadora de las partes.

Pero lo cierto es que para la gran mayoría de los Colombianos, la credibilidad y la confianza en el proceso pareciera estarse agotando.

Son pues varios los mensajes negativos que se envían:

-Las Farc incumplen una y otra vez su compromiso de no seguir secuestrando.

-Si la delegación de las FARC no es responsable de lo que sucede en Colombia por parte de este grupo, entonces cómo pretenden que creamos que, dado un eventual acuerdo, serán capaces de hacer que el mismo se cumpla por parte de todos o la gran mayoría de los miembros de esa estructura ilegal en Colombia.

-Se comprueba lo cierto del mensaje infortunado que en algún momento llegó a decir el Presidente, según el cual, solo se afectarían los diálogos si se atentaba contra una persona importante. ¿Acaso no todos los colombianos somos importantes?

-Desacertada la primera de las reacciones del Gobierno al cuestionar la actuación del BG. Alzate, en vez de culpar y rechazar el accionar de las Farc como únicas responsables de lo sucedido.

La nueva etapa debe ser con condiciones que, sin vacilaciones, sean respetadas por las Farc y se hagan respetar por el Gobierno. Todos queremos la paz, pero una paz duradera, con verdad, con justicia y con reparación, así como todos queremos un Estado que provea seguridad para sus ciudadanos.


Investigador, PIK -Instituto Potsdam de Investigación en Cambio Climático (Alemania)
Mié, 2014-11-26 05:18

Colombia es un país bien curioso. Por décadas los académicos discutieron las eventuales “causas objetivas del conflicto”. Unos decían que desigualdad e injusticia lo habían provocado. Al final resultó que el conflicto era la causa del atraso –y seguramente de la injusticia. El dilema del huevo y la gallina.

No obstante, lo sucedido al general Alzate nos va mostrando que la discusión acerca de las causas objetivas era irrelevante. Lo que realmente parece contar es el honor militar. Para el estamento resulta inadmisible la humillación de todo un general cogido en bermudas. Los adelantados han entendido que resarcir el honor militar es más importante que cesar la guerra.

Está por verse si el honor de los oficiales de alto rango tiene el peso para desequilibrar el proceso de paz. Lo del general podrá haber sido una humillación para aquellos que anteponen el honor a la vida –usualmente la vida de otros. Pero no deja de ser el producto de una imprudencia y una casualidad.

Por otra parte, la guerrilla tampoco podía aprovechar el hecho. Saben que nadie quiere más secuestros o retenciones. O como quieran llamarlo; el nombre da igual. El hecho definitivo es que la Colombia de hoy no quiere más guerra. Es lo que cuenta. La decisión generalizada de cerrar este capítulo es la fuerza que conducirá a la firma de la paz, sin importar el honor de los generales, ni los cálculos de la guerrilla, ni la semántica. Algunos no lo han entendido. Pero lo van captando, con hechos como éste, y con los que falten por llegar.


Ex viceministro de Minas y Energía
Mar, 2014-11-25 16:37

Debe haber cambios.

Las FARC no pueden seguir cometiendo sus actividades ilegales. Nada justifica su actuación delincuencial en contra del país y éste, por lo tanto, no la acepta. Así que la fórmula de negociaciones en medio de las balas, se agotó.

¿En qué debe consistir el cambio? Un cese bilateral no es factible: las FARC ya le han aplicado en otras ocasiones esa fórmula al país y sabemos que solo buscan un segundo aire, fortalecerse, etc. Debe haber un cese unilateral para llegar a la concentración en una región del país.

En esas circunstancias sería clara su intención de paz. En todo caso, las FFMM del país deben fortalecer su eficacia para forzar a las FARC en el camino de la paz.


Investigador, Fundación Paz y Reconciliación
Mar, 2014-11-25 09:14

Vivimos la crisis de mayor calado del proceso de diálogos y negociaciones entre la administración de Santos y las Farc.

Es una crisis que tiene varias aristas: la principal, a mi juicio, radica en el agotamiento de la estrategia de mantenerse en el proposito de seguir echando tiros, con la creencia por parte del gobierno de que así acalla las criticas del uribismo.

Y las Farc siguen afincadas en los tiros -así hayan propuesto desde el inicio el cese bilateral de tiros- porque asumen que los tiros y sus estruendos le mantienen una capacidad de negociación.

Gobierno y Farc, asumiendo que los dos están comprometidos con el logro de un acuerdo negociado, pueden dar pasos para irle bajando el volumen al ruido de esta guerra, llamada conflicto armado.

La otra arista de esta crisis, es la inconsistencia de Santos, al criticar cada acción de las Farc, Como falta de compromiso con la solución negociada, es inconsistencia, porque las dos partes -Gobierno y Farc- acordaron negociar en medio de los tiros, lo que se impone es coherencia y redefiniciones. Si se quiere superar una dinámica que puede echar al traste con todo lo avanzado, el imperativo es un cierre de esta echadera de tiros.

Saliendo de esta crisis, propiciada por un General que debe una explicación al país, la mesa podrá continuar, con mejor ritmo y logros, si asume que mantenerse en los tiros debilita el proceso.


Director de Protransparencia, Barranquilla
Lun, 2014-11-24 16:29

Cuando el M-19 inició los diálogos de paz con el gobierno del presidente Virgilio Barco, decretó, unilateralmente, un cese al fuego que se volvió bilateral, pues el Ejército nunca agredió la zona del Cauca donde se acantonaron los guerrilleros.

Las Farc, desde el comienzo de la negociación, seguramente le habrían dado un tono distinto al proceso si hubiesen seguido ese ejemplo. Pero éstas insisten en exigirle al presidente Santos un cese bilateral del fuego y de hostilidades.

Habría que tener una bola de cristal para saber si el Presidente va a considerar finalmente ese escenario, descartado en varias de sus declaraciones. No es fácil que eso ocurra por la oposición del Centro Democrático que estimaría la tregua una humillación a las Fuerzas Militares, y por la percepción, en virtud de experiencias anteriores, de que las Farc podrían usar un cese bilateral para tomar un respiro y reordenarse.

Pero el mensaje del jefe negociador, Humberto de la Calle, de desescalar el conflicto, parecería ir en la dirección de una tregua antes de firmar los acuerdos.

Todo dependería de qué tanta confianza hayan logrado tomarse las partes en La Habana. Si el recelo, dos años después de los diálogos, sigue intacto, ni hablar del tema.

Un buen síntoma sería que las Farc depusieran su arrogancia y dieran el paso poniendo fin a las hostilidades. Para ello tendrían que desprenderse de la idea de que es una muestra de debilidad.

Un país incrédulo frente a la guerrilla necesita de ésta reales manifestaciones de paz.


Periodista de El País (España)
Lun, 2014-11-24 12:14

Diría que las cosas no pueden seguir igual.

Lo ideal sería que al guerrilla declarara un alto el fuego unilateral y que el Gobierno sin hacer otro tanto formalmente lo observara también, pero solo durante un tiempo relativamente corto, cuya duración se mantendría en secreto, con la condición de que en ese plazo la guerrilla diera inequívocas muestras de querer la paz, como sería extender indefinidamente la tregua.

Eso le daría un nuevo resuello a la negociación, pero supongo que será como pedir peras al olmo. He dicho lo que me parecería positivo, pero me abstengo de auténticos vaticinios.

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