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Martes Mayo 26, 2020

Lunes, Septiembre 8, 2014 - 13:00

¿Se debería eliminar la reelección?

Uno de los puntos centrales de la reforma política que presentó el Gobierno al Congreso es la eliminación de la reelección no solo para presidente sino para todos los altos funcionarios públicos desde el Procurador hasta directores de CAR y rectores de universidades públicas (aunque no congresistas). Esto porque, según el presidente Santos II, esa “es la puerta de entrada al restablecimiento del equilibrio de poderes en nuestro país”. ¿Cree usted que se debería eliminar la reelección presidencial?

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Ex viceministra de comercio exterior
Vie, 2014-09-12 08:15

Sí, creo que debe eliminarse la reelección. Como abogada y ciudadana siempre estuve en contra de la reelección presidencial para el periodo sucesivo, más aún si las reglas del juego se cambiaban cuando ya había iniciado el periodo presidencial de quien estrenaría la reelección. Consideré entonces y lo confirmo ahora que la reforma Constitucional fue una afrenta al modelo democrático adoptado en Colombia y logró un efecto indeseable: mayor concentración de poder del Presidente.

La democracia colombiana como varias en América Latina y pocas en Europa es presidencialista, lo que simplemente significa que el jefe del ejecutivo goza de una alta concentración de poder. Ello lleva a que la reelección inmediata para quien ostenta este rango esta virtualmente asegurada por tanto, no es democrático el debate electoral en el que el participe y hace prácticamente nugatorio el debate electoral.

Otras democracias en las que se da la reelección por ejemplo del Primer Ministro son parlamentarias, donde su permanencia en el poder depende del apoyo político de los partidos al gobernante y  su desempeño. Otras democracias como en Suiza, donde existe un gobierno colegiado también se puede dar la reelección pero el gobierno no esta  asignado a una sola persona sino a los consejeros federales y su permanencia  en el ejecutivo depende de los partidos y los ciudadanos en  las urnas.

Creo que la Constitución del 91 era sabía,y  volver a su modelo es deseable. Será por tanto un reto muy importante para el Congreso asegurar  que la eliminación de la reelección presidencial en periodos sucesivos sin reforzar el poder presidencial tan concentrado en Colombia.

Ojalá más ciudadanos se involucraran en estos debates.


Ex consejera presidencial de Programas Especiales
Vie, 2014-09-12 08:11

La reelección no es la figura perversa que se esta publicitando, los perversos son quienes para alcanzarla empeñan literalmente hasta el alma al diablo.

La eliminación de la figura de la reelección solo demuestra la inmadurez política del país, la debilidad del espíritu democrático del que tanto nos ufanamos. Así que a eliminar la reelección hasta que dejemos de ser adolescentes políticos.

Eso sí, ojalá que se limite también la reelección indefinida de congresistas.


Directora, Fondo de Promoción de la Cultura
Jue, 2014-09-11 14:43

Definitivamente no a la reelección. El clientelismo y la corrupción del sistema político colombiano se han exacerbado con ella.

Cuatro años son más que suficientes para malos gobernantes que puedan llegar a reelegirse con el poder que les da el control sobre el presupuesto nacional.


Profesor, Universidad de Columbia y ex ministro de Hacienda
Jue, 2014-09-11 12:07

Sí, creo que es conveniente eliminar la reelección inmediata del Presidente, aunque permitirla después de un período intermedio (o dos), como se podía antes de la Constitución de 1991. También creo que la no reelección debería aplicarse a los cargos de control, tal como lo ha propuesto el gobierno. Sin embargo, estoy en desacuerdo con ampliar el período presidencial a cinco o seis años. De ser así, sería necesario aplicarlo a alcaldes, gobernadores y al propio Congreso, con lo cual estoy firmemente en desacuerdo.


Historiador y profesor-investigador en El Colegio de México
Jue, 2014-09-11 05:15

En Colombia las reelecciones de funcionarios públicos de presidente para abajo son fuente de clentelismos de todo tipo.

Crean todo tipo de caciques, incluidos los científico-académicos en los que pocos colombianos reparan.


Novelista
Mié, 2014-09-10 15:35

Claro que sí. No hay duda. No sólo por todo lo que ya sabemos -porque fue sumada a la Constitución, de manera perversa, sin pensar en el poder presidencial excesivo ni en el desequilibrio institucional que traería-, sino porque la teoría aquella de premiar a los gobernantes que lo hacen bien, en vez de votar por unas ideas en las que se cree o unas propuestas de partido que merecen continuar, es un paso más al caudillismo.

Cuatro años son más que suficientes. ¿Que no se alcanza a hacer lo que se quiere hacer? Que lo haga el siguiente el día en que el país sea serio.


Ex Secretario de Gobierno de Antioquia
Mar, 2014-09-09 11:47

No se debería eliminar la reelección. Ésta no constituye desequilibrio alguno de poderes, como sí lo hace el abuso que hizo Santos del presupuesto con los cupos indicativos, práctica que él revivió siendo Ministro de Hacienda de Pastrana. La reelección es de las pocas oportunidades que tienen los ciudadanos en Colombia para pedirle cuentas a quienes ya tuvieron la oportunidad de Gobernar. Antes que acabarla, se debe ampliar a la selección de Alcaldes y Gobernadores. El Gobierno ha estigmatizado irónicamente la reelección y la hace ver como el coco, pero el desafío está en implementar otras reformas institucionales, donde aparece como una de las más importantes la electoral.

El nuevo Congreso ilusiona a los soñadores –me incluyo- con la esperanza siquiera de debatir varias reformas pendientes en Colombia. Aparentemente, este Parlamento tendrá la obligación de actuar con disciplina y en bancada, lo cual podría favorecer la oleada reformista que el país necesita. Aunque son muchas las iniciativas, enumero en esta ocasión unas cuantas institucionales.

En primer lugar, se requiere una reforma política que le dé el gusto a los Colombianos de contar en esta actividad con más líderes comprometidos con el bien común y menos políticos negociantes de intereses particulares. Para esto, en mi criterio, será necesario implementar un régimen semiparlamentario así como un Congreso Unicameral.

Es importante destacar que la evidencia empírica internacional, al estudiar cuál régimen favorece más el desarrollo, ha encontrado que los sistemas de gobierno parlamentarios o semiparlamentarios, por ser más democráticos, facilitan más que los presidencialistas la consecución de bienestar.

En Colombia, la crítica a un cambio de régimen ha estado asociada a la debilidad de los partidos políticos. Sin embargo, como en su momento lo afirmara el Ex Presidente Alfonso López Michelsen, esta es la discusión del huevo y la gallina. Es probable que sea precisamente un régimen semiparlamentario lo que requiera la democracia colombiana para tener partidos fuertes.

La implementación de un régimen semiparlamentario debería asociarse con un Congreso Unicameral. El esquema bicameral colombiano no hace sentido alguno. Tanto Cámara como Senado tienen las mismas funciones y sólo difieren en número y en el origen de su elección. También comparten el mal ejercicio de representación que hacen de los electores, pues en sus circunscripciones, representan a todos y a nadie a la vez. Esto último obliga a pensar, además, en la forma en que elegimos a los miembros de las Corporaciones Públicas. Será útil transitar hacia una forma de elección mixta, como lo ha impulsado Sudarsky, que combine el actual sistema proporcional con uno de mayorías. Así, buena parte de los miembros del Congreso, las Asambleas y los Concejos representarían a un número específico de ciudadanos, fortaleciendo la rendición de cuentas y transparentando la política.

De otro lado, es preciso que estas reformas lleguen también a los demás niveles de gobierno, Departamentos y Municipios. Los gobiernos en unos y otros deberían conformarse fruto de las mayorías logradas en las respectivas Corporaciones Públicas. Éstas, a su vez, habrían de ser elegidas bajo la modalidad mixta, fortaleciendo el papel de la representación y la rendición de cuentas.


Investigador, PIK -Instituto Potsdam de Investigación en Cambio Climático (Alemania)
Mié, 2014-09-10 10:36

Sucede ahora que los grandes males y también los logros son consecuencia de la reelección.

Cuál gobierno ha descontinuado la política de seguridad -que simplemente se ha ajustado a las fases del conflicto? Cuánto creció la infraestructura de transporte luego de los gobiernos de Uribe? En qué cambió el sistema de salud durante los últimos 12 anhos? Cuánto mejoró la educación luego de los dos gobiernos de Uribe y el primer gobierno de Santos? Cuánto disminuyó la desigualdad durante los tres o cuatro últimos mandatos? En cuánto ha disminuido la corrupción? Mientras que países con reelección como Chile, Ecuador o Brazil mejoraron en todos estos asuntos, en Colombia pronto cumpliremos tres lustros perdidos.

Aunque reales, los danhos causados por el cambio del articulito no se comparan con el valor total del desangre continuo y constante ya institucionalizado. Con o sin reelección, el ingeniero no dejará de pagarle a un político para obtener un contrato, ningún puesto público dejará de ser asignado por un político, ningún proyecto cultural dejará de pasar por el filtro del poder. Con reelección o sin ella, estaríamos igual, o muy parecido.

Respecto a nuestra fascinación por el sofisma, decía orgulloso el general Noriega en una entrevista a Yamit Amat hace ya muchos anhos, que los Panamenhos son como los Colombianos: animales políticos. Yo creo que Noriega tenía razón, pero no entiendo por qué se sentía orgulloso. Si fuéramos menos de lo uno y de lo otro, tendríamos un mejor país.


Ex Ministro de Gobierno y de Comunicaciones
Lun, 2014-09-08 19:00

La reelección de Álvaro Uribe fue decisiva para debilitar a los grupos armados ilegales (Farc, ELN, AUC) y gracias a ello el presidente Santos consideró que estaba dada la oportunidad para buscar una salida política. La reelección del Presidente Santos estuvo montada sobre esa propuesta y ese es ahora su objetivo central.

¿Se podría decir, entonces, que la reelección no ha contribuido al proceso de paz? ¿Que no ha sido determinante para este proceso? Y lograda una firma de un acuerdo para la finalización del conflicto, ¿que la TRANSICIÓN no requiere de esfuerzos similares? ¿Y no hay otros problemas gravísimos en Colombia que requieran de un liderazgo experimentado y de continuidad?

¿El crimen organizado que se ha venido apoderando de municipios y departamentos no demanda un esfuerzo descomunal para erradicarlo y establecer pautas transparentes de gobernabilidad democrática? y otros temas como el de la educación, la salud, el desarrollo de una infraestructura moderna, etc. no se verían favorecidos con esquemas semejantes?

La reelección no debe ni prohibirse ni ordenarse. Es un derecho de los ciudadanos que ejercerán a favor o en contra del Presidente en ejercicio.  Eso es lo que ocurre en las democracias. Y Colombia es una democracia con tradición respetable en América Latina y en comparación con otras regiones.

Otra cosa es lo que ocurre en los gobiernos autoritarios elegidos que han convertido la reelección en un mecanismo antidemocrático y de perpetuación personal.


Coordinador, Campaña Colombiana contra Minas
Lun, 2014-09-08 17:16

Debe acabarse por ir contra el espíritu constituyente del 91 que pretendió ampliar la democracia.

No estoy seguro de que ello restablecerá el equilibrio de poderes en el Estado, pues depende de mucho más que ello.

Por ejemplo, entre muchos posibles, garantizar que los partidos se conviertan en ello y no en amontonamientos electorales, que el Gobierno asuma su rol estimulando la independencia del Congreso y de las demás ramas del poder público.


Concejal de Bogotá, Alianza Verde
Lun, 2014-09-08 14:42

La reelección presidencial inmediata debe ser eliminada.

Rompió el principio de equilibrio de los poderes públicos y alteró sustancialmente el sistema de pesos y contrapesos que heredamos del pacto constitucional de 1991. La elección de los magistrados de las altas Cortes, de la junta directiva del Banco de la República, de la cabeza de los órganos de control y del Fiscal resultaron alineándose a favor de un unanimismo presidencialista. Ni qué decir de los niveles en que elevó el clientelismo para favorecer la reelección de Uribe y la elección y reelección de Santos. 

Así suene a acto de contricción del presidente Santos y aunque sea insuficiente para aumentar la calidad de nuestra democracia, hay que apoyar su propósito de eliminar este invento nefasto aprobado en medio de cohechos y prebendas.


Investigador de DeJusticia
Lun, 2014-09-08 13:42

Sí. Mejor malo conocido que bueno por conocer. 

Está suficiente documentado que la introducción de la reelección presidencial alteró el sistema de controles cruzados previstos en la Constitución de 1991. Ninguna de las propuestas de ajuste institucional que se han presentado para reajustar este problema convence y nos asegura que no creará efectos colaterales no previstos.

Por tanto, lo más adecuado es volver al punto inicial. Además, evitar las reelecciones debería llevar a incentivar el fortalecimiento de los programas políticos y las agendas de partido, más allá de los protagonismos individuales.

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