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Domingo Septiembre 15, 2019

Lunes, Octubre 20, 2014 - 11:15

¿Se necesitan unos nuevos medios para la paz?

Esta semana Hernando Gómez Buendía escribió que “el problema más grande de Colombia son sus medios de comunicación”, por centrarse todo el tiempo en noticias que no son noticias. María Jimena Duzán retomó ese debate, preguntándose si nuestros medios están atrapados en la lógica de la confrontación y cómo podrían “volver a hacer un periodismo en beneficio de la sociedad” que ayude a “la reconstrucción de Colombia y a salir de la cultura de la guerra”. ¿Cree que se necesitan cambios en los medios de cara un posible Acuerdo final con las Farc?

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Abogada independiente y directora Fundación Civisol
Dom, 2014-10-26 14:30

Guerra, Negocios, Política, Modelos y Futbol, esa es toda la información que consumimos los ciudadanos colombianos. Acá no se ventilan grandes debates de sociedad contemporánea, los desafíos que conllevan ciencia y tecnología, ni se alude a la dimensión espiritual, la filosofía o la historia. Si de las noticias se destilara su esencia, lo que nos estarían dejando como agenda de conversación cotidiana son asuntos de odio, billete, ambición, vanidad y competitividad. Y eso está mal, no porque esos temas no sean relevantes y de interés a la humanidad común a todos, sino porque esos temas no ponen a pensar al país en el mejoramiento de la condición humana, que es de lo que, en últimas, depende toda transición hacia la paz.

En un país acostumbrado a la bala y la burla, agendar la paz en la esfera pública demanda enormes cantidades de ideas, noticias y actitudes para la inspiración, la compasión, la solidaridad, la tolerancia, la justicia social, el perdón, el cambio, el de respeto por el otro, el derecho a la contradicción y la convivencia en la diferencia y la diversidad. Pero buena parte de los medios colombianos, así se empeñen de buena voluntad en sacar temas de paz y sociales en sus páginas y portales, y tengan gente comprometida con mejorar el país, terminan por dejar traslucir su canto a sí mismos y a la gloria de sus intereses y aliados. Al grueso de los líderes de medios les queda cuesta arriba entender, explicar y problematizar la sociedad más allá del circuito del poder político-industrial que integran. Así que, sin perjuicio de que puedan verdaderamente abrirse a nuevos temas y ángulos de abordaje a la realidad (que a propósito no solo es la que pasa en bogotá) es urgente para el país el surgimiento de nuevos medios.

Páginas y portales transparentes en su origen, propósito y financiación, que, con un enfoque verdaderamente civil, periodístico, científico o social, puedan no solo hablar de temas conexos con la paz, contribuyendo a amplíar el espectro de reflexión y conversación a los colombianos, sino que puedan ofrecer tranquilidad ciudadana.

Y por tranquilidad ciudadana entiendo no dar lugar a suspicacias respecto del medio ni la información que ofrece; saber que no hay lugar a creer que el medio puede hacer “media blackout”, omisiones, negaciones o retaliaciones respecto de los personajes e historias que no apuntalan sus inversiones o alianzas, o que cuestionan o contradicen los intereses de la empresa o conglomerado de negocios que se ocupa de sostener la línea de vida del medio de información. Nuevos medios para incrementar la tranquilidad ciudadana es nuevos medios que contribuyan a la tranquilidad de saber que no se nos esta usando para sembrar o acomodar intereses privados en nuestra lectura y opinión de entorno y realidad.


Ex viceministra de comercio exterior
Jue, 2014-10-23 02:39

Colombia reclama nuevos medios de comunicación para la convivencia, con proceso de paz o sin él. Colombia también reclama otros "nuevos" bancos, medio de transporte, empresarios...

En la medida que el bien común comenzó a ceder su paso al bienestar particular y al beneficio de pocos, nos hemos abocado a una sociedad que concentra en pocos la mayor parte de la riqueza y en la que la mayoría de la sociedad concentra la pobreza.

Los medios de comunicación, como en la mayor parte del mundo, son propiedad de esa pequeña minoría que a su vez es propietaria de los otros sectores claves de la economía. Por tanto su quehacer y deber público de informar y recrear, se ejecuta en función de los intereses de sus propietarios. Muy seguramente, a ellos les interese la paz, la convivencia y el bienestar al tiempo que sus negocios y entonces tienen que escoger.

Coincido en que para atacar una enfermedad es precisa la receta médica apropiada, por ello dudo que una sociedad que afronta un problema de salud pública invisible para muchos visible para pocos, que es el síndrome de la guerra, pueda ser atacado sin un cambio sustancial frente al bombardeo informático y mediático dramático al que estamos sometidos los colombianos.

Finalmente considero que los medios además de informar recrean y es difícil creer que las mentes jóvenes de Colombia crezcan sanas de corazón y solidas en sus valores, cuando lo que ven en la televisión, escuchan en la radio y leen en los diarios, es casi la apología a lo artificial, al dinero fácil, a la belleza hecha al estilo de un grupo de personas que cambiaron el patrón de belleza de la mujer colombiana.

El reto para los medios podría comenzar por la forma en que desarrollan sus programas de entretención. No puedo sentenciar a los periodistas, libretistas, productores e informantes que al hacer su trabajo no son libres de defender el bienestar común puesto que entiendo que sus salarios dependan de quien defiende una posición, normalmente económica.

Si bien como dije yo soy optimista frente al proceso de paz, no lo soy tan optimista respecto al rol de la nueva prensa.


Novelista
Mar, 2014-10-21 21:44

No sé si es porque no soy periodista, pero, como testigo del trabajo de los medios, puedo decir que con todos sus errores son más valientes e imparciales de lo que se cree, y que, más que avivar las polarizaciones que persiguen ciertos políticos, más que servirle a la guerra, tienden a sumarse, incluso con candidez, a las ilusiones y las esperanzas de paz que renacen cada tanto, y llegan incluso a pedir cordura en las confrontaciones políticas como si no soportaran las peleas de sus padres.

Por supuesto, los medios dependen de poderes económicos como en tantos lugares del mundo. No pertenecen a la ciudadanía, como otra rama del poder, sino a unos cuantos dueños. Y responden también, en fin, a su mercado, pero no creo que nadie acabe de descubrirlo.

En tiempos de internet, más que nunca, los medios saben que no sólo para serles fieles a sus propósitos, sino para sobrevivir, tienen que informar; que ya no es cierto eso de que sólo existe lo que aparece en los medios, y que los miembros del público han establecido comunicación, y se ha vuelto una proeza engañarlos.


Periodista de El País (España)
Mar, 2014-10-21 12:37

Si que hace falta un cambio en los medios, pero no solo para estar preparado para algún tipo de paz, sino porque están necesitados de una urgente modernización, que no consiste solamente en hacer una versión digital con todas las tecnologías habidas y por haber.

En provincias, especialmente, reina la autocensura y el sentimiento de que por encima de todo hay que estar en las mejores relaciones posibles con los poderes locales, mientras que en las grandes ciudades faltan órganos que sean capaces de explicar el mundo a Colombia y Colombia al mundo.

La omisión de las autoridades locales en una ciudad, por ejemplo, como Cartagena que es un gran escaparate de Colombia, es incomprensible y no veo que la Prensa se preocupe gran cosa por ello.

Y por no haber tampoco hay una verdadera cobertura de Bogotá como ciudad de barrios, no solo como capital del país. Está bien criticar a Petro, nadie es intocable, pero los problemas de los barrios, el consumo y el medio ambiente están gravemente descuidados. Y, sí, efectivamente, la cobertura (cubrimiento) es de la noticia en su detalle minúsculo, sin prestar atención suficiente a las evoluciones, a oír el murmullo de la tierra.

Pero la verdad es que es muy fácil criticar, sin responsabilidad ninguna, como es mi caso.


Investigador, PIK -Instituto Potsdam de Investigación en Cambio Climático (Alemania)
Lun, 2014-10-20 18:23

Sin duda. Pero no por causa del acuerdo con la guerrilla. La cultura de la guerra es una más; agréguele el atajo, la corrupción, el afán -incluído por supuesto el afán de lucro-, la politiquería, la cultura traqueta, el exceso... No es el periodismo actual un reflejo de todas estas culturas?

Hace muchos anhos no se encuentra ni investigaciones impecablemente escritas como por ejemplo las de Víctor Chávez en El Siglo o El Tiempo, ni joyas semanales como El Magazín de El Espectador, ni editoriales como los de Álvaro Gómez. Yo creo que lo bueno que había comenzó a derruirse desde que banqueros y grandes contratistas se hicieron los duenhos de los medios.

Si ha de haber un cambio profundo, tiene que empezar por un nuevo contrato social. Pero eso no sucederá fácilmente, porque el estado actual ha sido el trabajo de acumulación de unos pocos que reclaman el país como empresa suya, y de unos cuantos más que se la juegan por mantenerlos, todo a cambio de unos buenos pesos -vean nada más a Néstor Humberto.

No es el periodismo, es el sistema.

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