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Jueves Agosto 11, 2022

Fernando Carillo nació en Bogotá en 1963. Es abogado de la universidad Javeriana de Bogotá y tiene dos maestrías en Harvard (una de la Escuela de Derecho con énfasis en finanzas públicas y otra en la Escuela de Administración, en políticas públicas).

Desde muy joven se interesó por la actualidad política y por la academia. Fue Jefe de Juventudes del Movimiento Nuevo Liberalismo liderado por Luis Carlos Galán Sarmiento y a los 21 años comenzó a dictar clases de Derecho Constitucional y Derecho Económico en varias universidades de Bogotá como La Javeriana, Los Andes, La Sabana, El Rosario de Bogotá, entre otras.

Después de la muerte de Galán, Carrillo lideró el movimiento de la séptima papeleta el cual dio origen a la constitución de 1991 y a la consolidación del Estado Social de Derecho. Con sólo 27 años fue presidente de la Comisión de Justicia de la Asamblea Constituyente. Y con ello, uno de los creadores de figuras como la Fiscalía y la Corte Constitucional. Durante la Asamblea fue uno de los 13 constituyentes de 72 que votaron a favor de la extradición.

Carrillo fue un cercano colaborador de César Gaviria durante su campaña electoral y formó parte de su “kínder” junto con Mauricio Vargas, Miguel Silva, Ricardo Santamaría, Fabio Villegas y Eduardo Mendoza, entre otros. Gracias a su cercanía con el gavirismo, su experiencia electoral y su conocimiento académico, el presidente lo nombró Ministro de Justicia tras la partida de Jaime Giraldo. Carrillo fue ministro entre junio de 1991 y julio de 1992 cuando tenía menos de 30 años. Según él, su salida del ministerio se debió a su interés en estudiar en el exterior y a una crisis ministerial en la que varios ministros presentaron sus renuncias.

Pocos meses después de renunciar al ministerio, ocurrió la fuga escandalosa de Pablo Escobar de La Catedral, prisión en la que estaba recluido. Con esto, salió a la luz pública cómo Escobar vivía lujosamente en la cárcel y cómo desde allá seguía dirigiendo su organización criminal. Las críticas se centraron en la política penitenciaria. A pesar de que en ese momento el Ministro de Justicia era Andrés González Díaz, las acusaciones más fuertes cayeron sobre Carrillo.

Un grupo de senadores liderado por Fernando Botero Zea, quien luego fue condenado por la infiltración de dineros del narcotráfico en la campaña presidencial de Ernesto Samper, le hicieron un debate político en el Congreso a Carrillo y a los entonces ministros de Gobierno, Humberto de la Calle, y de Defensa, Rafael Pardo. El debate en el Congreso fue turbulento, no obstante, no se esclareció quién era el responsable de la fuga de Escobar ni quién debía responder por política penitenciaria del momento. Carrillo manifestó que en el momento en que él había asumido el ministerio ya habían sido expedidos los decretos de sometimiento a la justicia de los miembros del cartel de Medellín y que él nunca había visitado La Catedral. Sin embargo, después del debate en el Congreso Carrillo decidió salir del escenario político y seguir su trayectoria profesional en el exterior.

En 1994, después de terminar su segunda maestría, entró al Banco Interamericano de Desarrollo -BID-. Fue representante y vocero del BID ante la OEA, Subdirector de la Oficina del BID en Paris y finalmente representante de BID en Brasil. Desde allí, Carrillo participó como jefe de equipo de empalmes de Gobierno en El Salvador y en Uruguay y coordinó un proyecto para la creación de una institución que se encargara de la defensa del Estado para Colombia. Durante esta época Carrillo se mantuvo en contacto con Colombia a través de una columna en el diario El Espectador.

Cuando Juan Manuel Santos subió a la presidencia en el 2010 lo llamó para que fuera el coordinador del comité de Empalme entre el gobierno entrante y saliente. Después de esto, Santos le pidió que volviera a Colombia y fuera Director de la Agencia Jurídica de Defensa de la Nación, entidad que se creó en noviembre de 2011 con la reforma al Estado. Carrillo se posesionó en marzo de 2012 cuando regresó al país. Desde ahí, tuvo que asesorar jurídicamente a Santos durante la crisis que originó la polémica reforma a la justicia. Carrillo fue el artífice de la tesis jurídica según la cual no es contrario a la Constitución que el Presidente objete un proyecto de reforma constitucional que ya ha sido aprobado por el Congreso y tampoco que en sesiones extras convocadas por el ejecutivo se discutan temas de reformas a la Constitución. Este argumento fue el que utilizó Santos para respaldar su cuestionada decisión de objetar la reforma y para que el Congreso acatara la objeción y hundiera la reforma en sesiones extras.

Cuando la debacle de la Reforma a la Justicia del Gobierno de Santos dejó sin cabeza al Ministerio de Justicia, Carrillo estuvo sonando mucho para reemplazar a Juan Carlos Esguerra. Al final esa cartera terminó ocupándola Ruth Estella Correa, ex Consejera de Estado.

Santos no se quedó con las ganas de llevar a Carrillo a su gabinete: el 22 de agosto de 2011 lo nombró a Carrillo como Ministro de Interior, en reemplazo de Federico Renjifo.