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Sábado Septiembre 19, 2020

Suarezterapia

Este blog es un recorrido por los pasillos del poder.

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Soy abogado de la Universidad Externado de Colombia. Con Posgrados en derecho Constitucional y Penal Especial de la Universidad de Salamanca. Especializado en Gerencia Pública y Control Fiscal de la Universidad del Rosario. He litigado en defensas penales y fui asesor en procesos de la ley de Justicia y Paz. Soy consumidor apasionado y estudioso de los medios de comunicación y su dinámica. Asesoro el manejo de estrategias jurídicas en procesos sensibles ante la opinión pública y participo en el diseño y ejecución de programas y planes para candidatos y aspirantes a ocupar cargos públicos.

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Hilos temáticos:

En los últimos días han sido de público conocimiento algunos hechos, que por extraña razón mediática, no han sido lo suficientemente difundidos y que deben ser analizados con mayor profundidad y en conjunto. 

En una decisión de la mayor trascendencia, la Fiscalía General de la Nación llamó a interrogatorio al Coronel Juan Carlos Nieto Aldana, actual subdirector de la Agencia Nacional de Inteligencia por la presunta interceptación ilegal de las comunicaciones al Doctor Hernán Peláez y al escritor Gustavo Alvarez Gardeazabal, insignes periodistas del programa La Luciérnaga de Caracol Radio.

Semejante hecho, por si solo, debería haber bastado para una avalancha mediática ante la posible repetición de las que se conocieron como las chuzaDAS; sin embargo, no ha tenido el despliegue que amerita la gravedad de la denuncia pero las investigaciones avanzan y ojalá produzcan prontos resultados.

Mas grave aún, en un lamentable y repudiable atentado, se salvó de ser asesinado el periodista Ricardo Calderón de la revista Semana. 

El periodista, según lo dio a conocer ese propio medio, se encontraba recopilando información adicional al escándalo que había ya investigado y publicado sobre la corrupción de mandos militares en el manejo de la cárcel de Tolemaida. Quedó clara la posición de la Revista, según la cual, el atentado está relacionado con el trabajo investigativo de Ricardo Calderón en contra de ese estamento oficial.

Producto de este mismo atentado, conocimos declaraciones del sobrino del Presidente Santos, Alejandro Santos; director de la Revista Semana, quien aseguró que la revista a su cargo ha venido siendo objeto de seguimientos y espionaje, al punto de que han encontrado micrófonos escondidos en sus instalaciones y han sido "hackeados" y amenazados por cuenta de sus investigaciones periodísticas;  denuncias que según Alejandro Santos, no habían querido hacer públicas pero que ahora su director decidió poner en conocimiento de la ciudadanía, además de las autoridades.

A todo lo anterior se suma otro asunto, que no por menos violento deja de ser igualmente "maquiavélico".  Públicamente desde el programa La Luciérnaga de Caracol se ha denunciado que en el congreso de la república, bajo el liderazgo  del presidente de esa corporación el representante Augusto Posada, se viene gestando un proyecto de ley que pretende reglamentar la parodia.

El fin último del proyecto, sería poder censurar al popular programa que basa su estructura en ese género humorístico, a través del cual, ha logrado mantener una posición critica frente al poder desde hace mas de veinte años.

El veneno del proyecto de ley en cuestión estaría en un articulo que exigiría a quienes decidan parodiar a un personaje, obtener el permiso del sujeto parodiado para poder hacerlo y reproducirlo en público.  Con ello, el género de la parodia, no solamente se desnaturalizaría, sino que desaparecería en la práctica por cuenta de este proyecto.

En un mail que circuló la semana pasada entre algunos generadores de opinión, aparentemente remitido por el escritor y periodista de ese espacio radial, Gustavo Alvarez Gardeazabal,  se señalaba a Posada de liderar el proyecto en el congreso pero dejando claro que el congresista solo sería la punta de lanza de una idea que tendría como autores intelectuales a máximas instancias en la Presidencia de la República.

A ese mail se refirió en su cuenta de twitter José Obdulio Gaviria:

"Jose Obdulio Gaviria [email protected] 5 may Entiendo (al leer correo de Gardeazabal) que una ley de iniciativa de @JuanManSantos prohibiría las imitaciones de La Luciérnaga ¿Correcto?"

En concordancia y en el mismo sentido, esta semana ha sido clara la linea editorial del programa La Luciérnaga señalando como autor material del intento de ley que censura la parodia, a Posada, y como autor intelectual al Gobierno. 

Frente a esas sindicaciones, el Gobierno reaccionó a través de su ministro del interior, Fernando Carrillo, quien vía twitter negó el acompañamiento del Gobierno a ese proyecto y por el contrario, se declaró enemigo de cualquier limitación de la parodia a la que consideró un genero que hace parte de la libertad de expresión. 

"Fernando Carrillo F. ?@fcarrilloflorez 8 may: El Gobierno no acompaña ningún proyecto de ley que pretenda limitar la parodia. Propiciará la exclusión de cualquier artículo en ese sentido
Fernando Carrillo F. ?@fcarrilloflorez 8 may: La parodia es un genero inherente a la libertad de expresión. Limitarla es atentar contra una garantía esencial de la democracia."

En reacción a esta manifestación de Carrillo y en lo que parece la posición de quien se siente descubierto sin el respaldo de sus compañeros de pilatunas, el Representante Augusto Posada no quiso seguir cargando solo con las acusaciones del pecado de atentar contra la libertad de expresión y salió a los medios a desmentir al ministro. 

Lo tildó de "irresponsable e incoherente" y de paso acusó al gobierno de haber estado acompañando el proyecto de ley a través de la Dirección de Derechos de Autor, oficina adscrita al ministerio del Interior.

De manera tal que alguien está mintiendo, el Representante Posada o el Ministro Carrillo; por el bien de la libertad de expresión, deberíamos conocer la verdad de este asunto en el que algo huele mal porque no de otra manera se entiende que gobierno y congreso se contradigan de esa manera sobre la paternidad de este orangután legislativo.

Todos estos acontecimientos que hemos visto a través de los medios de comunicación de manera aislada, pueden ser solo eso, hechos aislados; pero también, hay que tener en cuenta que se destapan en momentos coyunturales, en medio de una gran crisis de imagen del gobierno y sobretodo, son de tal gravedad que algunos ya empiezan a tocar las puertas del Palacio de Nariño.

Ahora bien, causa extrañeza que quienes aparecen como las víctimas  -como en el caso de la Revista Semana -, sean de un medio cuya linea editorial es manifiestamente afecta al gobierno, hasta el punto de ser criticada en medios independientes por cubrir las espaldas presidenciales, sumado a que su director es sobrino del primer mandatario; con lo cual, no es lógico que los ataques de los que él mismo denunció ser víctima, puedan tener origen en políticas gubernamentales. Sin embargo, por el modus operandi de los hechos denunciados (micrófonos, hackeo, seguimientos, etc), parecerían ser organismos oficiales quienes estén detrás de ellos.

En el caso particular de la Luciérnaga de Caracol, si bien es ése un espacio periodistico critico y si se quiere, en algunas ocasiones anti-gobiernista, no se puede evitar integrar al análisis que su director, el Doctor Hernán Peláez,  es el suegro del hombre fuerte de palacio, Juan Mesa, a quien siempre se endilga el manejo de los temas que tienen que ver con las comunicaciones del alto gobierno y cuya hermana, Elena Mesa es la Directora Administrativa de la Revista Semana. Por lo tanto, tampoco sería lógico inferir que los ataques denunciados pudieran tener origen oficial o no por lo menos en el más elevado círculo de poder en el Palacio de Nariño.

Independientemente de determinar el origen último de tan graves hechos, lo que es cierto es que ellos están ocurriendo y lo hacen durante el gobierno de un periodista, con lo cual el deber de protección a la libertad de prensa sobrepasa las exigencias legales y alcanza las mas altas esferas del compromiso ético y moral.

No puede el Presidente Santos permitir que se repitan las nefastas épocas en las que se chuzaban, amenazaban y amordazaban periodistas.

La responsabilidad de Santos es histórica, no solo con el País sino con su legado como Presidente y este es el único saldo en rojo que no puede permitirse tener durante su gobierno, ya bastantes bandazos ha dado en el manejo de las comunicaciones como para ahora venirle a sumar que en su mandato se toleren sistemáticas violaciones a la libertad de prensa.