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Domingo Septiembre 22, 2019

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"Hasta ahora solo comenzamos a hacer las paces, ahora toca mantener las paces y construir la paz"

Este miercóles la Fundación Ideas para la Paz celebró 15 años de vida. En este tiempo se ha consolidado como el tanque de pensamiento de referencia en temas de seguridad, conflicto y construcción de paz, y se ha convertido en el 'semillero' de técnicos que están trabajando tras bambalinas en la negociación de La Habana. La Silla habló con su directora, María Victoria Llorente.

Cuando la FIP se creó hace 15 años su objetivo era educar al empresariado sobre el conflicto. Ha cambiado mucho desde entonces.

Si, primero, era una cosa muy representativa de los empresarios. Todos los empresarios que crearon la FIP estuvieron directamente vinculados al proceso de paz del Caguán: Nicanor Restrepo, Ramón de la Torre, por ejemplo. La FIP arranca muy amarrada al poder y luego, cuando se cae el Caguán, la Fundación deja de ser este centro para alimentar el pensamiento de los empresarios para volverse un centro de corte más experto, metiéndose en los temas de construcción de paz. Empieza a traer al país esos debates que se estaban dando en la ONU y otros escenarios internacionales y que nadie daba.

¿Como cuáles?

Las fases de la paz, qué es mantener la paz, qué es construir la paz. Toda esta literatura y este pensamiento, sobre el DDR (Desmovilización, Desarme y Reincoporación), Justicia Transicional. Cuando Sergio Jaramillo comenzó a hablar de eso, nadie hablaba de eso. La FIP de cierta manera empezó a despegarse de su cordón umbilical y a crear un perfil más técnico.

Sin embargo, conservaron ese ADN empresarial, de mantenerse apolíticos y hacer análisis del conflicto sin militancia.

Ha sido deliberado y en eso hay que reconocerle a Sergio Jaramillo que fue el primero que comenzó con esa línea de análisis con Gerson Arias. Un análisis sin filtros. Eso nos llevó muy rápidamente a Verdad Abierta.

¿Cómo nació Verdad Abierta?

Dos inquietudes nos juntaron con María Teresa Ronderos y la revista Semana. Una, era ese terror de lo que estaba sucediendo, los paramilitares hablando en la prensa y la prensa reproduciendo, sin ningún contexto, lo que decían. Dijimos, ‘hagamos un contexto y busquémosle los matices a esta guerra’. Este conflicto es muy largo y con mucha superposición de intereses. No tiene una definición única. Eso lo hemos ido alimentando más.


La FIP arranca muy amarrada al poder y luego (...) deja de ser este centro para alimentar el pensamiento de los empresarios para volverse un centro de corte más experto, metiéndose en los temas de construcción de paz??– María Victoria Llorente

¿Cree que la concepción que le Sergio Jaramillo al proceso de paz tiene raíces en la FIP?

No quiero decir que sea producto de la FIP pero sí creo que es algo que él se venía pensando desde que trabajó acá porque él diseña la política nacional de Seguridad Democrática cuando está con Marta Lucía Ramírez, va a la FIP durante dos años y vuelve al ministerio de Defensa con Santos. Esos dos años fue una muy buena oportunidad para conocer más el país. Este intercambio con los empresarios en la junta directiva que a él le tocó, que tenían una visión de cómo había que construir la paz en el territorio, también influyó.

Esto de cómo era un tema que había que trabajar en el territorio –que es el enfoque del proceso de paz- era una inquietud de los empresarios y los proyectos iniciales tenían que ver con eso: de cómo se iban a desarrollar las regiones, qué tocaba hacer para construir Estado.

Verdad Abierta también ha evolucionado. Pasó de ser el gran archivo de Justicia y Paz a un medio sobre el proceso de paz y el conflicto en general.

Verdad Abierta, que es ese gran archivo de Justicia y Paz, nos ha permitido ver esas realidades y esos claro oscuros del conflicto.Esos grandes reportajes sobre las verdades regionales, sobre cómo llegaron los paramilitares a las regiones, con quiénes se aliaron, quiénes fueron los resistentes, qué pasó con las empresas, nos ha permitido tener una mirada más integral, menos buscando culpables. Queríamos entender.

¿Cuál es tu conclusión sobre esa época?

Que todos de una u otra manera hemos sido responsables de lo que ha pasado. No quiero exculpar a la gente, sino decir que es un conjunto de circunstancias que se dieron en los territorios y donde todos de una manera u otra nos equivocamos.

Pero no de la misma manera, ¿no?

No estoy hablando de grados de responsabilidad, porque hay matices. Por ejemplo, en lo de las empresas. Hemos mirado muchos casos, y uno se pregunta ¿dónde pongo la vara? Hay casos que son súper claros, porque la empresa les dio directamente las armas, los contrató. Pero la mayoría de los casos están en una zona gris, donde el Estado era incapaz de proteger cualquier acuerdo, cualquier derecho.


(Santos) "no tiene tiempo ni capital político para construir la paz"– María Victoria Llorente

La FIP ha venido trabajando de la mano con varias instituciones del gobierno.  ¿Qué tan preparadas están las instituciones para el posconflicto?

Conozco, porque hemos participado en distintos ejercicios de distintas instituciones, que están buscando preparase para el posconflicto. Pero creo que hace falta muchísimo, que hace falta claridad sobre qué es lo que hay que hacer, unidad de criterio.

¿A qué se refiere con el ‘corazón’?

¿El corazón son esos acuerdos o la transformación que necesita el país para que la paz se instale? Hay muchos vasos comunicantes entre los acuerdos y lo otro. Pero por estar negociando todo en La Habana y con esta idea de que hasta que no esté el último de los acuerdos escrito nada está acordado, en Colombia no ha terminado de despegar la política pública para definir la política para el posconflicto.

Si firmamos el 23 de marzo como está empeñado el Presidente, estamos bastantes cortos de tiempo incluso para el Plan de Respuesta Inmediata en el cual se ha venido trabajando de tiempo atrás.

¿Qué es ese plan?

El manual básico de estabilización posacuerdo dice que durante los primeros 12 o 18 meses después de haber firmado la paz el Estado tiene que hacer algo importante para que la gente sienta que la paz llegó.

La paz es un acto de fe, lo que se requiere transformar para que la paz llegue toma tanto tiempo que se necesita hacer cosas para generar un colchón de credibilidad. Sobre todo cuando tienes un Estado con tan poca credibilidad en el territorio como el nuestro porque no hace sino incumplir.

Ya están terminando de diseñar el Plan, pero mis cálculos me dicen que tendría que estar presupuestado ya. Algunas cosas seguramente están en el presupuesto, pero el Plan tendremos que financiarlo con cooperación.

¿No hay una línea del Presidente sobre el posconflicto?

Realmente no hay unidad de criterio. A mí me parece que hace falta que más gente en el Gobierno crea en la paz después de la paz.

¿Por que lo dice?

Los planes del Ministerio de Agricultura no están ni siquiera alineados con la Misión Rural. No veo claro desde el Ministerio del Interior que se esté preparando para la avalancha de movilización social que se viene. ¿Se perdió mucho tiempo dejando al Ministerio del Posconflicto acéfalo cuando su función es preparar al Estado para lograr esa unidad de criterio.

¿Cree que Santos solo está pensando en llegar a la firma del acuerdo?

Es que tampoco tiene tiempo ni capital político para construir la paz. Para lo que le va a alcanzar el tiempo es para hacer la paz con un grupo que ha sido esquivo por treinta años en la paz. Y eso ya es muy importante: llevarlos a la mesa de negociación y hacer la paz. Y luego, tiene el tiempo justo para el momento de la estabilización. Humanamente no le alcanza para hacer más.


"Nos puede ir muy mal aún cuando se firme la paz si el Acuerdo de justicia que se logre no es equilibrado–María Victoria Llorente

¿Qué es lo peor y lo mejor que podemos esperar del proceso de paz en su opinión?

Creo que nos puede ir muy mal aún cuando se firme la paz si el Acuerdo de justicia que se logre no es equilibrado –incluso el acuerdo sobre la Comisión de la Verdad- porque eso puede meter al país en una discusión que nos mantenga en la orilla de la venganza y abrir más heridas. Puede salir muy mal.

En Bosnia, que ha sido uno de los casos donde más han judicializado a los autores de crímenes atroces, 20 años después están otra vez al borde de la guerra.

Entonces, si nos va mal, significaría que nos montamos en un proceso de justicia y verdad que no nos permita salir de los ciclos de venganza. Lo otro grave es que el Estado mantenga su estado actual de ineficacia y de impermeabilidad frente a las necesidades.

¿Por qué sería el Estado más eficiente después de la firma del acuerdo?

No tengo la respuesta. Pero creo desde la sociedad civil tenemos que generar mecanismos para hacerle seguimiento a lo acordado. Es muy importante que empiece a haber un dialogo entre las Farc y los empresarios.

¿Por qué?

Porque las Farc tiene que entender que aquí no vamos a construir paz si no hay empresa. El sector empresarial es fundamental para poder hacer cosas que ellos quieren que sucedan en los territorios. Y las empresas tienen que entender que su aproximación a los territorios tiene que reconocer que hay otros actores.

¿Y si nos va bien qué es lo máximo que podríamos esperar?

Nos iría bien si los colombianos logramos un Acuerdo de justicia equilibrado, en donde va a haber algo de verdad, algo de justicia, no solamente para las Farc sino para terceros y la Fuerza Pública.

Si nos va bien, las Farc o una parte importante, van a ser fieles al Acuerdo y si nos va bien, vamos a tener un líder dentro de dos años cuya bandera va a ser construir la paz en Colombia.

¿Cree que habrá firma de la paz en marzo?

Yo creo que se va a cumplir el cronograma del gobierno que se plantearon Santos y Timochenko.

¿Pensó cuando entró a la FIP que habría paz tan pronto?

Lo veía muy remoto. Cuando llegué a la FIP estábamos en plena seguridad democrática. Pero siempre dijimos que llegaría ese momento.

Al mismo tiempo, el conflicto pareciera estar mutando. De hecho, uno de los productos de la FIP son los análisis de transformación del conflicto.

Nosotros estamos viendo muchas mutaciones y también que están saliendo a la superficie otros conflictos en el territorio.

¿Cuál es la principal mutación?

A diferencia de lo que se pensó que pasaría de la bacrimización, lo que está pensando es que de las Farc se están pasando para el ELN y el EPL, por ejemplo en el Catatumbo.

El fortalecimiento de estos insurgentes que estaban prácticamente reducidos a su mínima expresión como el EPL es un fenómeno nuevo y eso no lo sospechamos antes. Siempre pensamos con el lente de las Bacrim.

¿No se irán los guerrilleros que no quieran desmovilizarse a las Bacrim?

En algunas zonas eso va a suceder. Como en el Putumayo, que de pronto no se van a desmovilizar, sino seguir con el negocio. El tema del crimen organizado sí es un desafío muy grande.

¿Y qué es lo que comienza a salir a la superficie?

Todos los conflictos que tienen que ver con autoridades administrativas, como los laborales, los conflictos por la tierra, ese tipo de conflictividades que están en el territorio y no hay un Estado que pueda resolverlos. Todo eso me parece que va a salir muy a la superficie y poner en evidencia la fragidilidad del Estado en el territorio. No desde el punto de vista de seguridad sino de gobernar.

La FIP se ha metido de lleno a entender las economías criminales. ¿Cuáles son las principales conclusiones de esos estudios?

En la etapa en la transición el Estado tiene que tomar una decisión de qué va a hacer frente al crimen organizado en esas zonas del posacuerdo. En esas zonas buena parte de la población está articulada alrededor de esas economías ilegales.

¿Vamos a entrar en esa lógica de la guerra, por ejemplo como lo anunció el Presidente cuando declaró la guerra contra la minería ilegal, o de estabilización y de generar confianza de la población en el Estado? No hay una solución perfecta. Si dejamos que prosperen y maduren estas economías criminales va a ser muy difícil construir un Estado legítimo. Pero hay que tomar una determinación de qué se va a hacer.

Si las Farc desaparecen como grupo armado, ¿a qué se dedicará la FIP?

La agenda fue lo que planteamos en nuestra celebración de 15 años el miércoles. El trabajo hasta ahora empieza. Hasta ahora solo comenzamos a hacer las paces, ahora toca mantener las paces y construir la paz. Y para eso acabamos de lanzar en nuestro evento, la Oportunidad de la paz.

¿Existe entonces una gran oportunidad?

Depende de lo que hagamos. No es una cosa de generación espontánea, depende de las decisiones que tomemos.