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Viernes Noviembre 15, 2019

El paro nacional convocado para mañana es el primero, al menos en los seis años de gobierno de Juan Manuel Santos, que logró unir a las tres centrales obreras, las dos confederaciones de pensionados, los movimientos agrarios más grandes del país y las tres confederaciones de camioneros. Es además, el primero en más de 15 años que logra revivir el Comando Unitario Nacional donde tienen asiento los voceros de las tres centrales sindicales que hoy -sumadas- tienen más de 700 mil afiliados.

Es también simbólico. Los trabajadores cesarán sus labores y marcharán en las grandes ciudades y hacia la capital pero sólo durante un plazo de 24 horas. Pero no por eso deja de ser una advertencia para el Gobierno.

No sólo porque lograron unirse después de mucho tiempo de promover luchas sociales divididas por intereses políticos sino porque después de este, que “es un abrebocas” como le dijo a La Silla María Doris González directiva de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, vendrán otras movilizaciones muchas más grandes.

La unidad se logró bajo la misma consigna de protesta en contra de las políticas del gobierno de Santos a quien apoyaron en la reelección en aras de la paz y sienten que no les ha cumplido: a pesar de que haya paz, no van a olvidar los problemas sociales que sienten que llegaron al límite. Sobre todo porque la paz abre el espectro para poner en la agenda los problemas que ocultaba la guerra.

El paro de mañana
Desde hace seis años, las centrales obreras más grandes del país como la CUT, la CTC y la CGT no se unían en un paro nacional como el que convocaron para mañana. Foto: Jorge Daniel Morelo

El detonante de este paro, -y el pegante inicial-  según sus organizadores, es la coyuntura: la venta de Isagen en pleno pico del fenómeno del Niño, el anuncio de una reforma tributaria que recomienda subir el IVA que afecta directamente los bolsillos de los más pobres, el anuncio de una reforma pensional a pesar de que no se han cumplido las promesas que hizo Santos en campaña, las otras promesas que incumplió el presidente en paros pasados y el salario mínimo que quedó a ras de la inflación.

Bajo ese panorama, la CUT, en su congreso de noviembre del año pasado propuso revivir el Comando Unitario Nacional y convocar a la unidad a las otras dos centrales obreras más grandes del país: la Confederación General de Trabajadores, CGT, y la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC. Eso se logró el primero de febrero de este año.

El Comando no operaba desde 1999 justo después de la recesión económica de finales de los noventa. Aunque el movimiento sindical logró unirse después, en contra del primer referendo reeleccionista de Álvaro Uribe, no lo hizo bajo la sombrilla del Comando sino de la Coalición Democrática donde tuvieron cabida además los partidos de oposición como el Polo, que hasta ahora se creaba, y el Partido Liberal.

Luego, durante el primer gobierno de Santos, la unión del movimiento sindical volvió a tener un revés cuando Santos logró darle representación en su Gobierno sobre todo a los sectores más liberales de la CTC y algunos de la CGT.

Primero, puso como su fórmula vicepresidencial a Angelino Garzón que venía de ser un reconocido líder sindical y político de izquierda. Y luego, desmontó el Ministerio de la Protección Social y lo dividió en el Ministerio del Trabajo y de Salud, lo que a los ojos de los sindicalistas parecía la primera solución a los problemas de ambos sectores.

Además, puso el Ministerio del Trabajo en cabeza de Rafael Pardo, un liberal de alto perfil con los que las centrales obreras más vinculadas al Partido Liberal como la CTC se sintieron representados en una cartera clave para ellos.

Hoy Garzón no está en el Gobierno y Pardo está pero en el Ministerio del Posconflicto, lo que pudo ayudar políticamente a que se diera la unidad.

Sin embargo, las reivindicaciones por las que protestará mañana esta confluencia de fuerzas no son nuevas.

De hecho -y sólo a manera de ejemplo-, en los últimos 24 años los gobiernos de turno han presentado al Congreso trece reformas al sistema tributario como contó Dinero el año pasado. Y en 10 de éstas se modificó el impuesto del IVA, generalmente, para incrementarlo. Además, no es la primera vez que el Gobierno vende una empresa del Estado: ya había privatizado Telecom, Bancafé, Megabanco, Ecogas y parte de Ecopetrol e Isa.

Aún así, este paro logró unir fuerzas políticas muy distintas y que hasta ahora estaban divididas. Además de sectores más radicales como la Marcha Patriótica y la Cumbre Agraria y otros que se habían mantenido independientes como los camioneros.

¿Por qué ahora?

“El paro tiene un altísimo contenido reivindicativo. Se ha vuelto el principal pegante para que distintas fuerzas se puedan unir. En cinco años no se había dado una coalición tan amplia de sectores que recogen los 15 puntos del pliego”, le dijo a La Silla Gustavo Triana, secretario general del Polo del ala del Moir.

“Si bien es cierto que las políticas han sido muy agresivas en los diferentes gobiernos, en este Gobierno han sido tan agresivas y tan sensibles que han logrado transversalizar la inconformidad. Afectan a todo el mundo: al campo, a las clases medias, a los trabajadores”, agregó David Flórez de Marcha Patriótica y blogger de La Silla y uno de los movimientos sociales que se sumó al paro. Se refiere a los hechos que según él han hecho "muy agresiva" la situación económica actual (como la devaluación del dólar, la inflación disparada, la privatización de Isagen en plena crisis energética y la reforma tributaria y demandas para entrar a la OCDE). Puntos que son muy recientes y en los que coincidieron otras fuentes consultadas.  

El pliego de peticiones demuestra esa inconformidad. Los 15 puntos resumen la esencia de las luchas sociales en los últimos años pero que se había dado de forma separada por sectores como el paro de maestros del año pasado o las movilizaciones agrarias, indígenas y mineras del 2013.

Por ejemplo, hablan de medidas para solventar la crisis de desnutrición en La Guajira, la protección de medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Y demandas puntuales como el alza de los salarios, la disminución de los precios de los combustibles, la defensa del patrimonio público, el cumplimiento de las promesas que hizo Santos en paros anteriores y la revisión de los tratados de libre comercio. Todo en uno.

El pliego se lo mandaron a Santos en una carta el pasado 9 de marzo, luego de que el Presidente hubiera invitado a comer a la Casa de Nariño a los voceros de las centrales obreras para intentar conjurar el paro y antes de que hubiera cualquier negociación con el Gobierno sobre los puntos que los convocan.

A pesar de que todos los movimientos sociales y políticos que convocan al paro afirman su apoyo irrestricto al proceso de paz en La Habana y “a todo lo que salga de la mesa”, como le dijo a La Silla uno de ellos, armaron este paro para mandarle el mensaje a Santos de que están con la paz, pero no por eso están satisfechos con la situación económica y social del país.

Y que, así como el Gobierno se sienta a negociar con la guerrilla, debe sentarse también con los movimientos sociales que tienen sus propias demandas.

“Este paro es una reivindicación a que el Gobierno no escucha y son puntos que no están en juego en La Habana”, agregó Luis Miguel Morantes, presidente de la CTC.

“Santos está tan enredado con la paz que no tiene visión para otra cosa. El pueblo no está en paz si no se respetan los derechos de los trabajadores. Nos toca a todos. Nos unieron por inercia”, agregó María Doris González, dirigente de la Cut.

Para ellos, el hecho de que el proceso de paz esté cerca a llegar al Acuerdo Final con las Farc abrió el foco. No sólo porque con la firma del acuerdo los sectores sociales y de izquierda que no están de acuerdo con la lucha armada se libren del estigma de que están ligados a la insurgencia.

También porque ahora que los titulares de prensa no están desbordados con noticias de enfrentamientos armados, se ha abierto un margen para que aparezcan los problemas que tiene la gente en el día a día como el salario mínimo y la reforma pensional.

Por eso, anuncian que este es solo el primer paso, un paro grande en convocatoria pero pequeño en tiempo para mostrarle los dientes a Santos, incluso antes de sentarse a negociar con el Gobierno, sobre los problemas que existen y que pueden unirlos. Y la muestra de que la movilización seguirá y crecerá en los próximos meses.

 

Vea aquí los puntos del pliego de peticiones de este paro. Si no le carga, por favor refresque la página.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2016-03-17 09:14

No es que Santos "está tan interesado por la paz que no tiene ojos para otra cosa". El muy astuto tiene miradas hacia muchos lados, así el foco de su ambición de gloria pese mucho. Lo que no podemos ignorar es que él pertenece al grupo de los godos liberales, con mentalidad que acaba de pasar del feudalismo al neoliberalismo. En ellos se ha reencauchado la opresión de los poderosos bajo el discurso democrático del voto universal. Voto que manejan con los medios masivos de comunicación, los banqueros (a veces las mismas personas) los ganaderos (más afines con los feudos) y los comerciantes e industriales (que encarnan el individualismo más agudo y la justificación del crecimiento económico a cualquier precio) No Santos tiene ojos para muchas cosas; lo que pasa es que solo cuida sus intereses.

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