LA SILLA VACIA

El gobernador del Magdalena, Luis Miguel ‘el Mello’ Cotes, no tuvo mayores problemas para decidir que su ungida para reemplazarlo en octubre será su tia la exprimera dama Rosa Cotes, con el apoyo de Cambio Radical. Su carta a la Alcaldía de Santa Marta, en cambio, no sólo no está escogida, sino que ahora el Mello quedó en un sánduche.

Está entre el candidato que escoja el Partido de La U, con el que tuvo acercamientos para una alianza, y la aspirante que quiere poner el mejor amigo del vicepresidente Germán Vargas Lleras -el jefe natural de Cambio- en el Magdalena.

Resulta que, como lo había contado La Silla, el grupo del Mello y los Díaz-Granados, que manejan La U localmente (entre ellos están el representante Eduardo Díaz-Granados y su primo el exministro Sergio Díaz-Granados), empezaron a cocinar una alianza este año. La idea era que el Mello, que lidera el grupo conocido como Los Conejos, llevara a Rosa a la Gobernación. Y los Díaz-Granados, con el aval de La U, decidieran el candidato a la Alcaldía.

La unión iba tan bien que el Representante Díaz-Granados dijo a principios de año en medios locales que La U iba a apoyar a Rosa Cotes en octubre. Y el comentario común en la Magdalena política ha sido que el Mello respaldará al que quede de los precandidatos de La U a la Alcaldía, entre quienes se destaca el exalcalde de Barranquilla Humberto Caiaffa.

Exmandatario de los barranquilleros hace 14 años, Caiaffa es samario, ha hecho toda su carrera de médico en el Magdalena y en 2011 fue precandidato liberal a la Alcaldía de Santa Marta. Dos fuentes conocedoras nos dijeron que es uno de los favoritos de los Díaz-Granados para aspirar, porque tiene los recursos para financiar su campaña.

Todo cambió cuando el excongresista Miguel Pinedo (condenado por parapolítica) sacó aspirante propia a la Alcaldía: la concejal de Cambio Radical Ana María Muelle.

Pinedo es uno de los estandartes de Cambio Radical en el Magdalena, el partido al que el Mello se convirtió luego de haber sido elegido por firmas.

Además, el exsenador es uno de los mejores amigos del Vicepresidente Vargas en la región. Son tan cercanos que en las pasadas legislativas Vargas viajó al Magdalena expresamente para apoyar al hijo de Pinedo, José Luis, quien se ahogó a la Cámara.

Luego, José Luis Pinedo estuvo a punto de ser viceministro en la cartera de Vivienda, uno de los ministerios que maneja Vargas Lleras.

En febrero, la casa Pinedo selló una alianza electoral con el Mello y su grupo recibió por ello la Secretaría de Educación.

Ahora el Gobernador tendrá que decidir: si se va con los Díaz-Granados, asegura el apoyo de La U para Rosa y reivindica la Unidad Nacional en su departamento (que se reventaría si Cambio Radical va solo por los dos cargos principales). O si complace a uno de los brazos de su ahora jefe político Germán Vargas.

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Mié, 2015-05-06 11:53
Les cuento que además del médico Humberto Caifa, los Diazgranados han venido colocando nombres como precandidatos al aval del partido de la U, entre ellos al diputado Humberto Diaz Costas y a Carlos Miguel Diazgranados, hermano del exalcalde de Santa Marta, Juan Pablo Diazgranados. Aún cuando en reunión sostenida con Sergio Diazgranados y otros representantes del partido de la U en Bogotá, la Dra. Elvía Mejía Fernandez, ex-directora de la ESAP ya había recibido su visto bueno. Tanto fue así que al aire en Radio Magdalena, con el periodista Cipriano López, Sergio confirmó que su candidata era Elvía Mejía. Qué pasó desde ese entonces hasta hoy?, ustedes tienen una respuesta que antes no se había dicho en los medios, Caifa "tiene los recursos para financiar su campaña". Me preguntó, es que la Dra. Mejía , Diaz Costas o Diazgranados no lo tienen? Averigüen de dónde sacará Caifa el dinero?
Mar, 2015-05-05 10:45
Si es para dejar el legado de Cotes, bienvenida! Su trabajo por el Magdalena ha sido el mejor y se lo reconocemos. Le damos la bendición a quien él crea que lo puede suceder.
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Otros confidenciales recientes

Miércoles, Marzo 23, 2016 - 11:25
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La prestigiosa revista Harper´s, en su edición de abril -la cual acaba de salir- trae un artículo demoledor para Colombia. Porque, aunque muchos ya lo sospechaban, tener la prueba fehaciente duele más.

En un artículo sobre la futilidad de la guerra contra las drogas, el periodista Dan Baum le pregunta a John Ehrlichman, el asesor de política doméstica del ex presidente de Estados Unidos Richard Nixon, sobre la guerra contra las drogas iniciada por su jefe de entonces ¿Su respuesta?

“¿Quiere saber de que se trató realmente?”... “La campaña de Nixon en 1968, y la Casa Blanca de Nixon después de eso, tenía dos enemigos: la izquierda que estaba en contra de la guerra y la gente negra ¿Entiende lo que le estoy diciendo? Sabíamos que no podíamos prohibir estar en contra de la guerra o ser negro, pero si lográbamos que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizábamos ambos fuertemente, podíamos golpear ambas comunidades. Podíamos arrestar a sus líderes, allanar sus casas, intervenir sus reuniones y estigmatizarlos noche tras noche en los noticieros de la tarde ¿Sabíamos que estabamos mintiendo acerca de las drogas? Claro que sí”.

La guerra contra las drogas - cuyas motivaciones reales conocemos ahora- le ha costado a Colombia miles de vidas, cientos de miles de millones de pesos destinados a pelearla y ha financiado a paramilitares, guerrillas y delincuentes comunes.

Solo entre entre 1994 y 2008, según el estudio realizado por el experto en drogas Daniel Mejía, la guerra contra las drogas era responsable del 25 por ciento de la tasa de homicidios.

Eso traducido en personas, significa que solo en ese período -que no incluye los finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando más intensa fue la guerra contra las drogas- fueron asesinadas 53.200 personas. Esto sin contar las que murieron por cuenta de la guerrilla o los paramilitares. O las que pasaron su vida en la cárcel.

Ese fue el precio del cinismo de Nixon y sus asesores y de la forma como Colombia lo interiorizó.

Martes, Marzo 22, 2016 - 16:10
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El senador barranquillero de La U José David Name lanzó en las últimas horas una convocatoria para marchar este 2 de abril en contra de Electricaribe, la criticada prestadora del servicio de energía en siete de ocho departamentos caribe. Lo increíble es que ese mismo día es la marcha del uribismo en contra del Gobierno Santos, por lo que la movida de Name va a terminar ayudando a los opositores del Gobierno que dice defender.

Por los continuos cortes y problemas de voltaje, Electricaribe es una de las empresas menos queridas en la Costa, en donde sienten que Santos no ha sido capaz de meterla en cintura. Como el uribismo convocó su marcha con el lema “Yo tengo razones para decir no más ¿Cuál es tu razón?”, el llamado de Name parece ser una respuesta a los uribistas.

Evidencia de esa concidencia se puede ver ya en Twitter.

La coincidencia sorprende porque Name no es un senador cualquiera, sino de uno que acaba de ser presidente del Congreso por la coalición de Gobierno.

Por ello, ya se empiezan a despertar suspicacias, como la de un congresista importante de la Unidad Nacional que nos dijo: “No sé a qué juega Name, a lo mejor no está contento con algo en el Gobierno y esta es su forma de expresarlo”.

Consultado al respecto, Name nos dijo que no le pusiéramos “misterio” a su convocatoria, que él tiene las mejores relaciones con el Presidente y que “si no es el 2, que sea otro día, pero tenemos que protestar. Uribistas o no uribistas, estamos sufriendo con el tema eléctrico”.

No es la primera vez que Name termina de alguna manera relacionado con el uribismo. Al igual que casi toda la Unidad Nacional santista (incluyendo al Presidente) fue uribista en el pasado y en 2014, siendo presidente del Congreso, tuvo que salir a aclarar que no lo seguía siendo sino que estaba del lado del Gobierno, luego de que se hundiera un debate de control sobre parapolítica en contra del expresidente Álvaro Uribe.

Domingo, Marzo 20, 2016 - 19:23
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Aunque para la designación de los gerentes de los hospitales en el país tiene que mediar un concurso de méritos que en el papel asegure que los más idóneos son los que van a llegar a dirigirlos, varios intereses políticos ya se están moviendo detrás de esas vacantes en Santander.

Así como la familia Aguilar, con la llegada de Richard Aguilar al ‘Palacio Amarillo’ en 2012 se quedó con esos cargos en el departamento, y en el periodo de Serpa los dirigentes de los hospitales fueron cercanos al Partido Liberal, en esta ocasión la administración de Didier Tavera también estaría moviéndose para poner fichas propias en los hospitales y devolverlos a su partido.

Si bien el concurso está siendo adelantado por la Universidad de Pamplona, cinco fuentes políticas, una de las cuales ha tenido injerencia en el sector de la salud, señalaron que esa no es una prenda de transparencia para la escogencia.

“Hay maneras de influenciar ese tipo de concursos. Solo basta mirar lo que está pasando con las elecciones de contralores y personeros en muchas partes del país para darse cuenta de lo que pasa con los concursos de méritos en muchas ocasiones”, le dijo a La Silla una de esas fuentes.

Aunque la crisis de la red hospitalaria de Santander en diciembre tocó fondo en todo el departamento y hay 19 centros en riesgo financiero, así como cuatro que entraron en un plan de recuperación fiscal que busca evitar que se cierren, los intereses detrás de los hospitales siguen siendo muchos.

Por una parte, manejan multimillonarios presupuestos que pueden invertir bajo un régimen de contratación mucho más laxo y por otra tienen bajo su mando un abultado personal (que se vuelve muy útil en temporada de campaña).

Pese a que la Secretaría de Salud del departamento llegó Claudia Amaya como ficha del senador de Cambio Radical, Bernabé Celis, cuatro fuentes que se mueven en círculos políticos de Santander le dijeron a La Silla que la funcionaria se quedó sin la intervención directa en la coordinación del concurso para seleccionar a los gerentes.

El rol protagónico lo habría tomado Wilson Peña, asesor del despacho de Tavera, quien además de haber sido secretario de salud de Santander en el periodo de Horacio Serpa, está enfrentando cuestionamientos por la contratación de estudios que no sirvieron para la construcción de hospitales en el departamento cuando estaba a cargo de ese despacho.

La Silla conoció que la puja de intereses por los cargos en los hospitales ya pasó por un primer filtro.

Tres fuentes de adentro de Opción Ciudadana, le dijeron a este medio que aunque inicialmente se había planteado la posibilidad de que al grupo de Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil le dieran la gerencia del Hospital Universitario de Santander, ese escenario ya fue completamente descartado.

“Los liberales y específicamente Serpa cerraron todos esos espacios y los tienen completamente acaparados”, señaló una de las fuentes. Las otras dos dieron la misma versión.

Al ser consultado por La Silla, Peña negó que existieran intereses políticos en el proceso, explicó que su función para el caso del concurso es la coordinación de “algunos aspectos” (pero no precisó cuáles), y dijo que el “proceso de selección está blindado”.

Sobre su designación como asesor de Tavera y su cercanía con Serpa indicó que llegó por mérito propio al cargo y que el Senador “no tiene ningún tipo de influencia en el concurso”.

El 31 de marzo se vence el plazo para la salida de los gerentes actuales de los hospitales en todo el país; sin embargo, el concurso para esa fecha no estará completamente listo, por lo que deberán haber nombramientos provisionales

Mientras la crisis hospitalaria sigue latente y trabajadores del sector de la salud, así como estudiantes piden que se prioricen criterios técnicos para los nombramientos, los intereses políticos están llamados a tener peso decisivo en la selección de los gerentes.

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