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Jueves Diciembre 12, 2019

En cuestión de días, el abanico de aspirantes a la alcaldía de Medellín va a pasar de 13 a cinco nombres, lo que empieza a aclarar el panorama. Todo indica que la campaña va a arrancar en forma entre el ex senador uribista Juan Carlos Vélez, el ex alcalde Alonso Salazar, el ex concejal fajardista Federico Gutiérrez, el ex gobernador liberal Eugenio Prieto (o eventualmente el concejal Bernardo Alejandro Guerra) y el ex concejal Gabriel Jaime Rico.

En el Centro Democrático, está a un pelo de cocinarse el acuerdo para que Vélez, el más conocido de los tres aspirantes, sea el candidato único. Anoche, en un foro en la zona de Castilla, el aspirante Juan Fernando Jaramillo anunció que entre ayer y hoy se iban a poner de acuerdo él, Vélez y Francisco Javier Galvis (el tercer interesado) para definir el candidato.

La Silla supo que después de la reunión los tres cenaron juntos y que hoy están reunidos, definiendo el acuerdo que consiste en que que Jaramillo va a quedar en un buen puesto en la lista al Concejo (lo fijo es que estará entre los cinco primeros). Eso sacaría dos aspirantes de la carrera.

El fajardismo sigue dividido: Federico Gutiérrez sigue armando campaña y el ex alcalde Alonso Salazar continúa en la suya. El concejal de la ASI Luis Bernardo Vélez renunció con evidente molestia a su aspiración hace dos semanas, después de que su partido decidió quitarle su apoyo para avalar a Salazar. Ahí salió otro aspirante. Y Claudia Restrepo, a quien Alonso había convencido de que se lanzara, también renunció cuando Salazar prefirió ir él mismo.

Por el lado liberal, de los cuatro precandidatos (el ex senador y ex gobernador Eugenio Prieto, los concejales Aura Marleny Arcila y Bernardo Alejandro Guerra, y el ex concejal Libardo Álvarez)  va a quedar solo uno en los próximos días.

Ayer, los cuatro acordaron que el ungido se va a definir a través de un estudio de opinión que mida reconocimiento, favorabilidad e intención de voto. Solo falta que la Dirección Nacional Liberal, que está reunida hoy precisamente para definir ese tema por solicitud de los cuatro, le de la bendición a esa decisión.

Si finalmente se concreta ese preacuerdo, las opciones quedan entre Prieto y Guerra, aunque con ventaja para el ex senador, que ha ido mejorando en las encuestas y en la más reciente  tiene la misma imagen positiva y menos imagen negativa que la de Guerra, y empata con el concejal en intención de voto.

En el resto de la Unidad Nacional, el concejal de La U Juan Felipe Campuzano mantiene su aspiración. Pero no parece fácil que obtenga el aval, no solo porque es visto por muchos como uribista (a pesar de que él no quiso irse al Centro Cemocrático, lo que molestó a algunos uribistas), sino porque hace dos semanas el también concejal de La U Jesús Aníbal Echeverri, el más votado en 2011, renunció a su aspiración para apoyar al ex gerente de Plaza Mayor Gabriel Jaime Rico, quien está recogiendo firmas a la vez que tiende puentes con todos los partidos de la Unidad Nacional.

De hecho, esta semana circuló una foto que muestra la cercanía de Rico con la mayoría de la bancada de congresistas antioqueños de la Unidad Nacional

(de izquierda a derecha, arriba: el representante de La U Juan Felipe Lemos, el representante conservador Nicolás Albeiro Echeverri, el representante liberal John Jairo Roldán, el representante liberal Óscar Hurtado, el estratega político Augusto Reyes, el senador liberal Luis Fernando Duque, el asesor político Ángel Becassino, el ex gerente de la campaña de Santos Roberto Prieto, el estratega Antonio Solá, el representante liberal Julián Bedoya, el representante conservador Horacio Gallón y el representante de Cambio Radical José Ignacio Mesa. Abajo: la esposa del aspirante, Rico, la senadora conservadora Olga Suárez Mira y la representante conservadora Nidia Marcela Osorio.)

En la foto también aparecen Antonio Solá y Roberto Prieto, quienes como estratega y gerente fueron piezas claves de la campaña reeleccionista de Juan Manuel Santos en el país. Es decir, Rico está dando pruebas de que tiene un apoyo amplio en la Unidad Nacional y sintonía con la cúpula del santismo, lo que deja a Campuzano solo y plantea la duda de cómo se va a  definir quién queda como candidato de la Unidad Nacional, si el liberal que gane la encuesta o él.

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Jue, 2015-02-26 19:21
Una pequeña observación, Nidia Marcela Osorio ya no es Representante a la Cámara, desde el presente año es Senadora.
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Otros confidenciales recientes

Jueves, Marzo 3, 2016 - 03:09
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Cuando estaba a punto de iniciar la campaña local, Richard Aguilar y Hugo Aguilar sabían que iban a ir por caminos diferentes. Esta fofo fue tomada en junio de 2015 en la celebración del día del padre de la familia Aguilar. 

El Presidente Juan Manuel Santos bajó del bus de su gabinete al exgobernador de Santander Richard Aguilar Villa y lo dejó sin el pan y sin el queso.

La Silla conoció que una reunión privada que sostuvieron los directores de los medios de comunicación en Santander con Santos, el mandatario aseguró que el exgobernador no va a ser parte de su Gobierno y que ni siquiera está considerando su hoja de vida.

La afirmación, que le fue confirmada a La Silla por tres de los asistentes al encuentro,  la hizo Santos luego de que lo interrogaran por los rumores que había sobre la posibilidad de que Aguilar llegara a dirigir el Departamento de la Prosperidad Social, DPS.

Pero lo que realmente sorprendió en la reunión fue que Santos también negara que Richard Aguilar hubiera sido cercano a él y a su gobierno, cuando el exgobernador de Santander hasta cambió de preferencias políticas por él.

La Silla contó cómo en plena campaña de reelección de Santos, desde la Gobernación de Santander (dirigida por Richard) les ordenaron a los contratistas llevar al menos diez personas al evento de cierre de la candidatura del entonces presidente-candidato en Bucaramanga.

Esa fue la primera vez que se hizo evidente que Richard Aguilar había saltado a la orilla de Santos y que estaba tomando un camino diferente al de su papá -el parapolítico Hugo Aguilar- quien apoyó a través de su otro hijo, el senador Mauricio Aguilar, la aspiración del uribista Óscar Iván Zuluaga.

De hecho, fue la cercanía de Richard Aguilar a Santos la que terminó desbaratando el fortín político de los Aguilar en 2015. Mientras que el candidato a la gobernación de Santander del grupo de Richard Aguilar fue avalado por La U, el de Hugo Aguilar se lanzó por firmas y luego sumó el apoyo del Centro Democrático.

Eso dividió los votos que habían amasado los Aguilar en los últimos años, y le abrió el camino a Didier Tavera, quien aunque era el enemigo en común, terminó quedándose con el Palacio Amarillo.

La derrota de Richard Aguilar en las urnas, y lo que dijo Santos en esa reunión, además, le dio  la razón a su papá, quien a lo largo de la campaña dijo que a su hijo lo estaban “engatusando” y que no le iban a cumplir.

En la reunión con los directores de los medios Santos también habló del aterrizaje de la paz, la inversión en el departamento y la situación económica del país, el discurso que ha venido dando en todas sus intervenciones públicas.

Miércoles, Marzo 2, 2016 - 14:36
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Este sábado El Tiempo contó que hay un candidato a la presidencia de la Asociación de Oficiales Retirados (Acore) cuya visión de la justicia transicional coincide con la del uribismo mucho más que la del actual presidente de esa asociación, y que de ganar se podría convertir en un dolor de cabeza para el gobierno de Juan Manuel Santos.

Curiosamente, ese candidato estuvo a punto de quedarse sin ascender a general por dos decisiones del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, y en cambio ascendió sin problemas durante el primer mandato de Santos.

El candidato es el general Gustavo Rincón Rivera, quien hace tres semanas presentó su aspiración para reemplazar al general Jaime Ruiz Barrera en Acore. Ruiz busca su segunda reelección y ha dicho que la justicia transicional que acordó el gobierno Santos con las Farc en La Habana puede ser una salida a la difícil situación jurídica de decenas de militares investigados por los falsos positivos y otros delitos.

Rincón Rivera, que ha empezado a posicionar su candidatura diciendo que esa justicia transicional "es para bandidos" y que es rechazada por la mayoría de militares, mantuvo una larga lucha jurídica para avanzar en su carrera en la que se enfrentó más de una vez contra el gobierno Uribe.

Siendo coronel, destapó un escándalo de contratación en el Fondo Rotatorio del Ejército a mediados de los años 90 y a pesar de eso, unos años después, el gobierno de Andrés Pastrana decidió no llamarlo al curso de ascenso a general, y lo retiró del Ejército.

Ante eso, Rincón demandó para que fuera reintegrado y llamado al curso de general, y en 2002 el Consejo de Estado le dio la razón. Uribe, en ese entonces ya Presidente, sí lo reintegró  - pero no lo incluyó en el decreto de ascenso.

Antes esa decisión, el hoy general presentó otra tutela en la que la Corte Constitucional le dio la razón en 2004.

Sin embargo, ese mismo año el gobierno Uribe, encabezado por el entonces ministro de Defensa Jorge Alberto Uribe, lo retiró de nuevo del Ejército, esta vez porque había llegado a la edad límite para ser coronel activo. Rincón demandó esa nueva decisión exigiendo que lo reintegraran de nuevo y lo ascendieran a general.

En 2008 el Consejo de Estado le dio la razón. En consecuencia, el gobierno Uribe lo reintegró por segunda vez en 2009. Luego, la junta asesora de ascensos (en la que hay generales pero que maneja el Gobierno) lo incluyó en el decreto diciendo explícitamente que lo hacía cumpliendo esa sentencia.

En el Congreso, los opositores a Uribe lo defendieron y aprovecharon para criticar las decisiones de no ascenderlo de ese Gobierno: así lo hizo el hoy alcalde de Ibagué y en ese entonces senador del Polo, Guillermo Alfonso Jaramillo, y los senadores liberales Cecilia López y Juan Manuel Galán.

Ese calvario para ascender desapareció en el gobierno Santos, cuando fue designado jefe de control interno de la Inspección General del Ejército y secretario general del Estado Mayor. Además, Santos lo ascendió a Mayor General:

Ahora, de ganarle a Ruiz las elecciones internas de Acore la próxima semana, Rincón pasaría a convertirse en un crítico visible de la principal apuesta política de Santos, el presidente que lo ascendió, y a terminar alineado con Uribe, el mandatario que no lo quiso ascender y lo sacó del Ejército.

Miércoles, Marzo 2, 2016 - 06:03
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Con la sentencia de la Corte Constitucional que prohibió la minería en los páramos, el Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán se rearma para la pelea jurídica.

El colectivo de abogados Luis Carlos Pérez, que pertenece al Comité y ya tiene una tutela en revisión ante la Corte Constitucional por la delimitación de Santurbán, está preparando dos nuevas acciones para presionar la aplicación de la sentencia ante el Ministerio de Ambiente.

Específicamente, lo que el colectivo buscará es que se revoquen dos artículos de la resolución que delimitó Santurbán y que con la sentencia se quedarían sin piso jurídico.

Se tratan del que le da vigencia a los títulos mineros otorgados antes de 2009 para que sigan en el páramo hasta que caduque su concesión (hasta 30 años), y del que contempla la posibilidad de hacer minería en algunas zonas de restauración del páramo en Vetas, California y Suratá.

Este último artículo es especialmente delicado debido a que una vez se aplique implicará la extinción de los mineros artesanales en esos municipios, quienes como lo contó La Silla han extraído oro por cientos de años y no tienen otra manera de sostenerse.

Precisamente, se teme que su aplicación desencadene un problema social en la zona, debido a que toda la minería pasaría a ser ilegal y ya no tendría el control al que está siendo sometida por autoridades ambientales del país.

Frente a esta situación, el colectivo ha manifestado su preocupación frente al acompañamiento que el Estado va a dar a las comunidades de Santurbán, teniendo en cuenta que si bien quieren que se priorice la defensa del agua, también esperan que el gobierno garantice los derechos de los pequeños mineros.

Ahora bien, si el Ministerio no admite la solicitud de revocatoria de los artículos, el equipo del colectivo también piensa presionar con derechos de petición (mecanismo que caduca en 15 días) para que se aplique la sentencia en Santurbán, específicamente, sobre el acto administrativo que le dio vida a la delimitación.  

Mientras eso sucede, en el lado de los municipios (especialmente en Vetas, que tiene su casco urbano dentro del Páramo y prácticamente desaparecería con la aplicación de la sentencia) se están preparando acciones propias para pedirle al Estado que proteja los derechos de sus habitantes.

El colectivo ha manifestado una preocupación frente al tratamiento y acompañamiento que debe realizar de manera inmediata a las comunidades del páramo. Porque no se puede pensar que los que están viviendo allí de la actividad minera, son la gran amenaza al ecosistema.

Nota de la editora: luego de la publicación de este artículo el colectivo Luis Carlos Pérez se comunicó con La Silla para aclarar que su posición no va en contra de la minería artesanal. La versión fue incluída en el texto a las 2:00 pm del mismo día. 

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